AMOR, SABIDURIA CORPORAL Y CREENCIAS SEXUALES

Por: Psic. Jaquelin Machado Garduño / e-mail: c-ha-p@hotmail.com

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Asimilar hacia dónde nos está empujando la vida: hacia las CRISIS tanto individuales como de pareja, familiares, sociales, culturales, religiosas, económicas, políticas y científicas; es una de las variables principales que hemos de tomar en cuenta para poder amar tanto a nuestro cuerpo como a nuestra pareja (ya sea casual o de tiempo). Resulta que en nuestro cuerpo yacen, enquistados todos los conflictos, traumas, bloqueos, engramas, miedos, agresiones, obsesiones, etc….que nos impiden, limitándonos, vivir una continua expansión de nuestra Sexualidad, pues nuestra energía sexual se encuentra bloqueada u obstruida y con ello, tarde o temprano, caemos en algún tipo de crisis.

La Sexualidad es un amplio Mar de energía misteriosa, sagrada y perfecta. Puede ser que después de experimentar una gran confusión con respecto a la sexualidad, después de una etapa en que pruebas diferentes caminos, incluso después de una etapa en que te vuelves promiscuo/a o célibe o después de haber despertado con el hombre equivocado o con la mujer equivocada y aún después de una noche en que los afrodisiacos, las sustancias y/o alcohol te dieron una “elevación” de tu química fisiológica, etc. Al sentir que no encuentras un camino sexual en el que la sexualidad te deje sentir algo más profundo, más inspirador, más plasmado de éxtasis, de pronto, te haces preguntas diferentes al respecto de la Sexualidad, buscas así, un vínculo sexual diferente para que la energía sexual que nace en el sacro y estimula la creatividad en tu vida, suba hacia la coronilla; para ello, es necesario que el hombre sea maestro de su energía sexual para que éste pueda encender el vientre de su mujer durante algún tiempo y, posteriormente, la mujer encienda el pecho de su hombre y así, después de un tiempo de viajar entre cumbres y valles, ambos suban las energías y vivan el éxtasis, la expansión, el amor y la libertad que se produce.

Sin embargo, el primer paso para llegar al sexo mágico es confiar en tu cuerpo es una afirmación mucho más profunda de lo que se lee.

Otra variable que sería conveniente que consideraras para amar a tu cuerpo es el placer, lo primero que debes hacer es aprender otra vez a sentir tus manos. Los beneficios que vas obteniendo son verdaderamente geniales; míralo primero, así te das la oportunidad de sensibilizarte, poco a poco notarás que esa especie de “capa” que cubría enteramente toda tu piel se desvanece aumentando tu sensibilidad y,  en consecuencia, surge un deseo fuerte de querer  sentir más placer;  ¿qué te está sucediendo? Pues que le das a tu cuerpo el sentido de esperanza que había perdido y,  por otro lado, le demuestras a tu mente que físicamente es posible sentir más rico y con ello tu mente se va tranquilizando ya que ésta siempre “necesita comprobar a través de eventos materializados  (en este caso a través de las caricias corporales), cuando tu mente se tranquiliza , entonces tu espíritu que es, digamos, el cuerpo que te permite expresar lo que hablas, le proporciona claridad a tu mente y con  esa claridad resulta que tu alma, es la que te da tu sentido de vida, te inyecta, por decirlo de algún modo,  esas ganas de vivir, de soñar que puedes lograr armonizarte e integrarte en amor a la vida, porque además, lo empiezas a sentir en tu totalidad de ser humano: entonces tus barreras emocionales ya no tiene razón de ser, se desvanecen y tu pierdes el miedo y te vuelves a entregar al otro(a) en un gozo real lleno de placer y con el renovado sentido de esperanza de saber que siempre se puede sentir más rico y diferente.  Generándose así una espiral evolutiva ascendente EN LA QUE CUERPO, SEXO Y PLACER.

Son diferentes las puertas que conducen hacia el camino en la realización de una sexualidad plena, extasiante y consciente, este camino es el mismo para todos los seres humanos, sin embargo, los rostros y nombres que se dan a estas puertas de acceso son muy variados, por ejemplo. Sexo tántrico, sexualidad sagrada, sexo consciente, amor y sexo, etc.

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La conjunción del amor y la sexualidad (deseo) es una situación importante y seria, porque es el punto en el que fracasan todas las relaciones de pareja que viven en el dominio, la rivalidad y la competencia.

Por lo tanto, es necesario también que trabajes con tus creencias respecto a la sexualidad, ya que éstas influyen de formas muy diversas en tus experiencias sexuales de vida.

Muchas de las experiencias que actualmente vives en tu sexualidad son el resultado de tus creencias. Las creencias, por lo general, nos son inculcadas desde niños y éstas, se van metiendo tan dentro de nuestro subconsciente que las transformamos en verdades absolutas. Las creencias, con el tiempo, se convierten en afirmaciones así, por ejemplo, si utilizas frases como: “ todos los hombres son iguales”, “las mujeres son objetos sexuales de placer”, “no soy lo suficientemente bueno en la cama”, “si me muestro sexualmente como soy van a decir que soy una mujer fácil”, “solo me estás utilizando”, “las mujeres son mentirosas y les gustan los hombres cabrones”, “el sexo es asqueroso”, etc… y todas aquellas frases que se te puedan ocurrir en este momento, sucede que, literalmente, vas creando tu futuro, es decir, el universo hará que se te cumplan esas afirmaciones y, al contrastar que tus afirmaciones, cuyo fundamento son las creencias, se manifiestan por medio de tus experiencias sexuales, irónicamente, reforzarás esa creencia y expresarás nuevamente las afirmaciones correspondientes y se te seguirán materializando en forma de experiencias sexuales frustrantes y así indefinidamente permanecerás en un círculo vicioso.

De este modo, de acuerdo a tus creencias sexuales, vas creando tu sexualidad, esto es muy sencillo, pero es difícil de aceptar, pero cuando lo llegas a aceptar, te das cuenta de que puede crear deliberadamente lo que quieres experimentar en tu sexualidad porque logras ser consciente de lo que no quieres vivir, pero que, de alguna forma, contribuyes a que ello se dé. La mayoría de nosotros pensamos y pensamos todo el tiempo sin poner atención a ello y, en consecuencia, hablamos y expresamos lo que pensamos sin darnos cuenta de la trascendencia de nuestras palabras; si vas por la vida diciendo, por ejemplo, “quiero una relación de pareja en la que me pueda compartir sexualmente con pasión, pero el problema es que todos los hombres y/o mujeres (según sea tu caso) son unos(as) cabrones(as)”, ¿Qué es lo que crees que llegará a tu vida? Y si, además te relacionas con personas que refuercen tu creencia, bueno, el potencial de expansión de tu afirmación-creencia se irradia hacia todos lados, de tal forma, que tus relaciones interpersonales, ya sean de trabajo, familia y/o encuentros casuales, te reflejaran justo aquello que afirmaste.

Es importante que seas consciente de lo que piensas respecto a tu sexualidad y te cuestiones si aquello que piensas realmente te agrada y lo quieres recrear en tu experiencia de vida. ¿Hay que estar atento(a)?, definitivamente sí. Es importante que aprendas a pensar diferente si quieres mejorar tu vida sexual, es aprender a crear nuevos hábitos con sus ganancias y, poco a poco, el beneficio que obtendrás será cada vez mayor, de tal forma, que se transformará en tu forma de vida. Te ocurrirán cosas que no te esperabas, pero que te harán sentir de maravilla y, entonces, cambiarás tus creencias limitantes hacia unas creencias estimulantes y las expresarás en afirmaciones tales como: “Vivo en plenitud y éxtasis sexual”, “cada encuentro sexual para mí es estimulante”, “hombres y mujeres tienen un potencial maravilloso de transformar su vida sexual”, “la sexualidad es una forma de vida que me estimula a crear cosas maravillosas”, “soy sexualmente consciente y ello me da muchas ventajas”, “me sé compartir con los demás”, “no necesito ni someter ni condicionar a nadie para que sienta que tengo el control”, etc…

Cuando empiezas a cambiar tus creencias sexuales que limitan tu plenitud y entrega, plantas una semilla y la cuidas, y confías que germinará, pero estás atento(a) a los contratiempos que se presenten pues las viejas creencias no se quieren ir, han estado ahí mucho tiempo y, de algún modo, te han dado una identidad y cambiar, nos asusta, sobre todo al principio que es la fase en la que queremos resultados inmediatos y éstos no llegan. Si, en el fondo tú crees que no eres merecedor(a) de una vida sexual de plenitud, definitivamente, aunque hagas afirmaciones positivas respecto a tu sexualidad, el universo responderá a tu creencia más profunda de no merecimiento y los retrasos se te manifestarán causando desánimo. Más sin embargo, puedes empezar por creer que “no importa lo que pase en tu vida sexual, siempre será bueno y agradable para ti”. Y éste, puede ser un buen comienzo para el cambio, si así es tu voluntad.

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