Siempre hay otros — 2018, en el absurdo de la indiferencia

Por: Mariano ESPINOSA RAFFUL

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Hoy todo es incierto, es más, no tenemos claro si llegaremos al día donde el cambio que se pregona pueda llegar, porque es indescriptible, nadie lo conoce, nunca se han pronunciado en algún sentido; contrario a lo que hoy es el país.

La oferta política casi siempre es ambigua, no tangible, pero lo peor es que ni siquiera un bosquejo de la gobernabilidad contraria al neoliberalismo divisamos.

Coexiste una baraja simplista, aquella que acusa, señala, magnifica la noticia para convertirla en estruendo, pero hasta ahí, solo exige, pero nunca acompaña, suelta a medio camino.

Cada elección mutamos sin mutar, creemos con incredulidad, navegamos sin mar en la costa, y lo que es peor, sucumbimos ante la realidad que nunca se nos presenta cierta.

Es la pobreza el peor mal de este siglo y del pasado, porque el remanente lo acarreamos completo, desnutrición y olvido sirven para hacer campaña, de uno y otro lado, pero ello no les resuelve nada a los pobres de México.

Más partidos políticos que se reparten un jugoso botín, perdón, un enorme presupuesto público de los impuestos de los contribuyentes, sin que estos puedan hacer algo para impedirlo.

Millones de pesos tirados a la basura en propaganda electoral, para ganarse un voto que nos cuesta demasiado, despilfarro de los dineros que le hacen falta al campo, a las tecnologías, a la infraestructura carretera, aérea y portuaria por decir lo menos.

Pero ello no existe en la oferta política, se anuncian más presupuestos que se plantearán, porque todo es a futuro, aunque a lo mejor ni seamos testigos de las ridiculeces de los mismos incumplimientos.

Y es que mientras no se castigue lo que se deje de hacer, y se tenga como bandera de campaña la mentira, enlistando en un interminable y burdo discurso desgastado lo que muchas veces deseamos escuchar.

Tendencias de opinión que influyen en los marcajes de los punteros, y la desbandada se da cual agoreros de un triunfo inexacto, porque el robo sigue en el ambiente de la letanía.

Tenemos demasiado de país todavía por suerte, desfalcos van y vienen, pérdidas de la confianza, nacionalización de la banca y de nuevo privatización de esta, un tema para cada semana, no da para más tiempo, por el desgaste natural de la ociosidad en las repeticiones.

Muchos acusan que debe aparecer lo que han desaparecido una decena de ex gobernadores, en donde sus estados viven hoy, en el pago de los préstamos que rebasan los sexenios gobernados; y así será por décadas.

Elecciones donde debe ser exigible declaraciones impregnadas de realismo, la tres de tres de ridiculeces, cada quien apunta lo que desea, y son los funcionarios menores los cesados, por errores involuntarios.

Hoy no sabemos hacia donde van a enviar al país con todo y mexicanos, con todo y pobreza, con todo y esa misma carga de acusaciones de corrupción de unos y de otros, que al sumar y multiplicar son los mismos, de distintos apellidos, pero de un mismo tronco común. Pocos se salvan, porque hay excepciones también en la política.

Ni la derecha ni la izquierda, son infranqueables a lo que pueda acusarse de ellos, defensores en cifras que no nos dicen mucho, pero que si reflejan el poco sentido común de sus afirmaciones.

Una decena quizá de mexicanos desee competir para ganar la presidencia de México, no más de una tercia de ellos con posibilidades reales para conseguirlo, pero muy lejos de aceptar al interior de sus equipos, que deben ser propositivos, no impositivos de su verdad, que dista mucho de nuestra realidad.

No hay ni una sola propuesta hoy, no existe un modelo económico exitoso que ajuste al país de los dineros golondrinos y los excesos infranqueables, no hay en suma nadie que dibuje en borrador, un solo intento para mostrarnos que estaremos expuestos a algo peor de lo que hoy transitamos. Comentarios rafful1010@gmail.com