Siri Hustvedt, Paul Auster, el Premio Princesa de Asturias y las máquinas de escribir

Por: BERNARDO GONZÁLEZ SOLANO

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Cuando empecé a “escribir” en una iPad en el mes de noviembre de 2011, no tenía la menor idea de que empezaría una interesante relación de lector-escritor, un extraño triángulo con una pareja de escritores de habla inglesa, tanto así que en el lapso de 13 años (en 2006 y en 2019) ambos han recibido el  galardón que se entrega en España —considerado como el Nobel ibérico—, ahora llamado Princesa de Asturias, en la categoría de las Letras. 

exlibris_jul_01Todo empezó al “despedirme” de mi máquina mecánica Olivetti, mejor dicho, de mis máquinas que aún conservo. El mundo de las computadoras y la Internet me “esperaban”. Por mera coincidencia, en esos días acababa de leer el interesante libro The Story of My Typewriter (La historia de mi máquina de escribir, editorial Anagrama, 2002), de Paul Auster. Obra que habla sobre la relación de un tundemáquinas con su medio de comunicación. Entonces conocí a Paul Benjamin Auster y a su esposa, Siri Hustvedt. Más tarde me enteré, con beneplácito, que Auster (Newark, Nueva Jersey, EUA, 1947), hijo de judíos polacos, formaba parte de un grupo de intelectuales contrarios al detestable Donald John Trump. Mejor recomendación imposible. En 2006 fue distinguido con el Príncipe de Asturias. A su vez, Siri, descendiente de noruegos, nació en Northfield, Minnesota, 19 de febrero 1955. Hace pocas semanas fue elegida como recipiendaria del mismo galardón en el año 2019. Recién leí lo último que acaba de publicar: Memories of the Future, publicado en español, Recuerdos del futuro, por la casa Seix Barral, ya impreso en México.

El jurado del galardón —que lleva el nombre de Príncipe de Asturias, nombramiento obligado para los modernos reyes de España, por eso ahora se denomina Princesa de Asturias ya que Leonor de Borbón y Ortiz, hija mayor del rey Felipe VI y de la reina Letizia, es la heredera del trono— concluyó que la novelista, poeta y ensayista, Siri Hustvedt destaca en su obra la perspectiva feminista así como su preocupación por las cuestiones de la ética contemporánea. El actual presidente del jurado y director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, leyó el acta del premio en Oviedo, capital de Asturias, y destacó que la obra de Hustvedt es “una de las más ambiciosas del panorama actual de las letras” e “incide en algunos de los aspectos que dibujan un presente convulso y desconcertante, desde una perspectiva de raíz feminista”. Tanto en la ficción como en el ensayo, la escritora descendiente de noruegos, contribuye “al diálogo interdisciplinar entre las humanidades y las ciencias”. Por lo mismo, sus libros han sido traducidos a más de treinta idiomas. 

Al enterarse de la buena nueva —estaba en Londres promoviendo Recuerdos del futuro—, obviamente muy contenta, explicó: “Los premios llegan del cielo. Mi padre, acerca de la noción luterana de la gracia, decía que es algo que no te mereces y que no necesariamente te has ganado, pero la respuesta correcta es el agradecimiento. Este premio es una especie más humana y pequeña, pero mi respuesta es agradecimiento, sorpresa y felicidad”.

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En apoyo de los argumentos que convencieron al jurado de la Princesa de Asturias para premiar a Siri Hustvedt, cito algunas críticas literarias sobre Recuerdos del futuro: “Una novela apasionante sobre el paso del tiempo, los recuerdos y cómo cambiamos a lo largo de nuestra vida”, en Kirkus Review. En Booklist: “El retrato de una joven artista, tan deliciosamente complejo como intrigante, cargado de electricidad, ingenio, curiosidad y magia en la escritura”. En The Guardian: “Hustvedt tiene la maestría y la imaginación para traducir ideas complejas en algo visceral”. En The Observer: “Recuerdos del futuro es una caja de Pandora de ideas dentro de otras ideas”. En Publishers Weekly: “Una novela cautivadora en la que varias historias se cruzan para ilustrar el papel de la memoria y del paso del tiempo en la búsqueda del sentido de una vida”. Y, en The New York Times: “Siri Hustvedt radiografía la condición humana”, sin ser Honorato de Balzac.

Hace 41 años, en 1978, Siri, la mayor de cuatro hermanas, hijas de una bibliotecaria y un catedrático de literatura noruega (tan desconocida en México y en otras partes de Occidente), en St. Olaf College en Minnesota, llegó a Nueva York para completar su doctorado en la Universidad de Columbia. Su tesis versaría sobre el inglés Charles Dickens, uno de sus escritores preferidos. Por cierto, su trabajo doctoral se titula: Figures of Dust. A Reading of “Our Mutual Friend”. Más o menos: Figuras de Arena. Una lectura de “Nuestro mutuo amigo”. 

Hasta ahí una vida más o menos común en la sociedad estadounidense. Lo que continuó ya no es tan simple. Un día de 1981, al salir de una sesión de lectura de poesía —su primera vocación, y no publicó una novela (Los ojos vendados) hasta principios de los años noventa cuando frisaba los 37 años de edad—, llegó a su vida Paul Auster (amor a primera vista), y un año más tarde se casaron, para formar una pareja connotada en el mundo intelectual de Brooklyn. Paul ya había sido casado con Lydia Davies, con la que procreó un hijo, David. 

Siri —cuya belleza nórdica, su delgadez e inevitable estatura (más de 1.80 m.), a los 64 años de edad son su sello personal—, a semejanza de muchas mujeres profesionales de la pluma  casadas con novelistas, periodistas e intelectuales de éxito ha tenido que sortear en innumerables ocasiones la manida pregunta: ¿le molesta que se refieren a ella como la mujer de Paul Auster? La contestación que le dio al corresponsal de El País en Londres, Rafa de Miguel merece copiarla: “No es algo personal, lo entiendo… Se trata más bien de algo que tiene que ver con el hombre, la mujer y el sexismo, con la idea continua de que la identidad de una mujer se forma y se vincula a la de un hombre, de un modo en que no se les ocurre a ellos. En mi caso, el reconocimiento ayuda a derrotar esa idea, pero eso no quiere decir que desaparezca. Y aunque en mi caso desaparezca, no les ocurre lo mismo a otras mujeres que trabajan en ese contexto”.

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No siempre ocurre que una pareja de escritores como la de Auster y Hustvedt cumplan casi cuatro décadas de matrimonio, y que además sean padres de una cantante de éxito como su hija Sophie. Y que, además, la escritura forme parte esencial de su matrimonio. “Siempre hemos sido el primer lector de la obra del otro” dijo Siri en anterior entrevista. Lo cierto es que la pareja Auster-Hustvedt ha recibido el Premio Príncipe de Asturias en 2006, primero, y ahora, en 2019, el Premio Princesa de Asturias, galardón que conlleva no solo el diploma, sino una generosa dotación monetaria de 50,000 euros. Para el caso, 100,000 euros que si bien no les resolvió su problema económico, tampoco son nada despreciables. La mujer y el hombre, o el varón y la fémina al parejo. Bien puede recordarse aquello que dice: “Tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando”. Nada más, nada menos. 

Igualdad no solo en lo literario, sino en lo político. Además de ser defensora de un feminismo que no atosiga a nadie, la afortunada recipiendaria de la Princesa de Asturias, comparte sus ideas con su marido en lo político. Aprovechó el momento para darle un soplamocos más que merecido al actual residente de La Casa Blanca: “Donald Trump es un psicópata en términos médicos. El problema es que millones de personas le votan”. La autora de La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres, Seix Barral, 2017, es consciente de que el mandatario de la ridícula cabellera puede reelegirse para desventura de la Unión Americana y del mundo. Así anda la política. En México no cantamos mal las rancheras.

Para finalizar esta EX LIBRIS, unas líneas de postre tomadas de Recuerdos del futuro: “Ahora soy un pájaro viejo y sabio que ha evolucionado con los sufrimientos y la comprensión que llega con los años, pero la gimnasia erótica que tenía lugar entonces en mi cabeza y la que ahora se representa son singularmente semejantes. La fantasía sexual es una máquina, no un organismo. Sigo teniendo debilidad por las relaciones sexuales en los trenes. Debe ser por su ritmo”. Lea esta novela, vale la pena. VALE.