El Horizonte de tu Sexualidad

Por: Pisc. Jaquelin Machado G. / e-mail: c-ha-p@hotmail.com

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El mundo de la Sexualidad yace en ti desde lo más profundo hasta lo más externo. Tu sexualidad depende mucho de tus creencias, de tu herencia, de tu sociedad y cultura, de tus convicciones religiosas y de tus propias experiencias de vida con sus consecuentes prejuicios y juicios. Todas estas variables te dan la sensación de conocerte sexualmente, pero ello solo te muestra parte del horizonte sexual.

La energía sexual es el eje de tu sexualidad y debe de fluir, pero el hombre debe concientizar que al eyacular se vacía de esa energía poderosa pues es la semilla sagrada de la sexualidad masculina. Al eyacular en la vagina la mujer se sobre carga emocionalmente y ello genera en ella reacciones de exceso emocional aparte de que la duración del acto de copulación se deteriora y se corta.

Muchos hombres tienen la firme creencia de que eyacular es sinónimo de orgasmo masculino y eso es mera ignorancia porque con cada eyaculación va perdiendo la fuerza natural de su energía sexual y se pierde en consecuencia su voluntad para materializar muchas cosas en su vida. Como hombres, han de comprender que las mujeres no son recipientes en los cuales se descargan de sus necesidades, obsesiones y fantasías, mismas que los mantienen esclavizados y dependientes de eso entrando en círculos viciosos de quiebre interno porque los limitan disminuyendo su horizonte sexual.

Debido a tantos condicionamientos muchas mujeres necesitan largo tiempo en la intimidad para poder abrirse porque sus experiencias con lo masculino han sido desagradables, porque la agresividad ha estado presente, porque se encuentran paralizadas o bloqueadas ante el sentir placer.

Sin embargo, es necesario comprender el aspecto de la genitalidad y sus efectos dentro del contexto del horizonte de la sexualidad.

Antes de entrar en materia de sexualidad y genitalidad, comento que la piedra angular de éstas es el cuerpo físico, sin éste, cualquier manifestación sexual es prácticamente imposible. Todas las religiones proclaman al cuerpo como pecador e indigno, de una u otra forma, han sido formadas por hombres y  han rechazado a las mujeres, por ejemplo, el jainismo de la India, dice que con un cuerpo de mujer nadie puede liberarse hacia la consciencia elevada de la sexualidad, lo paradójico es que también enseñan que cuerpo y alma están separados, que el alma no es ni masculina ni femenina, que el crecimiento y evolución del ser humano se da en el alma y no en el cuerpo. ¿Contradictorio verdad?

Lo que sucede es que el objetivo principal se enfoca en la división y el conflicto. Se trata, por tanto, de rechazar a las mujeres porque, en realidad, se rechaza la vida y la Fuerza Vital es en realidad Energía Sexual y, en consecuencia es Fuerza de Vida en constante evolución, co-creación y reconocimiento de las cualidades sexuales. Así, si se rechaza a las mujeres, se rechaza la vida, la creatividad y la plenitud.

La forma más elemental de destruir la vida es separar a los hombres de las mujeres y  transformar todo lo natural de la sexualidad en una conquista que, entre otros aspectos, evita a toda costa, cualquier disfrute, amor o cosa jugosa porque el sexo actualmente va teñido de culpa, miedo, represión y sabor a pecado.

Es por ello que muchas veces damos por hecho que la sexualidad es sinónimo de genitalidad. No es así, la genitalidad es uno de los factores que están incluidos dentro de la sexualidad.

La palabra genitalidad proviene del vocablo griego “genos” que se utilizó para referir muchos aspectos de la sexualidad.

La genitalidad como aspecto de la sexualidad solo abarca las características que incluyen la actividad de los órganos genitales de la mujer  (vagina, pecho, nalgas) y del hombre (pene y nalgas) incluidas algunas caricias y besos.

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LA SEXUALIDAD es ampliar el horizonte porque prácticamente es vida, es fuerza de vida, es generación, co-creación, es Energía Vital. La Sexualidad es un inmenso mar de energía y tú, yo y cualquier ser humano (incluidos los animales y las plantas) formamos parte de él.

Ahora te queda más claro el porqué la piedra angular de la sexualidad eres tú con tu cuerpo físico y aunque suene obvio, ¿cuántas veces en tu vida lo tienes presente? Sin tu cuerpo físico cualquier representación, comportamiento y/o acción sexual es simplemente imposible.

Tu cuerpo, por lo tanto, es la representación de la Energía Vital en su forma más densa, es decir, gracias a que posees un cuerpo puedes tocar, acariciar, oler, escuchar y mirar a la vida misma.

Si en algún punto rechazas tu cuerpo, tu desempeño sexual se ve inevitablemente afectado y reduces tu vida sexual a pura genitalidad en la que desahogas tu real necesidad fisiológica, tu deseo de sentir placer momentáneo que te desgasta, no te revitaliza y que si te genera una obsesión en la que se desencadenan innumerables situaciones a la larga, algunas de ellas: anorexia, bulimia, vigorexia, adicciones a drogas, alcohol, anfetaminas, al trabajo, a la comida, disfunción eréctil, vaginismo, etc.  No estoy generalizando, pero en muchos casos así sucede.

La pregunta para ti es: ¿qué tanto quieres expandir el horizonte de tu sexualidad?

Si decides ampliar el horizonte de tu vida sexual te encontraras en el grupo de las personas que han logrado vivir sexualmente determinadas que pueden combinar, sin proponérselo, sensualidad, erotismo, alegría y éxtasis porque son naturales, simples y auténticas, es decir, viven su vida en verdadera libertad sexual (ojo no me refiero ni al libertinaje ni a las obsesiones ni a las perversiones ya que este tipo de aspectos de la sexualidad no contienen la vibración requerida de la libertad) porque, entre muchas otras cosas, han logrado trascender las barreras de sus propios límites y prejuicios sexuales viviendo así la libertad de una vida auténtica plasmada de la pasión, el placer y el éxtasis que esto conlleva.

Este tipo de personas son difíciles de encontrar puesto que se requiere de gran valor para trascender y transmutar aspectos sexuales, tales como, creencias, herencias, tabús, juicios, prejuicios, los debes y no debes en el accionar sexual (generalmente determinado por otros) y un gran bombardeo publicitario en el que predomina la degradación de la sexualidad a niveles bestiales velados subliminalmente en donde, básicamente, las mujeres son objetos de placer con pechos enormes, nalgas gigantes, labios grotescos más que sensuales y vaginas como canastas que reciben o devoran al gran falo; en el caso de los hombres, reduciendo su valor masculino y viril al tamaño del pene así como al grosor y a la facilidad de poder tener erecciones y luego, la habilidad de mantener dicha erección por mucho tiempo provocando más dolor que placer como si fueran máquinas sexuales.