DEL AMOR, EL SEXO Y TUS CREENCIAS SEXUALES

Por: Psic. Jaquelin Machado G.

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Son diferentes las puertas que conducen hacia el camino en la realización de una sexualidad plena, extasiante y consciente, este camino es el mismo para todos los seres humanos, sin embargo, los rostros y nombres que se dan a estas puertas de acceso son muy variados, por ejemplo: Sexo tántrico, sexualidad sagrada, sexo consciente, amor y sexo, etc.

El cambio de paradigma (amor y sexo, hemisferio izquierdo con hemisferio derecho, hombre y mujer, etc…) te impulsa al deseo de unir lo que siempre ha estado dividido, excepto en honrosas excepciones de seres humanos. Tiene que ver con enseñanzas milenarias que practicaban las civilizaciones antiguas cuya profundidad es enorme. La conjunción del amor y la sexualidad (deseo) es una situación importante y seria porque es el punto en el que fracasan todas las relaciones de pareja que viven en el dominio, la rivalidad y la competencia.

La conjunción de amor y sexo implica que aprendas realmente a escucharte, es decir, escuchar tu alma, o sea, lo que pasa en todos los ámbitos de tu vida y no a tu ego porque, si es verdad que la sexualidad es el punto en el cual se arman o se conforman todos los síntomas del ser humano, entonces, toda enfermedad tiene relación directa con la sexualidad con lo cual, nuestra máxima energía, que es la energía sexual, se encuentra obstruida. Si las enfermedades se anidan en la imposibilidad de amar y desear a lo mismo y éstas se curan cuando alguien logra amar lo que desea y desear lo que ama (las dos fuerzas que la alquimia ubica), entonces, se vuelve imperativo que superemos el paradigma “Tememos a lo que amamos” ya que, en general, lo que más amamos en la vida está asociado a los temores.

La unión de amor y sexo exige que, nuestra máxima energía, que es la sexual, sea usada en confluencia con el amor, esto es todo un reto ya que en la actualidad, “el amor está pasado de moda” y “el deseo es una satisfacción instantánea que alguien quiere tener”. Por eso, es tan importante aprender a escucharte, que aunque creas que lo haces no es verdad, porque si no, tu cerebro estaría trabajando sincrónicamente. La realidad, es que los centros del habla están en un hemisferio del cerebro y los centros de la escucha en el otro hemisferio del cerebro y, por lo mismo, la gente habla y no la escuchas, solo sigues las ideas de lo que quiere decir (como si lo supieras) más no lo que realmente dice.

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El Universo se informa de lo que se dice y no de lo que se quiere decir. Por lo tanto, el punto central para la conjunción del amor y el sexo no es el pensamiento sino la palabra, es decir, si no hablas Dios, La vida, El Universo, La energía Sexual… no se enteran de lo que quieres, por eso hay que pasar los pensamientos por la boca en conjunción con los sentimientos y emociones.

Si no puedes decir lo que piensas es porque no lo tienes claro aunque te justifiques diciendo cosas como: “yo en mi cabeza tengo claro lo que quiero en mi vida sexual aunque no te lo sé decir con palabras”…y luego, se manifiesta lo que tenías claro en tu mente cuando lo quieres llevar a la práctica y las cosas no te salen como esperabas porque lo que se muestra es el caos que había en tu cabeza.

La conjunción del amor y el sexo implica aclarar primero, el caos mental y el caos interno que tienes respecto a la sexualidad y de igual forma, despejar las ideas, conceptos y creencias que tengas con respecto al amor y segundo, cómo es que estás viviendo actualmente tu sexualidad, es decir, qué tan integrado(a) a tu sexo te encuentras y qué es lo que entiendes por eso para tu vida, todo esto apoyado, básicamente, enfocando tu atención en lo que piensas al respecto, lo que quieres decir y lo que realmente dices y lograr alinearte a tus sentimientos y emociones para, entonces, llevar a cabo las acciones necesarias en tu vida sexual.

Las puertas de acceso son variadas, el camino es el mismo, pero es individual y está influenciado por tus creencias respecto a lo que significa para ti la sexualidad. Has de trascender muchas de esas creencias que te limitan en lo físico, lo sexual, lo emocional, lo mental y lo espiritual. Has de encontrar aquello oculto en ti que bloquea tu capacidad para expandirte y sentir plenamente tu presencia en un encuentro de intimidad.

Muchas de las experiencias que actualmente vives en tu sexualidad son el resultado de tus creencias. Las creencias, por lo general, nos son inculcadas desde niños y éstas, se van metiendo tan dentro de nuestro subconsciente que las transformamos en verdades absolutas. Las creencias, con el tiempo, se convierten en afirmaciones así, por ejemplo, si utilizas frases como: “ todos los hombres son iguales”, “las mujeres son objetos sexuales de placer”, “no soy lo suficientemente bueno en la cama”, “si me muestro sexualmente como soy van a decir que soy una mujer fácil”, “solo me estás utilizando”, “las mujeres son mentirosas y les gustan los hombres cabrones”, “el sexo es asqueroso”, etc… y todas aquellas frases que se te puedan ocurrir en este momento, sucede que, literalmente, vas creando tu futuro, es decir, el universo hará que se te cumplan esas afirmaciones y, al contrastar que tus afirmaciones, cuyo fundamento son las creencias, se manifiestan por medio de tus experiencias sexuales, irónicamente, reforzarás esa creencia y expresarás nuevamente las afirmaciones correspondientes y se te seguirán materializando en forma de experiencias sexuales frustrantes y así indefinidamente permanecerás en un círculo vicioso.

De este modo, de acuerdo a tus creencias sexuales, vas creando tu sexualidad, esto es muy sencillo, pero es difícil de aceptar, pero cuando lo llegas a aceptar, te das cuenta de que puede crear deliberadamente lo que quieres experimentar en tu sexualidad porque logras ser consciente de lo que no quieres vivir, pero que, de alguna forma, contribuyes a que ello se dé. La mayoría de nosotros pensamos y pensamos todo el tiempo sin poner atención a ello y, en consecuencia, hablamos y expresamos lo que pensamos sin darnos cuenta de la trascendencia de nuestras palabras; si vas por la vida diciendo, por ejemplo, “quiero una relación de pareja en la que me pueda compartir sexualmente con pasión, pero el problema es que todos los hombres y/o mujeres (según sea tu caso) son unos(as) cabrones(as)”, ¿Qué es lo que crees que llegará a tu vida? Y si, además te relacionas con personas que refuercen tu creencia, bueno, el potencial de expansión de tu afirmación-creencia se irradia hacia todos lados, de tal forma, que tus relaciones interpersonales, ya sean de trabajo, familia y/o encuentros casuales, te reflejaran justo aquello que afirmaste.

Es importante que seas consciente de lo que piensas respecto a tu sexualidad y te cuestiones si aquello que piensas realmente te agrada y lo quieres recrear en tu experiencia de vida. ¿Hay que estar atento(a)?, definitivamente ¡sí! Es importante que aprendas a pensar diferente si quieres mejorar tu vida sexual, es aprender a crear nuevos hábitos con sus ganancias y, poco a poco, el beneficio que obtendrás será cada vez mayor, de tal forma, que se transformará en tu forma de vida. Te ocurrirán cosas que no te esperabas, pero que te harán sentir de maravilla y, entonces, cambiarás tus creencias limitantes hacia unas creencias estimulantes y las expresarás en afirmaciones tales como: “Vivo en plenitud y éxtasis sexual”, “cada encuentro sexual para mí es estimulante”, “hombres y mujeres tienen un potencial maravilloso de transformar su vida sexual”, “la sexualidad es una forma de vida que me estimula a crear cosas maravillosas”, “soy sexualmente consciente y ello me da muchas ventajas”, “me se compartir con los demás”, “no necesito ni someter ni condicionar a nadie para que sienta que tengo el control”, etc…

Cuando empiezas a cambiar tus creencias sexuales que limitan tu plenitud y entrega, plantas una semilla y la cuidas y confías que germinará, pero estás atento(a) a los contratiempos que se presenten pues las viejas creencias no se quieren ir, han estado ahí mucho tiempo y, de algún modo, te han dado una identidad y cambiar, nos asusta, sobre todo al principio que es la fase en la que queremos resultados inmediatos y éstos no llegan. Si, en el fondo crees que no eres merecedor(a) de una vida sexual de plenitud, definitivamente, aunque hagas afirmaciones positivas respecto a tu sexualidad, el universo responderá a tu creencia más profunda de no merecimiento y los retrasos se te manifestarán causando desánimo. Más sin embargo, puedes empezar por creer que “no importa lo que pase en tu vida sexual, siempre será bueno y agradable para ti”. Y éste, puede ser un buen comienzo para el cambio, si así es tu voluntad

Cuando quieres vivir tu sexualidad desde un cambio de paradigma que te permita afrontar nuevos desafíos, empiezas a comprender que la sexualidad no se limita a las experiencias de procreación de hijos ni a las necesidades de desfogue ni a momentos de placer y episodios de frustración. Comprendes que la sexualidad te conduce a propósitos mucho más profundos y elevados y que tienes que librar tus propias batallas floridas internas para expandir tu sexualidad más allá de los límites conocidos por ti.

La decisión está en tu poder.

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