Guía para disfrutar la temporada de premios

Por: Enrique Delfín (crítico de cine)

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oscar_ene_01Cada año, desde mediados de octubre hasta principios de marzo, el mundo de la cinematografía se enfrasca en una vorágine de nominaciones y premios imposible de seguir para los villamelones: hay que tener una gran pasión por el séptimo arte y sobre todo un sincero interés por aquellas películas que verdaderamente valen la pena, tanto por su técnica como por su discurso, para entender que se trata de una carrera por reconocer y hacer del conocimiento del público pequeñas joyas, que de lo contrario acabarían en el olvido, sepultadas por aquellos filmes espectaculares y por lo general vacíos que llenan las carteleras y venden todos los boletos.

A la mayoría sólo le interesa la muy mediática entrega del Óscar, punto final de la temporada, a pesar de que los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS) tengan una larga historia de desatinos, ya que Hollywood siempre ha procurado hacer de sus preciados reconocimientos un gancho para la taquilla y un apuntalamiento de su conservadora ideología. Mas en los últimos años, ante la creciente banalidad del cine producido por las grandes compañías, la AMPAS se ha decantado por seleccionar a cintas más pequeñas e interesantes, no tanto porque hayan mejorado sus gustos, sino por el desprestigio que les trajo premiar durante tantos años mamotretos cinematográficos construidos con carretadas de dinero y muy poca imaginación. Y es este golpe de timón lo que ha renovado el interés del buen cinéfilo por estos premios que ya daban muestras de anquilosamiento. El ejemplo más reciente sucedió el año pasado, cuando la ostentosa La La Land -bonita, bien intencionada y espectacular, pero al fin y al cabo una rutinaria historia de amor- acabó derrotada por la muy modesta pero artística e intelectualmente poderosa Luz de luna (Moonlight), que gracias al empujón que le dio el Óscar a la Mejor Película pudo ser conocida por una mayor cantidad de espectadores.

oscar_ene_02Pero, fuera (o más bien, atrás) del Óscar… ¿qué es lo que hay? Pues una auténtica carrera por definir a las mejores películas del año, a través de una serie de entregas de premios concebidas, para no dejar a la AMPAS como la única voz cantante. A finales de año, una larga lista de asociaciones de críticos y sindicatos de la industria cinematográfica comienzan a dar a conocer sus elegidas, sentando la base de una sana polémica que bien podría transformar al espectador, de un receptor pasivo, en un ente más reflexivo e interesado por comparar las opciones y dar él mismo su veredicto sobre una base más racional y menos subjetiva. El esquema utilizado por la mayoría de estas organizaciones es bastante democrático y no pocas veces reposa sobre la base de un conocimiento profundo acerca de lo que es y debe ser el cine. El caso más puntual es el de las asociaciones de críticos, formadas por especialistas en el visionado y análisis, cuyas decisiones son muy dignas de tomarse en cuenta, máxime si se trata de algunas tan reconocidas y prestigiadas como las de Nueva York, Los Ángeles o Chicago.

Y si se trata de buscar en los premios cinematográficos una guía que nos permita encontrar filmes alternativos e interesantes en cartelera, hay que mirar más atrás de esta temporada. En el transcurso del año y a lo largo de todo el mundo se llevan a cabo cientos de festivales cinematográficos, cuyos jurados -especialistas en la materia y alejados de intereses comerciales- , se abocan a seleccionar y premiar películas de notable valor artístico. Claro que resulta imposible seguir todos estos eventos, pero hay un puñado de ellos que -por historia, prestigio y tradición- se han convertido en los más importantes: los festivales de Berlín (en febrero), Cannes (mayo), Venecia (agosto) y San Sebastián (septiembre), además de otros emergentes como el de Sundance (en febrero, enfocado al cine independiente) y el de Toronto (que se celebra en septiembre y es el auténtico arranque de la temporada de premios, pues en él suelen presentarse las cintas que aspiran conquistar el Óscar). Las premiadas en estos eventos suelen ser obras llamadas a trascender, aunque con frecuencia el Óscar las ignora olímpicamente. Por ejemplo, al cierre de esta edición se informó que una de las películas internacionalmente más galardonadas de este año, la francesa 120 latidos por minuto, no está entre las nueve que la AMPAS ha preseleccionado para competir en la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera.

Así las cosas, vale la pena asomarse a este mundillo de competencias fílmicas en el afán de saber cuáles son realmente las mejores películas de cada año. Los medios digitales han venido a facilitarnos la tarea, con portales como premiososcar.net, cuyo panel de especialistas hace un notable esfuerzo estadístico que va midiendo las posibilidades de las cintas en liza, o Internet MovieDatabase (imdb.com), que también hace un seguimiento puntual de la temporada de premios y ofrece al público una lista pormenorizada de todos los galardones que tal o cual película ha conseguido a su paso por festivales y entregas de premios.

 

Las favoritas de esta temporada

La competencia de este año luce muy cerrada e impredecible, lo que aumenta el interés por seguir la temporada de premios. A continuación un somero recuento de las grandes favoritas, en cuyo análisis profundizaré en las próximas entregas:

 

Dunkerque (de Christopher Nolan).

cine_ene_01Parte como la potencial ganadora gracias a muchos factores: es una llamativa megaproducción sobre uno de los temas históricamente favoritos de la Academia (la Segunda Guerra Mundial), y su director es uno de los más populares y reconocidos del momento por haber creado obras muy interesantes y técnicamente impecables como Batman: el Caballero de la Noche, El Origen, Memento e Interestelar. Su espectacularidad y notable factura, además de su buena recepción en taquilla, son sus bazas más fuertes para lograr la victoria.

 

 

 

Llámame por tu nombre (de Luca Guadagnino).

cine_ene_02Ha cosechado hasta momento 25 premios y 65 nominaciones en diversos festivales y luce como la opción artística del año, por su celebración de la belleza y el disfrute a través de una historia de amor de verano. Sin embargo, tiene en contra su temática gay: la muy conservadora academia ya dio su brazo a torcer el año pasado al premiar a Luz de luna (después de ignorar a esa obra maestra contemporánea llamada Brokeback Mountain en el 2005, y a tantas otras sólo por su temática homosexual), pero parece difícil que ceda a sus prejuicios por segundo año consecutivo.

 

 

 

Tres anuncios en las afueras (de Martin McDonagh)

cine_ene_03El joven director británico Martin McDonagh llamó mucho la atención con sus dos primeras películas cargadas de humor negro (En Brujas y Siete psicópatas), y está comenzando muy fuerte la temporada de premios, aunque la mayoría de las miradas se las está llevando su protagonista, Frances McDormand, que parece tener la intención repetir el Óscar a la Mejor Actriz después del que consiguió por Fargo en 1997.

 

 

 

La forma del agua (de Guillermo del Toro)

cine_ene_05Todo parece indicar que el romance de los directores mexicanos con el Óscar va a reanudarse este año, luego de que Alfonso Cuarón ganara el premio al Mejor Director por Gravity en 2014 y luego Alejandro González Iñárritu lo hiciera dos veces consecutivas en 2015 y 2016, por Birdman y El renacido (con la primera también obtuvo el galardón a la Mejor Película). El genial director tapatío, dueño de un estilo muy personal y una imaginación portentosa, se presenta a la competencia con su obra más lograda según el veredicto unánime de la crítica, con la que ya ganó el premio principal en el Festival de Venecia.

 

 

Lady Bird (de Greta Gerwig)

cine_ene_04La candidata indie del año, que tiene entre sus fortalezas estar dirigida por una mujer (la Academia puede querer resarcirse de su histórico desprecio hacia las féminas realizadoras) y un elenco de lujo, encabezado por los jóvenes y prometedores Saoirse Ronan y Timothée Chalamet.