ANÉCDOTAS DEL CINE NACIONAL

Por: Nacho Cervantes Díaz

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Mis primeras idas al cine allá por los años cincuenta, ser el noveno de diez hermanos y ser un consentido de Doña Monchita, mi madre, cinéfila de corazón y con el pretexto de festejar mi cumpleaños, me tomaba de la mano, me subía a la camioneta, pasábamos a comprarme un paquete de mazapanes y directo al cine que casi siempre era el Cine Jalisco, el Cine Ermita, el Cine Hipódromo o el Cine Lido (Bella Época) y si la película que mi mamá quería ver ya no estaba en alguno de esos cines, ni modo, al Cine Reforma en el mercado de Mixcoac al que le decíamos el cine piojito. En esas idas con mi Má me permitió “conocer” a Kirk Douglas, Tyrone Power, Marlene Dietrich, Julieta Messina, Lana Turner, Max Von Sydow, Bibi Anderson, Rock Hudson y tantas estrellas más y grandes películas y una de mis predilectas de toda la vida CANTANDO BAJO LA LLUVIA con Gene Kelly, Donald O’Connor y Debbie Reynolds y todas las películas musicales de la época: Volando a Río, Un Americano en París (Gene Kelly), Siete Novias para Siete Hermanos (Jane Powell), Gigi (Leslie Caron y Maurice Chevalier), Los Caballeros las prefieren Rubias (Marylin Monroe), Ha nacido una estrella (Judy Garland), El Último Cuplé (Sara Montiel), High Society (Bing Crosby, Grace Kelly y Frank Sinatra), Boda Real (Fred Astaire).

A finales de los cincuentas y principios de los sesentas y ya solamente con los amigos de la cuadra de la calle de Tiépolo (la del quiosco) primero colonia Tolteca, luego colonia Mixcoac, después colonia Noche Buena y al final quedó como Ampliación Ciudad de los Deportes, Pepe Gorras, Porky, Zorry, El Mosca, El Quirucho y su hermano el Wash and Wear, mi hermano Poncho y yo, cada domingo era tomar nuestro camión de a 35 centavos e ir a las funciones de matinée a los cines Jalisco, Hipódromo, Ermita, y ya muy aventados, hasta el Cine Cosmos en Tacuba, y veíamos tres películas por $1.50 con grandes programas: King Kong, Gunga Din, Orko o Puente sobre el Río Kwai, Krakatoa al este de Java, Doce al Patíbulo y varios programas con grandes producciones que ya habíamos visto años atrás.

Ya más crecidito, comienza mi “vida laboral” de mandadero en la tienda La Esperanza de Don Carlitos y su esposa Paty, ya más formal en la nueva tienda De Todo en Félix Cuevas, de asistente en almacenes y de mis pagos, gran parte para seguir yendo al cine, luego trabajando como asistente de escenógrafo con el maestro Héctor López Aguado y en 1973 mi gran oportunidad, el Arquitecto Antonio Balmori Cinta, quien desarrolló el proyecto de la CINETECA NACIONAL en Calzada De Tlalpan, me invita a trabajar, primero como “publicista” y ahí voy muy emocionado, PUBLICISTA DE LA CINETECA, mi jefe, José Luis Gutiérrez, sentado en su restirador haciendo diseños de carteles, de carteleras, de publicaciones para periódicos, del programa mensual etcétera, y yo asistiéndolo en todo, mi labor principal era revisar y cambiar diario la marquesina con la programación, a los 24 años, nada te detiene. Al mismo tiempo seguía estudiando Administración.

Esa etapa en la Cineteca, me permite conocer a mucha gente del medio, tanto nacionales como extranjeros, se organizaban exposiciones, ciclos con invitados, programas especiales, presentaciones de publicaciones y entonces tenía la gran oportunidad de ver todo el cine posible, películas nuevas, viejas, de autor, comerciales, documentales, cortos, medios y largos, mudas o sonoras, blanco y negro o a color, de todos los formatos existentes, aprendí a proyectar con equipos de carbones (muy complicado) hay que ver Cinema Paradiso para entenderlo.

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Me convierto en uno de los administradores de la Cineteca y en ese tiempo, inicia programaciones por las mañanas ya que antes solamente tenía tres funciones diarias por la tarde, algunos cambios de administración pero afortunadamente yo sigo ahí hasta los años más trágicos del cine, persecuciones por el equipo de Margarita López Portillo, de grandes personajes del medio, Carlos Velo, Bosco Arochi, Fernando Macotela (Director de Cinematografía y Cineteca) y algunos más. Por estar en desacuerdo con las formas de manejo y falta de atención a las instalaciones, en octubre de 1981 me retiro de mi querida institución y solamente unos cuantos meses más, se vivió la peor tragedia para el cine nacional, el incendio de la Cineteca, que acabó con su valioso acervo, reunido por años con un gran esfuerzo, paciencia y pasión por muchos compañeros que dieron todo para lograrlo, cómo olvidar a gente de las bóvedas y talleres: Ramiro Romo, Carlos Cuenca, Carlitos Filoteo, Pepe y Javier Loza, Pancho Vargas y tantos más, compañeros de biblioteca, de investigación, Beto Ruy, Margarita Orellana, Fernando del Moral, Javier Cortés, Rafa Aviña, Moisés Jiménez, personal de salas, proyeccionistas y muchos más.

Se conforma el fondo de reconstrucción de la Cineteca Nacional, que me permite regresar al medio y que se encarga de buscar películas, publicaciones, carteles, materiales gráficos, materiales museográficos para ir recuperando en lo posible, los acervos perdidos.

Me voy a la producción de cine mexicano, en las empresas de producción del estado CONACINE y CONACITE II en donde me permite participar en muchos proyectos con grandes directores, Arturo Ripstein, Alfredo Joskowicz, Don Carlos Saura, Paul Leduc, Miguel Littin, Jaime Humberto Hermosillo, Felipe Cazals, Luis Alcoriza, Pepe Estrada, Alberto Isaac, Nicolás Echevarría y muchos otros.

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Se inaugura la nueva Cineteca en su actual ubicación, aprovechando el cine Plaza de los Compositores y de ahí a hacerla crecer y en donde he tenido la oportunidad de colaborar en dos ocasiones más, igual que en RTC como responsable de supervisión cinematográfica.

Pero quería recorrer todos los recovecos de la industria de cine en México, me faltaba distribución y exhibición, colaboro con una empresa americana Latin Universe, para distribuir cine mexicano en Estados Unidos, me integro a la exhibición, primero en operaciones de Cinemas Lumiere con un gran amigo y todo un personaje de nuestra industria, Don Pepe Díaz y con lo aprendido ahí, desarrollo lo que se pretendía fuera una nueva cadena de cines en México, Xtra Cinemas con Don Isaac Saba Raffoul, que desafortunadamente a su muerte, no ha logrado despegar como se había proyectado y empresa de la que me separé hace ya cuatro años, pero sigo buscando en qué ocupar mi tiempo, siempre relacionado al cine. Uno de los principales es el de ubicar cines en pequeñas comunidades que han cerrado desde hace ya muchos años e invitar a sus propietarios a reactivarlos ya con las actuales tecnologías, lo que es un proyecto que me emociona mucho, pues es ir a la historia de varias comunidades para tratar de que tengan nuevamente al cine en sus vidas sin tener que desplazarse grandes distancias.

Y pues esa es mi anecdotota en el Cine, mi pasión de vida.