DETERMINACION Y AUTENTICIDAD EN TU VIDA SEXUAL

Por: Psic. Jaquelin Machado Garduño

sexualidad_mayo_02

Sexualmente determinado/a  ya sea como mujer o como hombre, implica que asumas tu naturaleza  esencial de ser humano íntegra y totalmente.

Sin embargo, al hablar de integridad, no estoy haciendo alusión para nada, a la religión y a la moralidad porque eso es otra cosa.

Cuando vives sexualmente integrado/a, entonces, tienes verdadera y realmente la capacidad de “compartir”, de compartirte con otra persona porque tienes muy claro quién eres sexualmente y te vives de esa manera en una forma y formación de vida pues te sigues explorando, evolucionando mediante el placer, la creatividad, el éxtasis, la plenitud y el poder de lo impredecible y del ahora presente en cada encuentro sexual. Esto, es totalmente diferente del creer que vives y del pensar que eres de cierta naturaleza sexual.

En el vivir sexualmente integrado/a no cabe el miedo, la desolación, la obsesión, la desesperación, ni cualquier situación de conflicto ya que te mantienes alerta, que no es lo mismo que obsesionado/a, por mantener el equilibrio y la armonía entre tu cuerpo físico, sexual, emocional, mental y espiritual y vives la totalidad de lo que eres sexualmente a cada instante, te gustas, te admiras, eres una persona intensa para vivir, amas la vida en todas sus manifestaciones. Vives peligrosamente en el sentido de que tienes el valor de arriesgarte más allá de tus propios límites. Esto no tiene nada que ver con el libertinaje, la perversión o cualquier aspecto parecido ya que las personas que viven sexualmente integradas son personas libres, auténticas, impredecibles, apasionadas, diferentes en su pensar, en su sentir, en su hablar, en su mirar, en su en su andar,  en general, en su vivir porque han aprendido a compartir, a colaborar, a individualizarse, es decir, a desmasificarse del resto de la humanidad pues sobresalen del “rebaño”. En resumen, han saltado al vacío de un camino muy poco transitado en la sexualidad puesto que éste implica desnudar el alma, sangrar por las viejas heridas del pasado y por las creencias sexuales que pensaron durante algún tiempo que eran suyas realmente asimismo, se han arriesgado a seguirse entregando y compartiendo a la vida en presente, todo lo cual y mucho más, les ha otorgado el privilegio de la libertad sexual, el amor incondicional y la creatividad de una mente libre de ataduras.

Vivir sexualmente integrado/a en la totalidad de tu ser implica auto aceptación sea sensual, erótica, exótica, de sangre caliente, cachonda, libidinosa, etc…Así te vives, totalmente, como mujer con tu gracilidad siempre fresca… te vives totalmente como hombre con tu virilidad también siempre fresca porque, tanto una como el otro, saben que el inmenso mar de la sexualidad no tiene límites al ofrecer siempre nuevas, profundas y mejores experiencias de vida que desencadenan siempre en una mayor, mejor y clara integración sexual en plenitud, éxtasis y felicidad cuya coherencia es tal, que vives verdaderamente conectado/a a la Naturaleza, al Planeta Tierra, al Sistema Solar, al Universo y al Cosmos, entonces, te vives bajo la Leyes Universales que, entre otras cosas, te enseñan que la energía de vida, la energía creadora, la energía que mueve desde el organillo más imperceptible, tu vida y hasta el mismo Universo del cual formamos parte, es la Energía Sexual.

Vivir sexualmente integrado/a, por lo tanto, implica correr el riesgo de abrir las puertas a la intimidad, pero no la intimidad de quitarte la ropa y experimentar un encuentro sexual de genitalidad, no. Abrir la puerta de tu intimidad es arriesgarte a vivir peligrosamente, intuitivamente y perceptiblemente porque la verdadera intimidad sexual es total, es pensar, sentir, hablar y accionar desde el corazón. Las personas que viven ya de esta forma saben que la intimidad sexual es primero, hacia ellas mismas con absoluto amor incondicional, verdadera libertad y autenticidad e intenso placer de sentirse vivas.

Por otro lado, las personas que han logrado vivir sexualmente determinadas pueden combinar, sin proponérselo, sensualidad, erotismo, alegría y éxtasis porque son naturales, simples y auténticas, es decir, viven su vida en verdadera libertad sexual (ojo no me refiero ni al libertinaje ni a las obsesiones ni a las perversiones ya que este tipo de aspectos de la sexualidad no contienen la vibración requerida de la libertad) porque, entre muchas otras cosas, han logrado trascender las barreras de sus propios límites y prejuicios sexuales viviendo así la libertad de una vida auténtica plasmada de la pasión, el placer y el éxtasis que esto conlleva.

Este tipo de personas son difíciles de encontrar puesto que se requiere de gran valor para trascender y transmutar aspectos sexuales, tales como, creencias, herencias, tabús, juicios, prejuicios, los debes y no debes en el accionar sexual (generalmente determinado por otros) y un gran bombardeo publicitario en el que predomina la degradación de la sexualidad a niveles bestiales velados subliminalmente en donde, básicamente, las mujeres son objetos de placer con pechos enormes, nalgas gigantes, labios grotescos más que sensuales y vaginas como canastas que reciben o devoran al gran falo; en el caso de los hombres, reduciendo su valor masculino y viril al tamaño del pene así como al grosor y a la facilidad de poder tener erecciones y luego, la habilidad de mantener dicha erección por mucho tiempo provocando más dolor que placer como si fueran máquinas sexuales.

Son muchas, pero muchísimas las personas que creen vivir sexualmente libres y auténticas, más sin embargo, la realidad es totalmente diferente. Se requiere de agallas y coraje porque no se trata de gritarle y/o demostrarle al mundo o a ti mismo/a quién y cómo eres sexualmente hablando, se trata, más bien, de pensarte, sentirte y vivirte alineado/a a tu sexualidad, es decir, en la misma dirección, a tu naturaleza sexual esencial no en secreto, pero sí en discreción porque lo que sucede en tu vida, a partir de vivirte de este modo, solo aquellas personas que viven de esta forma (en su correspondiente individualidad) te podrían entender y comprender.

La Sexualidad, es un mar de energía inmenso que fluye de manera libre y neutra contigo, sin ti y a pesar de ti, sin embargo, siempre está ahí para ti y tú, como ser humano libre y merecedor, tienes la oportunidad de elegir cómo es que quieres utilizar la energía sexual. Seas consciente o no de dicha energía, igual recibes los efectos de tus acciones. El espectro sexual es tan amplio que va desde la bestialidad y las perversiones, pasando por la animalidad genital hasta el éxtasis orgásmico de la Consciencia Sexual Universal del Campo Fuente.

Las personas que viven determinadas sexualmente han vivido experiencias sexuales diferentes y han elegido seguir la evolución natural que demanda su ser esencial re-conectándose a la consciencia Sexual Universal del Campo Fuente con lo cual, su sexualidad se transformó ya en una forma y formación de vida sin tiempo, sin definición, sin clasificación y sin espacio pues han aprendido a ejercer su estado de presencia presente desde el fondo de su ser.

Este tipo de personas tienen claro que la existencia no se puede dividir en partes porque es todo a la vez. Por lo mismo, saben que si tú como mujer o como hombre aún no te integras ni te alineas tanto física como sexual, emocional, mental, espiritual y anímicamente primero hacia ti mismo/a y con ello hacia la Vida y hacia el Universo, seguirás experimentando la ilusión de la separación y te seguirás viviendo en forma limitada y reducida por la sensación de división, entonces, permanecerás en el juicio, la crítica, el dominio, la victimización, el señalamiento, el condicionamiento y el sometimiento simplemente porque tienes miedo.

El miedo surge en ti cuando no sabes quién eres sexualmente, entonces, tienes la necesidad de demostrar quién eres o de esconder lo que eres, tienes la necesidad de imponer tus razones, tienes la necesidad de “marcar tu territorio”, tienes la necesidad de compararte con los demás y tienes la necesidad de dominar o someterte entre otras muchas necesidades. Desde esta perspectiva, irradiar un estado de presencia presente de tu sexualidad, se torna un asunto de utopía, falsedad, un sueño fugaz o un asunto imposible.

Bastante trillado está ya el famoso “Sé tú mismo/a”, absurdo es pretender serlo cuando desde pequeños, la mayoría de nosotros, crecimos en ambientes familiares, sociales, culturales y científicos en los que fuimos corrompidos en nuestras verdaderas esencias naturales de la sexualidad en el nombre de “Lo que es mejor para ti….”.  Muchos, realmente muchos aprendieron a imitar, a disfrazar, a suprimir, a reprimir y a sustituir su esencia sexual a tal punto, que en la actualidad viven creyendo ser quienes no son o, simplemente, no saben realmente quiénes son sexualmente hablando.

Vivir sexualmente determinado/a implica también, que sabes quién eres sexualmente, entonces, sabes auto seducirte y seducir tu entorno desde el fondo de tu ser esencial y no desde la personalidad de tu ego puesto que ésta se vanagloria y presume sus conquistas y eso, cualquiera lo hace porque es muy fácil pues, las personas que experimentan su sexualidad desde esta perspectiva, presumen “a quienes se han echado”, presumen a quien andan trayendo (sea cierto o no), presumen su virilidad o su gracilidad, se jactan de sus habilidades sexuales, presumen de su “poder de seducción”. Por lo mismo, someten y se comparan al mismo tiempo que compiten por sus “trofeos sexuales”, inventan y mienten a los demás, pero sobre todo a sí mismos/as con lo cual permanecen prisioneros/as del deseo, de la necesidad, de las obsesiones y del presumir, quedando constantemente inconformes e insatisfechos/as.

Vivir sexualmente determinado/a es vivir sin la necesidad de presumir, es vivir en discreción, es accionar más que hablar, es aportar siempre algo positivo al/a otro/a, es seguir avanzando, creciendo, desarrollándose, evolucionando sin detenerse por nada ni por nadie. Es evolucionar en una espiral ascendente con creatividad, transformando agradablemente a todo y a todos los que son tocados por estas personas determinadas en su sexualidad puesto que son, entre otras cosas, generosas, impredecibles, auténticas, libres, inocentes, plenas, felices, totales en su individualidad y por lo tanto, peligrosas para la gente común pues son verdaderas hembras gráciles y verdaderos machos viriles.

E-mail: c-ha-p@hotmail.com