Verónica del Castillo, descubriendo nuevas facetas.

Por: Patricio Cortés

periodista_febrero_01Verónica del Castillo es una periodista versátil que lo mismo ha hecho notas “serias” que sumergido en la nota roja. Hoy tras años de ser el rostro de noticieros con notas crudas como Primer impacto y Al extremo, nos muestra un rostro más afable en el Club de Eva, programa de revista de Azteca Uno.

“Club de Eva es una revista de cuatro mujeres, pero para mí es un sueño porque abandono la formalidad, la seriedad y el acartonamiento de los noticieros, llevo 22 años en formatos de noticias que por cierto desde Primer impacto hasta Al extremo, fueron noticias muy crudas”.

Inició su carrera periodística en el Sistema Informativo ECO de Televisa, de ahí ha pasado por los más diversos medios: “Se puede decir que ya pasé por todo el arcoíris, hice nota roja, rosa y amarilla. Ahorita estoy en la nota rosa, no dejo de tocar temas importantes que es por lo que yo vine a este programa, temas que tienen que ver con lo que a mí me interesa, por lo que abrí mi podcast, loshuevosnosonalgusto.com como prevención del delito y adicciones, soy una psicóloga frustrada que siempre está en búsqueda del autoconocimiento. Toco los temas que tienen que ver con el ser humano, finalmente el lado oscuro del ser humano es la materia prima de las noticias, pero ahora visto desde el punto de vista de la solución. Como digo yo, siempre estoy señalando como periodista, y ahora estoy ofreciendo trapito para limpiar”.

“Estoy saliendo del closet en cuanto a mis temas que tienen que ver con sanaciones, estoy dando terapias en medicina alternativa como es el Reiki, el ThetaHealing, lo combino con curso de milagros. Tengo mucho prejuicio que como periodista yo iba a perder credibilidad si me dedicaba a estos temas espirituales, pero no puedo negar mi naturaleza”, expone la comunicadora.

Sobre su actual papel como conductora añade: “La gente ya está agradeciendo mucho la honestidad y la humildad, quiero también hablar de los lados oscuros de Verónica del Castillo, que fui depresiva cuando tuve a mi bebé, que he tenido relaciones de codependencia, de cómo me levanté después de un divorcio, decir: esta soy yo, sin máscaras y cómo puedo ayudar a levantar a otras mujeres”.

Sobre su límite, reconoce: “Temas que le puedan afectar a mí hijo, de los cuales pudiera decir ‘¡qué vergüenza! Por ejemplo, hace poco me ofrecieron Revista H y yo dije ¡ahora es cuando, estoy sin trabajo, necesito una súper lana, ahorita le metí al cuerpo, al gym, al nutriólogo y no tengo galán que me vaya a regañar! Me dijo mi hijo ¡estás loca! Por qué, si ni siquiera voy a salir en lencería, voy a salir en traje de baño… ¡Estás loca! Estas en medio de una revista de mujeres que se desnudan y me van a bulear en la escuela. Coqueteé con la idea, pero ahí mi credibilidad sí se afectaría, y así no le entro”.

Guarda sus reservas frente al feminismo radical: “Yo escribí un libro que se llama Sexo, la puerta a Dios, ahí propongo un feminismo espiritual, no puedo decir que soy feminista. Soy promujer porque luego nos podemos ir al extremo del machismo y caemos en el hembrismo, de lo que nos quejábamos, del abuso, de la humillación, bla, bla, bla. En el libro yo propongo la reconciliación de los sexos, ¡hombres y mujeres ya déjense de pelear! Ya tuve un divorcio y dos arrimonios, fueron un fracaso las tres relaciones, pero en la vida hay fracasos y hay éxitos, el chiste es levantarte. Ya no me quiero pelear con nadie, estoy reconciliada conmigo misma. El problema es que estamos divorciados de nosotros mismos, lo decía en el otro programa donde hablamos de infidelidad, de las personas que están casadas, el 70% están divorciadas de ellas mismas”.

“Lo que quiero hacer en Club de Eva es usar a la televisión y que la televisión ya no me use a mí, ya son muchos años. Ahora quiero usarla para hacer un servicio a la sociedad, empoderar a las mujeres y ¿para qué quieren el poder las mujeres?, para que con ese poder junto con el hombre crecer y reconstruir México, con ellos, ni adelante, ni atrás, vamos juntos”.

periodista_febrero_02Verónica es hija de un primer actor, por lo que le comento que uno esperaría ver a la hija de Erick del Castillo en telenovelas y responde bromeando: “Es que somos dramáticas”, luego nos explica: “El drama lo hago en la vida real. De chica hice dos o tres videohome, chafísimas, ni los vean, y yo estaba pensando en la universidad, en las clases que me estaba perdiendo. Estaba en un yate en Acapulco, me estaban pagando una la nota, no tenía que ir a la universidad y decía ‘me estoy perdiendo tal profesor, voy a tener que hacer tal tarea; o sea, si hubiera sido mi vocación, me hubiera clavado ahí, simplemente prefiero ser yo y puedo ser yo. Soy Verónica del Castillo en el escenario donde me pongan y qué bueno porque además no me gusta tanta fama, los acosan mucho”.

No obstante hace algunos meses ella y toda su familia fueron acosados, tras una reunión que tuvo su hermana Kate del Castillo con el Chapo Guzmán, aunque la actriz aclaró que el objetivo era hablar sobre una película basada en la vida de dicho personaje, en los medios se dijo de todo, al recordarlo suelta: “¡Uff, no me digas, ese ciberacoso estuvo a nivel internacional muy fuerte! ¡Todo lo que tuvimos que enfrentar, como familia! Yo le llamo una bendición disfrazada de tragedia, no sabía si agarrar a nalgadas a mi hermana o abrazarla y agarrarla a besos, porque no sabía si le iban a hacer algo, si la iban a meter presa o si le iban a sembrar algo, como le sembraron; pero finalmente superamos la prueba, la verdad salió a la luz y crecimos.

“Me decepcioné y me sentí traicionada por mi gremio, no porque me tuvieran que apoyar, simplemente porque no son buenos periodistas aquellos que ni usaron la palabra presunta, presuntos nexos con el cartel, presunta asociación delictuosa, presunto lavado de dinero con su tequila, lo dieron por hecho y un buen periodista va a la fuente a constatar”, confiesa.

“Debido a las redes sociales se ha perdido el respeto a la profesión, ya cualquiera es seudoperiodista solo porque tiene una cámara en su celular, ya el reportero de la fuente, el que está en la calle… ya no tiene –tenemos- mucho valor, porque ya cualquiera reportea o hace fake news; entonces, se está modificando la televisión, estamos atravesando una evolución y ahí se están perdiendo muchos valores y mucha ética”.

“Mi interés, mi verdadero objetivo, es darle seguimiento a mis libros y mi poscast, que es educación emocional; si no le damos herramientas de educación emocional a la gente, no podemos avanzar como sociedad”, aclara.

“No existe la educación emocional, porque ni en la casa ni en las escuelas nos enseñan a manejar nuestras emociones. Entonces tiene que haber espacios donde te digan “eso que estas sintiendo se llama ira”, “eso que traes es resentimiento”, “…si no lo trabajas es una bomba de tiempo del mundo invisible que se materializa en el mundo visible, y nos puede llevar a matar una persona”. Yo como periodista de más de 22 años puedo decir categóricamente que todas las tragedias del ser humano, excepto las que están relacionadas con cuestiones naturales como los temblores, tienen que ver con la falta de educación emocional. El terrorista, el que mata, no tienen educación emocional, no saben cómo encausar sus emociones”.

Soy una mujer apasionada, intensa, demasiado honesta, que a veces, por eso, se mete en problemas. Feroz e independiente y por lo tanto ahorita estoy sin pareja, porque no es fácil. Soy muy familiar por ser capricornio, defiendo la familia en primer lugar y quiero formar una nueva familia”.

“Mi fantasía es la ser la Oprah (Winfrey) latina, donde pueda explotar el género que más me gusta que es la entrevista, y donde pueda tocar todas las fibras humanas, porque a mí lo que me gusta es tener historias motivacionales que levanten a otros”, concluye.