Siempre hay otros — Con el deber de olvidar, sin excusas

Por: Mariano ESPINOSA RAFFUL

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Las elecciones en nuestro país sufren un especial desgaste, nada natural por cierto, porque hay instituciones que siguen manteniendo un grado de credibilidad aceptable, pero otras, como el INE están muy distantes de ello.

Además de las postulaciones de quienes se duda de su honestidad, por la concebida opacidad en sus expedientes, sobre todo en Veracruz, donde se van a elegir alcaldes, en una atípica intermedia.

Nos amanecimos en el inicio de la estación de las flores, de los colores y las formas, de una primavera que nos dejará un sin fin de datos para lo que sigue, las lecturas serán infinitas, y no dudamos no ponernos de acuerdo entre dos al menos.

Miguel Ángel Yunes le está apostando a lo mediático, aparecer en los medios todos los días, copiando el esquema que le dejó muy buenos dividendos a López Obrador como Jefe de Gobierno, adoptado por los capitalinos.

La postulación de afines al gobierno de Duarte en Veracruz preocupa, pero no está muy lejos de esa separación, porque no todos son iguales.

No hay enemigo pequeño hoy en día, y todos los que desean aparecer en la boleta electoral en 2018, desde ya apresuran a mostrar sus cartas, las fortalezas que impiden ver las debilidades al unísono.

La competencia es clara, tienen que convencer a un electorado escéptico, abstraído, colapsado por la aparición de restos humanos, producto de una lucha desigual, que no deja dudas, se enfrenta a un enemigo gigantesco en este caso.

Casi todos urgen de un padrino, de un palomeo que los catapulte, olvidándonos por momentos importantes de los planes en los 50 consulados norteamericanos, porque ese es otro cantar, del cual se ocupan hasta los legisladores federales.

Entre tanto la ley de seguridad interior sufre los vaivenes de las declaraciones, entre las dos cámaras se tiran una papa caliente, nadie desea ceder un espacio, y al parecer la congeladora la ha atrapado de nuevo.

Las encuestas de opinión avalan en su mayoría el actuar de las fuerzas armadas, en estrecha colaboración con la policía federal, 7 de cada 10 se afirma están a favor de un marco legal para permitir apoyar en tareas exclusivas de las policías del país.

Todo está muy revuelto a menos de diez meses de contar con los abanderados a la presidencia de la república, con un PRD disminuido por la desbandada, que no inició Barbosa, el solo fue la cereza del pastel de obsequio para los morenistas, sin declararse cómplice de ese partido.

Una primavera de 2017 que está aderezada de incontables historias, otras tantas narradas con temor a no equivocarnos, y la creciente demanda de apoyos en materia de seguridad, que solo deja la nota de que los estados tendrán que redoblar esfuerzos en capacitación.

Y mientras consideramos que no todo es política y lecciones de moral en las elecciones por sucederse en cuatro estados del país, México pierde por fugas 40% del agua potable que debiera llegar a su consumo final, y poco o nada se hace desde lo municipal para crear una conciencia de valoración ante la escasez del vital líquido.

En lo social y la asistencia, nos amanecemos que se ha logrado frenar anomalías en el Seguro Popular, un instrumento para apoyar a los que menos tienen, y de los que también se sirve la corrupción en este espacio.

No debemos pensar que los mexicanos debemos prepararnos para lo peor, porque ignoramos el tamaño de la crisis política que podría desatarse con los resultados poco satisfactorios para quienes puedan perder no solo en junio próximo, sino las presidenciales de 2018.

Hay que atreverse a mirar los horizontes alternos, y empezar a construir futuro, sin quitar el dedo del renglón en las asimetrías del presente, pero además con la conciencia de que vamos a estar mejor si nos sumamos con dedicación, esfuerzo, pero sobre todo inteligencia, no en la inmediatez de lo ridículo; sino en la verdad que se transparenta con actos. Comentarios rafful1010@gmail.com