Pepete, tras una cornada en el corazón, caminó para encontrarse con la muerte.

Por: Rodrigo Cervantes

torero_marzo_01El sobrenombre de Pepete lo han llevado varios toreros españoles: José Rodríguez Davié (1867-1899), José Gallego Mateo, también conocido como José Claro (1883-1910), José Puerta Carvajal (1894-¿?) y José Dámaso Rodríguez (1824-1862), en esta ocasión me referiré a éste último.

Nació en Córdoba, en el Barrio de Matadero el 11 de diciembre de 1824 y falleció en Madrid el 20 de abril de 1862. Fue el primer matador al que le denominaron así, también el primer gran torero de la familia Rodríguez, así como el que abrió la lista negra de la ganadería Miura.

Su familia se dedicaba al comercio de ganado, al cual en algún momento de su vida se integró, más sus biógrafos mencionan que se casó muy joven con Rafaela Bejarano, que también provenía de familia de toreros.

Antes de convertirse en el gran torero, participó para las cuadrillas de Antonio Luque y González <El Camará> que fueron muy importantes en los inicios de Pepete, así como las de José Redondo <El Chiclanero> quien también fuera matador de toros. La primera vez que estoqueó a un novillo fue en 1947 y aunque existen varias versiones sobre la fecha y el lugar de su alternativa, varios biógrafos coinciden que fue en Sevilla, el 12 de agosto de 1850 de manos de Juan Lucas Blanco, otorgándole el toro llamado Gamillo de la ganadería de Concha y Sierra.

La confirmación fue dos años después, en Madrid, el 4 de julio de 1852 y recibiría ésta de Cayetano Sanz, el 27 de junio de 1853. Dejó varios años de torear reapareciendo en 1856, llevando en su cuadrilla a Rafael Molina <Lagartijo>.

Como aporte cultural, cabe mencionar que fue hermano de Manuel Rodríguez Luque, lo que lo convierte en tío abuelo de Manolete.

Hay que destacar que Pepete en cuanta arena se presentaba, encendía al público, fue un matador apasionado, arrojado tanto por las cuestiones taurinas como por el billete, a razón de esto, existe una anécdota que una de las ocasiones en que salió herido, él, de manera desenfadada le dijo a sus amigos ahí presentes: “estas cosas me las curo yo mismo con esta meicina”, y tomó la “moneda de oro” que recibió como pago por esa tarde y la pasó sobre la sangre viva…

Los cronistas de la época describieron a Pepete como alguien con gran fuerza que se daba a la tarea –y lo hacía ver sumamente fácil- de sujetar al toro por los cuernos. Demostraba fuerza e ingenio, porte y por supuesto la gente admiraba todas estas cualidades.

torero_marzo_02

En la década de 1850 toreó en las plazas españolas más importantes de la época; doce años más tarde, el 20 de abril de 1862, la plaza de toros de Madrid estaba llena, era la primera fecha de la temporada, Pepete alternaba con Cayetano Sanz “en la lidia de tres toros de Agustín Salido y otros tres de Antonio Miura…”. Llegó el segundo toro de la tarde, éste se llamaba Jocinero, “berrendo en negro, capirote, botinero y alunarado de los llamados cabrereños, derribó al picador Antonio Calderón en la suerte de varas después de haber tomado dieciséis puyas y matando siete caballos, lo que hizo que saltara Pepete para quitarlo del caballo, pero el toro le cortó el terreo, hizo presa en él y le infirió un puntazo en la cadera derecha. El diestro se asió el pitón izquierdo para evitar el volteo, pero el toro, de gran sentido, le propinó otro puntazo cerca de la tetilla izquierda y una cornada en el corazón”. Pese a la sacudida, José Dámaso Rodríguez todavía sacó fuerza para pararse y caminar directamente a la barrera, donde cayó al suelo, sufriendo otra herida, ahora en la cabeza producto del golpe que se dio con el estribo de la barrera. Lo llevaron a la enfermería, donde ve a los ojos al médico de la plaza José María González Aguinaga y le pregunta –Doctor, ¿es algo? Y muere.

Esto inspiró el siguiente verso:

Pepete salió a la plaza como un torero valiente;

Por salvar a un picador, el toro le dio la muerte.

www.cordobapedia.wikanda.es señala que existe la leyenda que “herido en el pecho por Miura, según cuentan al repetir la suerte de la garrocha, puesto que la Reina no la había visto bien, murió instantes después en la enfermería de la plaza”.

La muerte de Pepete conmocionó a los seguidores de la fiesta brava, por lo cual, figuras de la política, el arte, el periodismo y desde luego del toreo expresaron su sentir. Al velorio asistieron Cayetano Sanz, Ángel Lopez <Regatero> y Gonzalo Mora.

Fue así que lo enterraron en el Sacramentel de San Luis y San Gines (ya desaparecido) en las afueras de la Puerta de Fuencarral en Madrid.