UNA LUZ QUE SE APAGA… PARTE I

Por: Raquel Estrada / Psic. y Orientadora en Tanatología y Suicidología / racheles_03@outlook.com

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Mis queridos lectores: el presente artículo aunque es un tema delicado, considero que es de suma importancia dado que el suicidio en todo el mundo y en nuestro país se ha incrementado de manera exponencial, sé que el solo escuchar la palabra suicidio genera muchos sentimientos en los pensamientos, en el corazón y en el alma, pero es fundamental prevenir que lamentar, ya que el suicidio es la única muerte evitable.

El reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace un estimado, que cada año se suicidan alrededor de un millón de personas en todo el mundo, cada día 2,700 personas consuman el suicidio, lo intentan 54,000 y cada 40 segundos aproximadamente muere una persona, en el caso de los jóvenes es la segunda causa de muerte.

¿Qué es el suicidio? Es el acto voluntario de quitarse la vida y quien decide terminar con su existencia, busca los métodos y las formas para lograrlo.

 

Causas del suicidio

El suicidio es multicausal pero el principal factor es la depresión. La OMS ha clasificado este padecimiento como una de las enfermedades más terribles que existen y su incidencia va aumentando sin cesar; considerado un problema de salud mental.

Aunque el suicidio responde a diferentes factores que empujan a una persona a tomar la puerta falsa, las causas más frecuentes son: problemas de salud mental, factores de riesgo y otras causas.

 

Problemas de salud mental

Dentro de los problemas de salud mental, –que de no ser atendidos oportunamente pueden llevar a la persona al suicidio–, se encuentran: la depresión patológica o crónica, producto de una enfermedad mental diferente a una depresión transitoria que es producto de las emociones; los diversos trastornos, como el trastorno de ansiedad generalizada, trastornos alimentarios, trastorno bipolar, trastornos psicóticos o psicopatologías graves, y  la conducta suicida entre otros.

Depresión patológica o crónica, es el robo del placer de vivir, la persona se dedica a permanecer en la tristeza, lo cual la despoja de la alegría de vivir de manera gratificante y plena.

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG), enfermedad mental de padecer ansiedad permanente, los expertos consideran que los genes y un estrés constante son las causas desencadenantes.

Desordenes alimenticios conocidos también como: Trastornos alimentarios o trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia o compulsión para comer)

Anorexia: “Cuando la persona adelgaza demasiado, pero no come lo suficiente porque se siente gorda.”

Bulimia: “Incluye periodos donde la persona come demasiado seguidos por frecuentes purgas, a veces vómitos autoprovocados o uso de laxantes.”

Compulsión para comer: Comer sin control.

Los trastornos de la alimentación suelen comenzar en la adolescencia y con frecuencia se presentan con depresión, trastorno de ansiedad y abuso de drogas.

Trastorno bipolar, la OMS señala: “El trastorno bipolar se caracteriza por la alternancia de episodios maníacos y depresivos separados por períodos de estado de ánimo normal.”

Trastornos psicóticos o psicopatologías graves como la esquizofrenia “en los cuales la persona pierde el contacto con la realidad. Los síntomas más característicos son las alucinaciones y los delirios. Por ejemplo, una persona con delirios puede pensar que alguien le está siguiendo porque hay una conspiración en contra suya. En cambio, las alucinaciones son percepciones falsas, como oír, ver o sentir algo que en realidad no existe.” Situación que puede llevar a la persona con esquizofrenia, a escuchar voces que le ordenan que se aviente a un coche en marcha,  provocándose el suicidio.

Conducta suicida, tener pensamientos suicidas o haberlo intentado. La conducta suicida pasa por el intento de suicidio y el suicidio consumado.

Intento de suicidio, acto autolesivo o conducta parasuicida con intención de provocar la muerte, pero que finalmente no resulta mortal. Cuando logra su cometido es un suicidio consumado.

La conducta suicida es un problema de salud muy frecuente; aparece en ambos sexos y a cualquier edad.

 

Factores de riesgo para el suicidio

Dentro de los factores de riesgo para el acto del suicidio, se encuentran, las drogas, el alcohol, la violencia o padecer una enfermedad dolorosa o crónica, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y sociales constituyen importantes factores de riesgo de suicidio.

 

Otros casos

Dentro de la conducta suicida ante eventos que no puede controlar, la persona decide poner fin a su existencia, ante la pérdida de empleo, perdida de una situación económica, divorcio, abandono de la pareja, termino de una relación sentimental, entre muchos casos reportados.

 

Perfil psicológico de la persona que intenta suicidarse

La persona que está pensando en suicidarse lleva cargando una historia personal, familiar y social. Además de una cierta predisposición psicológica. “El suicidio no es un evento, aislado, no hay una sola causa, es multifactorial. Los intentos de suicidio pueden estar motivados por una mezcla de factores genéticos y ambientales. No existe un perfil de la persona que intenta quitarse la vida y, por tanto, no es fácil predecir una conducta suicida.”

Pero qué hay atrás de un suicidio… lo escribo con mayúsculas, HAY DESESPERANZA, ya que el que se suicida no es cobarde, egoísta, ni tampoco valiente, cae dentro de un acto de desesperanza, de falta de fe, de pérdida del sentido de vida, falta de pasión por la vida, dejarse de amar, de pensar que todo va ir mal y no mejor.

El suicidio pasa por diferentes etapas… Reclamo de vida…Alguien que decide quitarse la vida primero lo manifiesta… ¿Cómo estarían sin mí? ¿Qué pasaría si yo me muero? Mejor es no despertar, ya no tengo ganas de vivir. Después empieza una planeación, ya que el pensamiento suicida toma tiempo construirlo y estructurarlo… ¿Cuándo lo haría? ¿Con qué lo haría? ¿Qué día?… Después aparecen los intentos suicidas. Se ha de prestar atención a las amenazas y a las tentativas de suicidio, proporcionando la ayuda y el apoyo adecuado.

Existe diferencia entre el suicidio planeado al momentáneo. El primero se estructura y se ejecuta, el segundo no hay una construcción, ni planeación del mismo, se da por consumo de alcohol, drogas o por un brote psicótico.

 

El suicidio en los jóvenes

El INEGI reporta que los jóvenes de 15 a 29 años, por ser una población muy vulnerable, el suicidio es la segunda causa de muerte.

En los jóvenes el suicidio es multicausal. Después de un suicidio hay atrás una historia difícil. Conflicto familiar, conducta autodestructiva como adicciones, problemas alimenticios, violencia, abandono, abuso sexual, devaluación de la persona, baja autoestima, depresión no diagnosticada y no atendida, cambio de estado de ánimo, se aísla, se molesta con facilidad, el joven no tiene los recursos emocionales o económicos para ser autónomo e independiente, entonces se ve inmerso en la problemática familiar y como no sabe cómo enfrentar esta situación, entonces decide quitarse la vida al no poder encontrar salidas.

Focos rojos en los jóvenes que nos alertan de un probable intento de suicidio: El adolescente en general es poco comunicativo con los padres, pero a pesar de eso, se puede detectar cambios en la conducta que nos está mandando mensajes de que no quiere vivir, situaciones radicales, come mucho o poco, hábitos de sueño, casi no duerme o duerme mucho, manifestación de aislamiento, depresión, tristeza, llanto fácil, se dedica a vivir en el dolor, pocos deseos de hacer cosas, desagrado por la vida y el manejo de argumentos…”para qué vine al mundo, para qué vivir, mejor debería morir”, estos señalamientos nos están hablando de un pensamiento suicida.

El adolescente tiene un concepto diferente con relación al del adulto sobre el suicidio, ellos perciben la muerte como un cambio de forma, como estar en otro lado, como una condición de mejoramiento con respecto a su vida actual.

 

Renunciar al regalo más preciado que es la vida.

¿Qué nos está pasando cuando estamos renunciando a la vida?…El suicidio es una puerta falsa que no conduce a nada, es perder esa luz de vida, cuando por lo contrario, la vida es un regalo y  cuando nos dan un regalo, lo abrimos y lo disfrutamos.

Nunca hay que tomar la puerta falsa, porque no hay garantía que con la muerte se solucione todo, lo que tenemos que hacer es tomar nuestro regalo de vida y vivir de la mejor manera, con alegría, plenitud, amor, agradecimiento y gratitud, porque la vida es una bendición y recordar que los problemas no son eternos, son temporales y la situación por más difícil que parezca también es temporal. Siempre hay caminos, lo irremediable es la muerte, con la muerte se acaban las posibilidades, por eso es fundamental buscar el sentido de la vida… un para qué.

La muerte por suicidio deja una herencia de dolor a la familia, a los amigos y a la sociedad que no se lo merecen.

La familia del que se suicida queda con mucha culpa, pero no son culpables, el que se suicida es un asesino de él mismo, la familia solo es corresponsable.

Después de un suicidio los familiares pasan por un proceso de duelo terrible, aparece el reclamo ¿Por qué nos hiciste esto?  Es importante mencionar que la persona que se suicidó lo hizo por circunstancias extremas que determinaron que tomara la puerta falsa.

Hay que tener una postura amorosa para quien decidió no ver la luz y no hacer juicios injustos e indignos, hay que mencionar que fue en un momento muy difícil de desesperanza.

Por ser un tema de suma importancia como lo hemos visto, el próximo mes  continuaré planteando el tema del suicidio en las diferentes vertientes y lo más significativo, cómo prevenirlo.

“Cuando hemos realizado la tarea que hemos venido a hacer en la tierra, se nos permite abandonar nuestro cuerpo que aprisiona nuestra alma al igual que el capullo de seda encierra a la futura mariposa, antes no. Llegado el momento, podemos marcharnos y vernos libres del dolor, de los temores y preocupaciones; libres como una bellísima mariposa, y regresamos  a nuestro hogar, a Dios.” Elisabeth Kubler Ross – Madre de la Tanatología.