Siempre hay otros — En medio de la miseria, el caos

Por: Mariano ESPINOSA RAFFUL

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No dejamos de asombrarnos dirían algunos, otros, ya están más allá del bien y del mal, nunca convocados, a un lado del camino en las bifurcaciones de destinos opuestos, todo porque la maldad se sigue retratando en sepia.

Y es que las elecciones tan recurrentes nos dejan amontonados a los huérfanos, la quietud ha vuelto en la mayoría porque los acompañan espacios de intención, quedando al fin de cuentas vanidades en estropicio.

Los actores principales del reparto también se dejan de asombrar, se van diluyendo sus discursos, la gente poco a poco deja de creer, las votaciones aumentaron en número en las casillas, pero en el recuento pierden y ganan los mismos.

Queda latente qué tanto se va a atender de lo ofertado, porque solo un tercio tiene hoy representatividad, es urgente subir la propuesta a una segunda vuelta, tanto en las gubernaturas como en la presidencia de la república: ¡es tiempo!

También acotar a los partidos políticos, subir el porcentaje para la sobrevivencia de los pequeños, y que no existan alianzas ni coaliciones perversas, esas que privilegian únicamente el dinero que el INE otorga año tras año, aunque no exista elección de por medio.

Hubo exceso de todo tipo y en todos los partidos políticos, no solo en las redes sociales que siguen sin regularse, y ojalá sigan así, pero es tanto lo que se desperdicia en los estruendos, acusaciones, dejando las propuestas en él abandono.

Los dirigentes de los partidos tuvieron mano, porque más de uno aspira a ser candidato en las presidenciales de 2018, y eso tampoco se regula, menos se castiga, hay un dejar hacer y dejar pasar; inaudito en tiempos de crisis.

Es un exceso el ruido de Andrés Manuel López Obrador a veces, pero también para muchos mexicanos resulta necesario, el discurso sube de tono, las demandas vendrán, el voto por voto se ha anunciado de nueva cuenta, y los órganos electorales locales y federales en los tribunales tendrán la obligación de limpiar elecciones, que ellos mismos propician por su no intervención para meter orden.

Todo se ensucia por las aspiraciones del poder político, México es un constante laboratorio de prueba, y más ahora con la captura de ex gobernadores que les han sacado sus trapos al sol, el siguiente en la lista es el ex de Chihuahua César Duarte, la PGR sigue de cerca su posible captura.

La expulsión de un partido político es hoy un juego perverso, que se han llenado de corrupción sus pueblos, en superlativo es una grosería el trato de la justicia para quien comete delitos de esa índole.

Y son capaces de querer llevar sus procesos en libertad, el cinismo es lo peor que nos puede pasar como mexicanos, donde queda la honestidad que tanto se pregona en las campañas políticas, dónde queda la libertad de expresión, dónde quedamos los que aún creemos que podemos aspirar a un mejor país.

Vendrán los otros, los que no han aparecido del todo para la presidencial, sobre todo del PRI, y también por supuesto del PRD, que hoy quizá están midiendo los tiempos, así como algunos piden cabezas en el PAN, los pequeños aguardan a la mejor oferta hacia la población.

Tenemos todavía un buen ánimo para recobrar una fuerza más, la de las generaciones que empujan recio, que hablan más claro, de frente a los ciudadanos sedientos de justicia, pero acompañada de transparencia, eso nos falta.

Lo que queda es poco de tiempo, los espacios están en el desánimo sin duda alguna, los votos otra vez no alcanzan para ver elecciones limpias, será que hemos equivocado a las instituciones, o le seguimos echando la culpa a los actores del reparto, eso me pregunto una y otra vez.

Meses de intensa actividad política nos espera, ya no es tanto noticia que sobresalga capturar a quien defraudó a los electores, a quien vendió terrenos a precios de ganga, a quien malversó fondos públicos. Todo al amparo del poder político. Lo que sigue es replantearnos un escenario nuevo; pero no con los mismos.

Comentarios y Sugerencias esmar1010@hotmail.com