Ricardo Torres Reina, “Bombita”

Por: Rodrigo E. Cervantes

torero_ene_01Dio muerte a mil 262 toros, sobrevivió a 30 cornadas y aunque la última fue más por mala suerte que por su temeridad, fue considerado el mejor torero de la primera década del siglo XX, él fue Ricardo Torres Reina, “Bombita”.

Nacido en Tomares el 20 de febrero de 1879, fue el segundo de tres hermanos, que también se dedicaban al toreo: Emilio y Manuel, éste último conocido como “Bombita III”. Dos décadas después tomaría la alternativa en la Plaza de Madrid un 24 de septiembre de 1899, de manos de José García Bejarano alias “Algabeño”, con el toro Cachucho.  Pasarían cinco días para tomar su confirmación en Maestranza de Sevilla, apadrinado por Rafael Guerra Bejarano, “Guerrita”.

Es curioso, el primer empleo de Bombita fue en la imprenta del periódico “El Posibilista de Sevilla”, donde cobraba seis reales a la semana. En esa época su hermano mayor Emilio ya toreaba y todos decía que Ricardo también sería igual de bueno o quizá mejor, a lo que él respondía que no se dedicaría al toreo, ya que por esa causa, su madre estaba triste. Él sería doctor.

Su padre Manuel Torres Navarro servía los útiles para el desolladero de la plaza de Sevilla, razón por la cual podía conseguir entradas gratuitas a la arena…. Entre las corridas y aquellas palabras que le decían sus compañeros de trabajo, su cabeza empezó a cuestionar su futuro: “Iba a comer a mi casa, y desde que salí de la imprenta, en todo el trayecto fui pensado en una sola idea: “Bueno, después de todo, los compañeros llevan razón, ¿Por qué no he de ser yo torero?… ¡Vamos a ver!… ¿No lo es mi hermano?… Y por toda contestación resolví de plano abandonar las cajas y dedicarme a los toros”.

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Esa misma tarde, Emilio le dio su primera lección y “algo”, llámese adrenalina o pasión, empezó a recorrer sus venas.  Como anécdota el sobrenombre proviene del negocio familiar, que era de cebollas, la frase que pregonaban para la venta de las mismas: “vendo cebollas como bombas”.

Su ímpetu en el ruedo dio pronto de qué hablar. Ricardo Torres fue catalogado como un diestro arrojado y hasta temerario desde su etapa como novillero en la cual recibió un sinfín de cogidas, algunas hasta de gravedad fueron; en ese entonces la crítica de aquella época lo describió como “torero dominador frente a reses con fiereza”; los asistentes disfrutaban de su “estilo poco depurado pero largo, alegre, confiado y dominador”, cuando la norma era ser lento y muy pausado.

Excelente muletero con la mano izquierda, cuyos triunfos más renombrados fueron el 15 de mayo de 1901, el 14 de abril de 1906 y el 12 de abril de 1912, y su principal adversario a vencer fue el cordobés Rafael González Madrid, Machaquito desde 1903.

Ricardo lideró el escalafón los años: 1902 con 57 corridas; 1905 con 61; 1907 con 51; 1908 con 63 y 1909 con 54.

Un rival al final de su vida como torero

torero_ene_03Con solo 18 años Joselito Gómez Ortega “El Gallo” retó a Bombita. Se trataba de “vengar” a Rafael -su hermano mayor-. “Cuando el Gallito tomó la alternativa, dedicó su primera temporada como matador a echar del toreo a Ricardo, y también a Machaquito, al que le gritó: ¿Cuándo se retira usted? Porqué como sé que es tan amigo de Rafael mi hermano, no quiero hacerle daño a usted. Vengo al toreo para ser el amo y quiero que sepa que no vengo a por usted, sino a por Bombita. Le quiero anular por todo el daño que ha hecho a mi hermano Rafael. Ya no se pudo hacer nada, debido a que uno iniciaba y el otro estaba retirándose.

Después de haber sufrido más de treinta cornadas graves, lidiado 91 novilladas, 692 corridas, en las que dio muerte a 1,262 toros, se retiró el 19 de octubre de 1913, sobre la arena madrileña y con la presencia de la reina de España. Esa tarde, Joselito no acababa de darle tregua y, en el último toro, le ofreció banderillas a Bombita, pese a que este le había pedido expresamente que no lo hiciera. “José. Yo ya he acabado mi carrera. Así que no me ofrezcas banderillas en el último toro”. Hizo caso omiso, José lo puso en ese compromiso no deseado  quien colocó un gran par pero el de Gallito fue sensacional. Fue la primera vez que en dicha plaza se escuchaba música durante la faena de un torero. Al final del festejo, el público a todo pulmón gritaba: “¡Bombita, no te vayas!”. Ricardo donó las más de 80.000 pesetas recaudadas en su retirada al Montepío de toreros (Asociación Benéfica de Auxilios Mutuos de Toreros, 1909) del cual fue fundador.

torero_ene_04Una calle del Real de la Feria de Sevilla lleva su nombre. También fue promotor y uno de los impulsores para que las condiciones laborales de los toreros fueran mejores, enfrentándose a los empresarios taurinos, conocido como “El pleito de los miuras”, una de las peticiones, exigía que los empresarios les dieran íntegramente los honorarios correspondientes de las corridas que ya tenían contratadas aún en caso de que no torearan por causas ajenas a estos.

Además se le concedió la cruz de la Orden Civil de la Beneficencia, una distinción civil española que se otorgaba con el objetivo de recompensar actuaciones o servicios considerados extraordinarios en el transcurso de calamidades públicas.

“Bombita” se dedicó a administrar varias fincas en Sevilla, Toledo, Jaén, Córdoba y Tarragona entre otras, hasta que en 1936 se produjo el alzamiento militar por lo que se vio obligado a salir al exterior regresando unos meses después a la Giralda. Posteriormente fue intervenido de una hernia, originada como consecuencia de los numerosos percances y volteretas que sufrió a lo largo de su carrera, más no resistió la operación y falleció el 29 de noviembre de ese año en el hospital de la Cruz Roja de Sevilla. Primero se enterró en la capital hispalense y para 1939 sus restos mortales fueron trasladados al panteón que la familia poseía en la localidad catalana de Santa Coloma de Cervelló, donde está enterrada esposa, María Concepción Regordosa.