GUSTAVO ESCUDERO — EDUCACIÓN Y CULTURA, HERRAMIENTA FUNDAMENTAL CONTRA LA VIOLENCIA

Por: Xóchitl Ximénez

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Que las universidades cuenten los votos y la sociedad vigile las elecciones.

Las herramientas fundamentales contra la violencia son Educación y Cultura, además de la elevación de los niveles de seguridad y bienestar general, dice el periodista, analista y poeta, Gustavo Escudero, cuya charla resultó entrañable.

– Gustavo, estás jubilado formalmente, pero te seguimos en algunas entrevistas en los medios y redes sociales. Platícanos.

Doy consejos porque ya no puedo dar malos ejemplos. No, ya en serio, como dice Cicerón, cada etapa de la vida tiene su razón de ser. Estudié con ganas y empecé a hacer periodismo desde muy joven. Tengo el honor de ser universitario. Laboré en los tres sectores económicos con gusto, duro y tupido durante más de 35 años. Hubo más triunfos que fracasos. Me jubilé,  pero leo, y estoy pendiente de las noticias. Hay que oxigenar el cerebro. Vivo en Chalco, Estado de México, con mi familia en la medianía juarista. Específicamente escribo en las redes comentarios a los que agrego un epigrama, casi siempre sarcástico, sobre noticias de políticos en general, instituciones, personajes y cosas que son noticia. Llevo escritos miles a la fecha. Creo que la poesía debe abrirse paso en la misma política. Busco hacer reír y reflexionar un poco. Algo de humor negro ante una vida agitada y violenta. Me distraigo a la vez  que apoyo labores sociales. Algunos me recuerdan a la familia, pero sólo poquito, como dijera aquel alcalde Layín.

– ¿Qué sugieres para resolver el problema de la violencia o reducirla?

– Educación, cultura y la elevación de los niveles de bienestar de los mexicanos, además de otras medidas como reducir el crecimiento de la población. Gente de los países del norte de Europa tiene un altísimo nivel de vida, a la par que el educativo y lee mucho; las cárceles están vacías. Más se debe destacar que cada país tiene no más de 5.3 millones de habitantes en promedio. Igual con Uruguay, no confundir con Paraguay.

Ni dos López Obrador ni dos Anaya acabarían con la violencia si no se implementan medidas radicales como las citadas. Hay que ir al tejido social deshilachado; tomar en cuenta que en siete de cada diez familias hay violencia. Pero los políticos no le entran al toro y sólo implementan paliativos y estructuras clientelares. Además, urgen otras medidas inmediatas, como escuela para padres, terapeutas e incluso cambiar el nombre de la Secretaría de Educación Pública que, en el sentido estricto no educa sino forma. La educación empieza en la familia.

– ¿Por qué refieres sólo a dos candidatos y no a los tres?

¿Hay otro? Perdón, me distraje, tal vez por el frío. No, mira Xóchitl, permíteme continuar con el tema de la educación. La reforma no está funcionando. Es más laboral que educativa. Asegura el gobierno que es la más trascendente, y entonces ¿por qué siete de cada diez alumnos de secundaria andan en la calle en matemáticas y español? Hay un enorme rezago educativo en todos los niveles que espanta. Mientras, el señor que sólo sabe “ler”, anda organizado campaña. Esto tiene que cambiar.

Y requerimos cultura para asignar significado a nuestros actos cotidianos y progresar, cohesionarnos, solidarizarnos e identificarnos como sociedad. Pero no es fácil la cultura porque nos dejamos llevar por emociones y sentimientos, y no por el razonamiento. Si traemos al mejor filósofo para una conferencia magistral asistirán 500 personas, pero si viene Madonna, llenamos el estadio. De ahí la importancia del líder.

No debemos auto denigrarnos, pero las cifras lo dicen: El INEA informa que el 30 por ciento de los mexicanos no han pisado una biblioteca en toda su vida, 40 por ciento nunca ha entrado a una librería; uno de cada ocho mexicanos no ha leído un libro en su vida. ¡Vamos!, creo que ni siquiera la Biblia. Conclusión: un pueblo inculto no es libre.

– ¿Cómo ves a futuro el panorama político en México? ¿Qué pasará si gana López Obrador, quien desde hace tiempo las encuestas lo sitúan en primer lugar?

– Lo veo difícil. El país requiere una sacudida. Los viejos partidos, autoritarios, son ya sólo mecanismos de competencia electoral alejados de la ciudadanía. El sistema político ya no está funcionando. La desigualdad no termina y revienta al país con programas que cambian de nombre cada seis años. Una encuesta reciente de El Economista sitúa a las universidades como las instituciones más respetadas, seguidas de  muchas otras instituciones, y en el último lugar a los partidos. Eso dice todo. Pero no tenemos otro camino, salvo la tiranía.

Yendo a tu pregunta, creo que la bolita está entre El Peje y Anaya. Como dice Alfredo Halife, “puede ganar López Obrador, falta que lo dejen… (gobernar)”. Si bien afirman que “caballo que alcanza gana”, hay que aceptar que Meade es un rocín que lleva mucha carga y no estuvo bien seleccionado para la carrera.

– Entonces, ¿cómo hacer más pacíficas y democráticas las próximas elecciones?

– Si las universidades son por hoy las instituciones más confiables, que sean ellas las que manejen el conteo de votos para que no se vuelva a “caer” el sistema. Pero, además, toda la  ciudadanía, con apoyo internacional, debe presionar, vigilar y denunciar violaciones a la ley  del INE en todo el país.

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– ¿Y el presidente Peña Nieto?

– Para mucha gente, ya perdió gran parte del control de la nave. Su aceptación es bajísima. Anda compitiendo con Trump. Creo que escogió a más amigos arrogantes que políticos en su  equipo, quienes le repiten: “son las horas que usted diga, señor presidente”. Y a lo mejor le esconden las noticias negativas para que no se malhumore.

Pero no hay que ser tan pesimistas. La historia de México es cíclica. Son 200 años de su independencia y 100 de su revolución aunque inconclusa. La sociedad, con todos sus defectos de individualista, vital y utilitarista, es más adelantada que sus componentes. Hoy es más exigente, organizada, informada. El mundo evoluciona y creo que México cambiará para bien general. Con Fox, muchos creímos que cambiarían cosas. No lo dejaron. Llegó Calderón, “haiga sido como haiga sido”, y tampoco. Volvió el PRI engallado, por no decir encopetado y  corrupción, impunidad, violencia y pobreza se enseñorean.

– ¿Por qué en tu crítica diaria cuestionas más al PRI que a otros partidos?

-Porque es quien tiene el poder. Creo que ya dio todo. Mucho lo apoyé gratuitamente. Nada le debo. Tuve motivos para desilusionarme de él: los Duarte y socios, los miles de muertos, entre ellos muchos colegas. Pero antes, conocí a empleados de nivel que en elecciones tenían que aportarle el 10% de su sueldo. Pero a otros en especial les cobraba, además, “derecho de piso”, digo, de plaza.

– ¿Recuerdas algún nombre?

– Sí, Gustavo Escudero.

– ¿Qué aconsejas a la juventud?

– Que estudie, estudie y estudie y deje un poco el celular. Que escoja bien su carrera, empleo  y pareja, que vaya a profesiones con real demanda en el mercado de trabajo.

-¿Sexo en acción?

– Sí, pero con responsabilidad y condón.

– ¿Qué libros recomiendas para los niños?

Además de Poe, que tiene muchos, se me ocurre, El Dedo Mágico de Roald Dahl o En Busca del Tiempo Perdido de Proust.

– Gustavo: tengo el gusto de conocerte en diversas oficinas de prensa y específicamente como director de análisis. Te gusta estar fuera de reflectores. Tus compañeros hablaban bien de ti pero también de que eras muy duro y exigente.

– Era una labor que requería toda responsabilidad. El día que ésta forme parte de la ética nacional, México será otro país. No creo haber sido tirano, más como decía el secretario Arsenio Farell, sí firme y ordenado. Sólo así funcionan muchas cosas. Algo similar hacía cuando el temblor del 85, del que, como tú recordarás, soy sobreviviente. Recibí de mis padres y del  colegio confesional mucha disciplina. Después me di cuenta que había que adaptarme a los nuevos tiempos, conciliar con los colaboradores, buscar el punto medio que aconseja Platón. Y aprendí que la educación de los hijos debe ser ni con estúpida benevolencia ni con severa  crueldad. Y mucho ojo, la sobreprotección y el amor excesivo los hace inútiles para la vida. No me gusta la anarquía ni fanatismo.

– ¿Tu momento más feliz y triste?

– Haber vuelto,  no volvido,  a nacer en el 1985. Soy coautor del libro “Volver a Nacer”, un testimonial de la fecha. Lo más triste, la muerte de mi bendita madre; fui su consentido. Se fue cuando yo era muy joven, pero sentó ella las bases de mi realización… y también de mis errores.

– ¿Tienes miedo a la muerte?

– Quien afirme que no tiene miedo, miente. Pero en mis 74 años ya no le temo. Más de siete veces ha estado cerca de mí que ya somos amigos. Le he escrito poesía tantas veces, que hasta me premian y pagan por ello.

– ¿Qué aconsejas a los estudiantes de  la carrera de periodismo?

– Que el que pregunta siempre, nunca se equivoca; dudar algo, de todo da la razón.

– ¿Crees en el amor perfecto?

– Creo, como otros, que ésa es la más sublime mentira.

– ¿Qué es para ti la mujer?

– La excelsitud de la evolución o la creación.

– ¿Algo que quieras agregar?

– Muy puntillosa estuviste, Xóchitl, de verdad me cae. Favor pide a Personae que ya no más me entreviste…

 

PERSONAE sigue en la altura, es voz de modernidad, ente de pluralidad, referente de cultura.