José Crespo Fernández, Embajador de Bolivia en México

Por: Patricio Cortés

embajador_marzo_01En esta ocasión charlamos con José Crespo Fernández, embajador de Bolivia en México, una nación cuyo gobierno no está alineado a la visión hegemónica del mundo y por ello es particularmente criticado por los grandes medios internacionales.

Sobre las constantes críticas de los medios masivos al presidente Evo Morales, comenta: “Esto tiene que ver con dos cosas, primero la posición política, a veces, alcanza niveles de ideología la diferencia política que existe entre nuestros gobiernos; pero más allá de eso, tiene que ver con la actitud que tienen las grandes redes de comunicación respecto a los países progresistas. Bolivia es el mejor ejemplo de que la izquierda puede gobernar exitosamente, que manejamos la economía mejor que cualquiera de nuestros países vecinos y que hemos tenido logros con datos duros, inobjetables de la gestión de un presidente indígena. Por lo tanto es muy natural que, con toda la carga de racismo que viene a partir de la colonia, se trate de dañar la gestión del Presidente Evo Morales”.

“Bolivia hace doce años, después de Haití, era el país más pobre de América Latina, en los últimos cuatro años ha sido el país que mayor crecimiento ha tenido en Sudamérica y de los tres primeros de América Latina. Cuadruplicó el PIB (Producto Interno Bruto) en doce años, de nueve mil millones de dólares a 37 mil millones de dólares. Hemos logrado bajar más de 20 puntos porcentuales la pobreza. Para el año 2025, vamos a tener pobreza extrema cero. Después de Cuba somos el país que más porcentaje del PIB invierte en educación y en salud. Hemos logrado más que duplicar la infraestructura caminera. No existe un área de la economía, del desarrollo, en que Bolivia no haya demostrado que tiene éxito”, añade.

Destaca la inclusión: “En términos sociales, hemos logrado que la gente indígena se sienta no sólo empoderada, sino que efectivamente gobierna. Somos el país de América Latina y el Caribe con mayor igualdad de género, no sólo en términos de leyes, sino de igualdad absoluta en nuestro poder legislativo, está también la presencia no sólo de mujeres sino de mujeres indígenas en el gabinete de gobierno. Hemos hecho aquello que nunca se pensó que un país tan pobre pudiera hacer, con una sola medida fundamental, nacionalizamos los hidrocarburos y con ello obtuvimos una renta que nunca antes habíamos tenido”.

Sobre la supuesta dependencia de los hidrocarburos, acota: “La caída del precio del petróleo definitivamente afectó a Bolivia, pero no para que dejáramos de hacer lo que  estábamos haciendo, tanto así, que somos el país que más ha crecido en América Latina en los últimos años, con el precio del petróleo en menos de la mitad”.

La cultura también tiene su peso, incluso la cita con el embajador se da en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (UNAM), donde destaca: “Tenemos un hermoso stand como país, estamos presentando las 200 obras más importantes de nuestra historia, es la Biblioteca Boliviana del Bicentenario, son los textos más importantes que hemos hecho en nuestra vida, primero como república y luego como Estado plurinacional”.

embajador_marzo_02Nuestro entrevistado conoce bien la historia, ha sido catedrático, le comento que se ha visto que aquellos países de izquierda que tienen cierto éxito, regularmente sufren invasiones o golpes de Estado, responde: “Tenemos una presión muy fuerte por el éxito. Lo malo es que la clase dominante, las grandes empresas, los intereses transnacionales más allá de nuestro país, tienen puesta la vista en Bolivia, porque no sólo nos ha ido bien en términos de gestión, sino porque somos uno de los países con mayor cantidad de recursos naturales, el gran problema es ese. Bolivia tiene en su territorio la reserva de litio más grande del mundo, eso tiene que ver con la energía, los automóviles, los celulares, las laptops, el desarrollo de los próximos 50 años. Pero al mismo tiempo tenemos dos grandes ventajas, una es la necesidad de la unidad latinoamericana; el presidente Trump con el muro que nos ha puesto de hacia toda América Latina, un muro ideológico, lo que ha hecho es que nos miremos entre nosotros, que se abra la posibilidad de exportación boliviana para sustituir aquello que México y otros países importan de Estados Unidos, nos ha generado un muy buen ambiente para poder desarrollar una mayor integración. La otra ventaja que tenemos es que las distintas organizaciones sociales de los otros países nos ven con mucho gusto. He conocido este país porque me invitan las universidades, las organizaciones y donde vamos se organizan comités de apoyo y solidaridad a Bolivia. Es lo que nosotros llamamos diplomacia de los pueblos. Tenemos problemas, pero nos sentimos felices de tener respaldo para solucionarlos”.

El tema de la postulación del actual presidente como candidato en las próximas elecciones es otro motivo de críticas. El embajador glosa: “Fuimos a un referéndum en el cual se le consultaba a la población si se iba a cambiar o no la Constitución Política para permitir una nueva postulación del Presidente. Dos semanas antes a la votación, le inventaron al presidente Evo Morales un hijo, una amante, unas relaciones peligrosas en favoritismo para ayudar a una señora que se suponía era la madre de su hijo y nada de eso ha ocurrido y está absolutamente probado. La oposición ha aceptado que eso fue mentira para ganarle el referemdum. Ante eso, recurrimos a una salida legítima porque nos robaron una elección, pero legal porque nuestra propia constitución pone por encima de nuestra propia legislación a la legislación internacional y los convenios internacionales. Se ha tomado la Convención Americana de Derechos Humanos, con base en eso, preguntamos a nuestro Tribunal Constitucional si no era vulnerar los derechos de una persona no permitirle presentarse a las elecciones; el Tribunal, sin desconocer la constitución ni el referéndum, ha dicho que sí, que puede postularse otra vez, lo que le permitirá al pueblo boliviano decir sí o no al presidente Evo Morales”.

Citando a Evo Morales, ‘Nosotros decidimos hacer la revolución con votos no con balas’, no hicimos una revolución armada, violenta, la hicimos a partir de la conciencia de la gente que fue a votar por un presidente indígena. Vamos a ver si el pueblo boliviano decide mantener a su presidente indígena exitoso o nos gana otra vez el imperio por medio de sus actores nacionales”.

Reconoce que los liderazgos son muy fuertes en los países progresistas latinoamericanos, pero señala que pasa lo mismo en otras latitudes: “¿Por qué no miramos Alemania? ¿Cuántas veces ha sido elegida la señora (Angela Merkel) que ahora gobierna el país más poderoso de la Unión Europea? ¿Por qué no se le cuestiona a ella? Porque ella está haciendo su trabajo en función de los intereses generales de las clases dominantes y de aquellos que son beneficiados con el desarrollo mundial. Nosotros hemos dado muestras no sólo de desarrollo, sino del mejor ejemplo de igualdad económica. Hace doce años, el 10% más rico de Bolivia tenía 128 veces más riqueza que el 10% más pobre, eso ocurre ahora en una proporción no mayor de 30 veces; o sea, hemos bajado en un porcentaje altísimo la desigualdad y eso es lo que no les gusta. Encubren todo esto con que no existe democracia en Bolivia, argumento que es absolutamente falso”.

Nos explica el modelo boliviano: “Es un modelo de desarrollo endógeno que va hacia un socialismo comunitario. Esto tiene un concepto muy importante que se llama vivir bien, hemos dicho, ‘nosotros no queremos vivir mejor, sino desarrollarnos hacia vivir bien’. Es decir, recogemos las formas organizativas, la filosofía, los principios, la cosmovisión de nuestros pueblos indígenas y levantamos un proyecto de desarrollo propio”.

“Quien invierta en Bolivia, no sólo que no va a perder su dinero, sino lo que nosotros queremos son socios, lo que no queremos son patrones, la gente confunde ambas cosas, cuando un capitalista invierte quiere ser patrón del país, no queremos eso. Nacionalizamos el petróleo, respetando a las más de una decena de empresas extranjeras que estaban en Bolivia, todo mundo dijo que se iban a ir y que íbamos a quedar solos, la realidad hizo que se demostrara que no era así, no sólo se quedaron todas, sino que empezaron a invertir más. Lo único que les demostramos es que se llevaban el 82% del precio de un barril y nos dejaban 18%. Lo que hicimos fue dar la vuelta, Bolivia se queda con el 82% y las empresas se quedan el 18% y con eso siguen ganando e invirtiendo”. “No solamente respetamos la inversión, la hemos protegido por medio de las tres grandes leyes de inversión”, afirma.

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Pasando a las relaciones bilaterales asegura que “Estamos viviendo un momento muy especial” a partir de que hace más o menos un año miramos hacia una nueva agenda que se consolidó a fines del 2017, en la visita del Canciller Fernando Huanacuni a su homólogo Luis Videgaray. Se tomaron tres decisiones fundamentales, que se trabajan en protocolos específicos para su puesta en marcha:

– Liberar a los bolivianos de la obligación de la visa para poder ingresar a México, lo que mejorará los flujos turísticos en ambos sentidos.

– La liberación de las medidas para arancelarias (restricciones) para la exportación de quinua boliviana a México.

– “Establecer una agenda de cooperación sur-sur para que esté más actualizada, adecuada a lo que se está viviendo, no solamente en América Latina sino en el resto del mundo”.

Por último, José Crespo Fernández se describe: “Soy un fanático de la historia, es mi hobby y mi mayor destreza. Soy un enamorado de mi país y un convencido de que tenemos más similitudes entre nuestros países latinoamericanos que las que sabemos y a veces que las que queremos reconocer”.