Eslovaquia paraíso entre madera, castillos y autos

Por: Josué Cruz

pais_abril_01

Eslovaquia es una joven nación, de aquellas que nacieron con el reacomodo mundial de finales del siglo XX, sin embargo es hoy una potencia en cuanto a producción de automóviles y cuenta con un crecimiento sostenido que ya quisieran muchas de las que se dicen potencias económicas.

Es una nación de Europa Central, sin salida al mar, comparte fronteras con Polonia, Ucrania, Hungría Austria y la República Checa, con esta última nación alguna vez formó Checoslovaquia. Cuenta con una población de 5.4 millones de personas que habitan en 49 mil 35 kilómetros cuadrados.

Si bien Eslovaquia se constituyó como tal apenas en 1993, su historia es mucho más antigua: “Se calcula que este territorio fue ocupado por celtas alrededor del 450 antes de cristo, pero fue en el siglo V cuando una tribu eslava proveniente de la región oriental del Vístula (emparentada con los checos) llegó a la región. Las conquistas y reconquistas son parte de la historia universal y Eslovaquia no estuvo al margen, fue parte del centro del imperio de Samo en el siglo VII. En 1863 logró una expansión bajo el mandato del rey Svatopluk, pero entre los siglos XI y XIV se convirtió en parte del Reino de Hungría y luego del Imperio Austrohúngaro. En 1918 se unió a las regiones de Bohemia y Moravia para formar Checoslovaquia. Tras los acuerdos de Múnich de 1938 pasó a ser una república separada controlada por la Alemania nazi.

pais_abril_02

Finalizada la Segunda Guerra Mundial hubo un reacomodo de la geografía mundial, impuesto por los vencedores, Checoslovaquia fue restablecida para caer bajo el dominio de la Unión Soviética. En 1989 llega el final del comunismo a través de la pacífica Revolución de Terciopelo la cual a su vez trajo consigo el fin de Checoslovaquia y la creación de dos estados: Eslovaquia y República Checa el 1 de enero de 1993.

Cuenta con un rico folclor y en cuanto a comida, el plato nacional es el bryndzové halusky: bolitas de patata con harina, queso de cabra y tocino. La verdura nacional es la col, en sopa, cocida y como guarnición igual se consume. Las comidas se acompañan con un trozo de queso, normalmente el ostiepok que se caracteriza por su ligero sabor ahumado.

Su gran tradición vitivinícola es ampliamente reconocida, son especialmente recomendables los vinos de la región de los Cárpatos, donde se producen alcoholes fuertes como el Slivovice (alcohol de ciruelas) y el Borovicka.

Siendo un pueblo de orígenes principalmente agrícolas, la talla de madera alcanzó gran importancia y a la fecha se sigue utilizando un vaso tallado en madera en las viviendas de pastores para beber žinčica (suero de la leche).

pais_abril_03

Haciendo honor a su tradición en el tallado cuenta con el altar de madera más alto del mundo, tiene una altura de 18.62 metros. El maestro Pavol de Levoča, el tallador de madera y escultor eslovaco más conocido, es su creador. Esta obra maestra puede ser apreciada en la basílica menor de San Jaime en Levoča.

Gracias a su geografía boscosa, por siglos la madera ha sido su principal materia prima y todavía podemos ver casas hechas con técnicas antiguas. El folleto del gobierno eslovaco así las describe: “El encantador pueblo de Vlkolínec es una verdadera rareza entre los monumentos de arquitectura popular. El pueblo de Čičmany, único en su categoría, te enamorará con sus casas de madera de cuento de hadas, decoradas con sus característicos adornos blancos. La histórica villa de Banská Štiavnica, por su parte, te conquistará con su Museo Minero al aire libre”.

Pero los castillos de roca no están ausentes, son más de doscientos palacios y como casi todos fungen como museos, nos regalan la posibilidad de transportarnos a la época donde los caballeros y princesas dominaban el imaginario popular.

Considerado el más grande de Europa central, se erige el Castillo de Spiš que abarca un área de 41 mil 426 metros cuadrados y, junto con las construcciones religiosas aledañas (Spisská kapitula), está inscrito como patrimonio cultural de humanidad por la UNESCO.

pais_abril_04

El Castillo de Spiš es un edificio de piedra con fortificaciones, dos palacios y tres basílicas construidas a mediados del siglo XIII. Se construyó una segunda muralla exterior durante el siglo XIV y fue reconstruido completamente en el siglo subsecuente. En 1470 se añadió una capilla gótica.

La capital de esta nación es Bratislava una metrópoli sobre el Danubio. Cuenta con las características modernas de una joven capital que se mezclan con una historia que se remonta al medioevo. En su centro histórico se emergen espléndidos palacios barrocos y rococó, con patios romanitos, iglesias y monasterios, estatuas, fuentes y antiguas casonas. Sus angostas calles y pequeñas plazas aún conservan la huella de la historia. Con las fiestas de la coronación habitantes y turistas reviven la atmósfera de los tiempos en que Bratislava fuera sede de la coronación de los reyes húngaros.

Modernidad, historia y tradición se conjugan en Eslovaquia, un destino que vale la pena conocer.