De monumentos y más… El secreto mejor guardado del Centro Histórico de la Ciudad de México: EL COLEGIO DE SAN IGNACIO DE LOYOLA VIZCAINAS

Por: Margarita C. García Rodríguez

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Entre los valiosos inmuebles que resguarda el Centro Histórico de la Ciudad de México existen varios colegios de la época virreinal, en su mayoría dedicados a la educación de los varones, ya que las mujeres podían ingresar a los múltiples conventos femeninos que existían en la metrópoli, donde algunas podían hacer votos perpetuos o tener estancias temporales, para después salir a casarse teniendo la preparación necesaria en religión y “labores mujeriles”, cuyo aprendizaje garantizaba que las jóvenes serian buenas esposas y madres.

El tradicional esquema de la educación para las doncellas a cargo de las diferentes órdenes religiosas al que estaban acostumbrados los habitantes de la capital novohispana, tuvo una excepción cuando en 1767 abrió sus puertas el Colegio de San Ignacio de Loyola, conocido popularmente como “Las Vizcaínas”.

La idea e iniciativa para crearlo, fue de un grupo de vascos integrantes de la Cofradía de Nuestra de Aránzazu, originarios y descendientes de familias procedentes de Álava, Navarra, Vizcaya y Guipúzcoa quienes aportaron los fondos para crear una institución encargada de proteger a niñas huérfanas y damas viudas, que fueran descendientes de vascos, y tuvieran gran necesidad de ayuda o amparo; aunque posteriormente no fue indispensable ser de origen vascongado para poder ingresar.

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El proyecto del colegio tardo más de treinta años en cristalizar, ya que tanto las autoridades civiles como religiosas, se oponían terminantemente a que existiera una institución laica, lo cual era inconcebible en esa época, siendo de vital importancia el empeño de tres cofrades:  los notables  caballeros Don Francisco de Echevestre, Don Manuel de Aldaco y Don Ambrosio de Meave,  que además de aportar grandes donativos, reunieron entre los cofrades el dinero necesario para la construcción de un grandioso edificio.

monumentos_febrero_03El colegio comenzó sus funciones alojando setenta niñas con sus respectivas nanas o cuidadoras, siendo esta la primera de múltiples generaciones de mujeres que dieron mayor “Gloria a Dios” con sus valores morales y religiosos; hubo notables alumnas entre las que especialmente destaca la personalidad de María Josefa Crescencia y Ortiz, mejor conocida como Josefa Ortiz de Domínguez “La Corregidora”, quien habría de tener un papel relevante en el proceso de Independencia.

El largo devenir histórico de México se ha visto matizado por sucesos tales como alzamientos populares, insurrecciones, guerras, reformas, invasiones y revoluciones, que pusieron  en peligro la existencia del Colegio de San Ignacio de Loyola en numerosas ocasiones.

Si tomamos en cuenta la época en que nació el propósito de crear el colegio, es admirable la visión que tuvieron los fundadores al elaborar las constituciones internas en las que principalmente se asentó: “La autonomía total del colegio, frente a autoridades civiles y religiosas”, lo que impidió que el mismo fuera destruido, suprimido o expropiado por los diversos gobiernos, siendo así la única institución educativa que ha laborado ininterrumpidamente en México por 250 años, durante los cuales se ha mantenido con sus propios recursos.

Actualmente el Colegio de San Ignacio de Loyola, se rige por un patronato que da continuidad al espíritu altruista de quienes lo fundaron, y conserva su grandiosa arquitectura barroca que en su interior guarda patios, jardines, una capilla de fastuosos retablos y un museo de sitio que es posible visitar.

Todo esto y más se puede conocer en visitas guiadas.

Contacto: exploratum.mex@gmail.com