Siempre hay otros — El día que llovió a cántaros

Por: Mariano ESPINOSA RAFFUL

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Ganó la incongruencia, la falsedad, las mismas promesas de hace 30 años, todos estaremos mejor pero sin partidos políticos que gastan enormes cantidades de dinero de los impuestos de los mexicanos.

Menos pobreza abatiendo los índices de inseguridad, empleos cuando el PRD solicitó en la Ciudad de México renuncias al por mayor, y la Secretaria de Hacienda congeló esas plazas desde 1988.

Con nombre y apellido hablemos del post debate, porque nuestro país no merece que lleguen al gobierno la improvisación y sobre todo la corrupción comprobada, que ha estado en la cárcel o exiliados en Canadá.

En una baraja muy pobre de cinco aspirantes, créanme que siento que desperdicié dos horas de mi vida útil, una buena partida de ajedrez con mi pequeño hubiera rendido mejores frutos, reclamaciones, acusaciones, injurias, cartulinas que no se encontraban, la generación del cambio contra la necedad de querer llegar por sólo llegar.

Tres mil millones de pesos en tres años, partidos políticos que crean empleos con excelentes sueldos, manos mochadas, rebanadas de pastel estilo Chihuahua, departamentos que se regalan, ahora se donan; es un cumplido decir que me siento decepcionado de la política que se practica.

No hay una sola propuesta de Margarita Zavala distinta a los seis años que gobernó Felipe Calderón, Ricardo Anaya se apropió de las siglas, más no de las conciencias panistas, sólo lo salvan los enlistados a las plurinominales, y cuando pierda, adiós.

Un Bronco con elocuencia para debatir en otros países, aquí hay coherencia y democracia, le falló a quienes votaron por él seis años, y los abandonó a su suerte, los índices positivos cada quien los mostró, pero de habladas, nada serio cuando se trata de gobernar México.

Somos 120 millones de personas, pensantes el 99.9% de ellas y ellos, la pobreza no quiere decir delincuencia y viceversa, la mayoría busca un modo honesto de sobrevivir, quienes abandonan sus tierras en el campo, sólo buscan oportunidades, no ser delincuentes.

La amnistía es un engrudo que se endureció en MORENA, creó polémica, hoy más preocupación, dudas, incertidumbre y división de opiniones, porque no todos creen posible abrir la puerta de la impunidad.

Corrupción siempre en el vocabulario ciudadano, en la aceleración de un trámite, en saltar requisitos indispensables, las leyes con lagunas, los reglamentos con resquicios por donde se cuela la maldad disfrazada de arrepentimiento.

López Obrador lo noté cansado, a José Antonio Meade ecuánime, Ricardo Anaya acelerado, y los dos independientes de pena ajena, nada para nadie, no se movieron los números de las tendencias, de aquí al 20 de mayo sucederá lo que se prevé, un escenario distinto, diferente y sentidamente desfavorable para México.

Y una vez más los memes inundaron las redes sociales, los mensajes de texto ocultos, donde le daban crédito a las palabras del Bronco con imágenes, a Margarita la describían en un segundo plano, riendo del recogedor a que hizo alusión Meade, de cuando Andrés Manuel barre las escaleras.

Dos horas con tres moderadores que se perdían con el reloj, y los cinco participantes en un big brother a la mexicana, no entendían que sólo tres millones de mexicanas y mexicanos fueron los que estuvieron atentos al formato del nuevo debate ideado por la mentes preclaras del INE.

Nos quedamos igual o peor que antes del engendro escenificado en un maravilloso lugar como el Palacio de Minería, por supuesto que nos quedaron a deber, cada quien en su papel, sin salirse del script, Anaya engañando, López Obrador cabeceando los jabs, Meade queriéndose meter a los dos primeros lugares.

Y llegó el post debate, con un solitario en primerísimo lugar, que no le preocupa que le digan necio, donde la tercera puede ser la vencida. rafful1010@gmail.com