En los confines del Mictlán, el Maguey es la luz del Sol Líquido.

Por: Lala Noguera / Impulso Sostenible Agavería, A.C. / @lalanoguera

lala_nov_01Las culturas mesoamericanas encontraban en las fuerzas naturales y las energías la fuente de inspiración, de devoción, de vida y también de muerte.

No es extraño que en dichas civilizaciones prehispánicas la figura de la muerte haya sido motivo de notable devoción pues se decía que tenía una conexión desde el inicio de la vida donde el ser humano era el receptor entre ambos mundos.

El conocimiento sobre la muerte es profundo, por ejemplo, la civilización de los aztecas, documenta y narra no solamente acerca de la decadencia del cuerpo físico, sino que se funde en todo su conocimiento, desde la caída de nuestros instintos más animales hasta los de nivel de la psiquis.

Los Aztecas y otras civilizaciones apuntan que no todos eran privilegiados con ir al Mictlán. Veamos quiénes iban directamente:

1.- Los guerreros que morían en el campo de batalla.

Es decir aquellos que lograban destruir de sí mismos su ira, su orgullo, su pereza, su gula, su envidia, etc. El campo de batalla es la Vida Diaria, en ella nos toca combatir a nuestra propia legión de defectos, quien logra morir de esta forma indudablemente logra ir a la casa de Tonatiuh El Sol, y son lo que logran integrarse con su Real Ser interior profundo o el Sol.

“Cuantos morían en la guerra o en el altar del sacrificio, iban a la casa del Sol. Todos andaban unidos en una inmensa llanura. Cuando el Sol va a aparecer, cuando es tiempo de que salga -empiezan ellos-  a lanzar gritos de guerra, hacen resonar los cascabeles que llevan en los tobillos y a golpear sus escudos.”

“Si su escudo está perforado por dos o por tres flechas, por aquellas hendeduras, pueden contemplar el sol; pero aquellos cuyo escudo no tiene abertura alguna no pueden mirar al sol.”

“Cuantos cayeron muertos entre magueyes y cactus, entre espinosas acacias, y cuantos han ofrecido sacrificios a los Dioses, pueden contemplar al Sol, pueden llegar hasta él.”

“Cuando han pasado cuatro años se mudan en bellas aves: colibríes, pájaros moscas, aves doradas con huecos negros alrededor de los ojos o en mariposas blancas relucientes, en mariposas de fino pelambre, en mariposas grandes y multicolores, como los vasos de beber, y andan libando allá en el lugar de su reposo, y suelen venir a la tierra y liban en rojas flores que asemejan sangre: la eritrina, la paisentía, la carolínea, la calandria.” (Épica Náhuatl).

Las flechas, como las lanzas, son el símbolo de la electricidad sexual trascendente que sabiamente dirigida a los defectos psicológicos ya comprendidos por medio de la meditación profunda y la auto observación psicológico pueden lograr la muerte de uno mismo a nivel psicológico, es decir la desintegración de nuestros defectos psicológicos. Por ello quienes no han luchado, quienes no se han preocupado por desintegrar sus defectos, quienes no han logrado que su escudo sea perforado, no podrán ver nunca la verdad, al Sol.

Los magueyes, los cactus y en sí toda planta espinosa son símbolo de la voluntad verdadera, de lo que los griegos denominaron Thelema, la voluntad que es necesaria para combatir al eterno enemigo, que mora en sí mismos, es por ello que solo quienes se han decidido a destruir su orgullo, vanidad, soberbia, auto importancia, etc., son los únicos que pueden contemplar el Sol, a su Real Ser interior.

2.- Las mujeres que morían en el parto.

“Los sabios sacerdotes de Anáhuac afirmaron siempre en forma enfática que las “Cihuateteo” o “mujeres diosas” muertas en parto viven en el paraíso occidental llamado “CINCALCO, la “casa del maíz”. Del germen, del grano, nace la vida y ellas dieron su vida, precisamente, por la naciente criatura. La Madre Natura sabe pagar siempre de la mejor manera el sacrificio solemne de esas benditas mujeres. Es indescriptible la dicha de esas almas en los cielos de la Luna, Mercurio, Venus y el Sol”.

lala_nov_023.- Los Ahogados

Los que morían ahogados iban al Tlalocan (paraíso de Tláloc), el agua es la vida para el Mundo, así la energía creadora lo es para el ser humano. Quienes logran canalizar sus fuerzas vitales y dirigirlas a los yoes-defectos que se han comprendido a fondo, mediante el aprovechamiento del gimnasio psicológico que nos da la vida, logran morir a través de las aguas y claro, van al paraíso de Tláloc, lugar de dicha y felicidad donde las almas entran a estados superiores de consciencia.

4.- Los Niños inocentes

“La doctrina secreta de Anáhuac (Autor: Samael Aun Weor),  enseña que existen trece cielos y afirma solemnemente que en el más alto de éstos viven las almas de los niños que fallecen antes de tener uso de razón”.

Solo aquellos que han logrado la inocencia de corazón y mente pueden vivir dichosos, en las dimensiones superiores de la naturaleza.

Por tanto y a manera de celebrar la muerte, bebamos pulque o algún destilado no sin antes ponerlo en la ofrenda sagrada para poder recibir a nuestros amados visitantes. Salud por los que vienen de su peregrinar desde el Mictlán. ¡Salud!

Recomendamos para esta celebración el Mezcal “Las Nochecitas” del estado de Oaxaca (Palacio de Hierro y Liverpool), pues es de noche cuando vienen a degustan las viandas y bebidas que gustosos ponemos en el altar para aquellos que llegan con hambre y sed.