PABLO WEISZ CARRINGTON — La herencia del arte en las venas.

Por: Roxana Wiley Cota / Fotos: Manuel Lucio

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Llegamos puntuales a la cita con el artista Pablo Weisz Carrington, hijo de la famosa artista surrealista, Leonora Carrington. No había tenido el gusto de conocerlo personalmente, mas sí había tenido contacto con su obra en Galería Casa Estudio Sacal cuando compartimos ese espacio con obra de su madre y de otros grandes artistas, proyecto que dirigió el promotor artístico Guillermo Salceda. Más tarde también coincidimos en las exposiciones de Fine Art Gallery México. Nos presentamos y pareciera que ya nos conocíamos. No cabe duda de que el arte es un precioso lazo que nos une. Era inevitable tocar el tema de su famosa madre, y así iniciamos la entrevista.

¿Cómo era Leonora Carrington como madre?

Fue una madre con la que siempre tuve una conexión muy especial, hablábamos de magia, de física nuclear y cualquiera de los intereses que tuviéramos. Mi hermano Gabriel y yo éramos su adoración, fuimos en todo momento su prioridad.

¿Cómo llegas a interesarte en el arte?

artista_mayo_02Desde muy niño, como a los 4 o 5 años, me gustaba dibujar, iba al estudio de mi mamá a preguntarle cosas y ella me decía: “Mira, aquí están unas hojas, ahora ponte a pintar y déjame trabajar”. Podía usar sus pinturas, estar con ella y verla pintar por horas. Desde entonces veía como salían imágenes, perspectivas, panoramas desde un lienzo blanco. Me emocionaba todo este tipo de cosas que para un artista es esencial, pero en ella era magia… además, ella era completamente mística. Fue enorme influencia para mí, tanta que ilustré uno de los catálogos de mi escuela: traía mi dosis de surrealismo. Poco a poco fui puliendo mis propias imágenes. Hoy sigo en el arte a mis setenta años.

¿Te has basado en su obra para definirte como pintor?

Ella siempre fue muy generosa como maestra de arte, pasar tanto tiempo en su estudio y en su vida, claro que me influenció, mas no quisiera compararme con mi madre, ni mucho menos, porque mis pinturas son más mentales y las de ella son del subconsciente, oníricas.  A pesar de que a veces he soñado también cosas, a mí me sale muy distinto lo que pinto, a lo que soñé (reímos). Cuando me presento ante un lienzo, yo lo veo como una ventana en la que trabajo directamente, pero ella si hacía un estudio muy detallado de cada composición. Yo no pienso copiar a nadie, ni nunca he copiado. Mi esposa Wendy siempre me dice: “Tú nunca tendrás que copiar a nadie pues a ti te sobran ideas”. A veces voy caminando y se me ocurre algo que pintar, así soy yo.

Pablo, ¿siempre te dedicaste al arte o tuviste otra profesión?

Yo soy Patólogo, terminé mi carrera de médico en México y cuando hice la residencia me fui a los Estados Unidos. En esa época de estudiante tuve un gatito negro al que llamé Anubis, me acompañó 17 años, creo que ambos aprendimos todo de bioquímica y anatomía. En ese tiempo tomé varios cursos de arte en la Universidad de New York. Me casé con Wendy en Estados Unidos, tuve a mis hijos y ejercí mi profesión por 48 años. Fui Jefe de Patología en Richmond, Virginia, bajo mi cargo tenía a cinco patólogos. Era un trabajo arduo, muy satisfactorio, me encantaba mi trabajo como médico y a la par hice arte.

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¿Y qué técnica prefieres pintar?

Actualmente prefiero pintar acuarela porque son más portátiles y puedo trabajarlas hasta en el avión. Aunque pinto en acrílico y óleo también. Hago los fondos y según veo las formas que él mismo me sugiere, van surgiendo los personajes. Mis colores favoritos son el azul, el violeta y negro; aunque también uso el rojo y trato de contrastar con verde; el violeta con el ocre o el amarillo, etc. Para mí, una imagen debe tener contraste con el transfondo, a veces delimito la figura para recortarla y hacerla más evidente. Eso lo aprendí de mi mamá, pues me decía que podía enfatizar mis figuras con un poco de blanco en el contorno.

Veo que haces escultura (le digo señalando una pieza que tiene sobre la mesa).

Si,  hago escultura en bronce, esa se llama La Sirena. Tengo varias sirenas. Y hablando de la obra de mi mamá, cuando ella cumplió 90 años, caímos en cuenta de que no tenía seguro de gastos médicos, por lo que le sugerí que hiciera una serie de esculturas para cubrir los gastos de hospitalización en caso de que fuera necesario. Así realizó 38 esculturas en 4 años, que luego completó hasta hacer 70 obras en los talleres de Velasco. La esposa de Velasco tuvo a bien tomarle fotografías durante ese proceso creativo, por lo que es un registro que ampara la autenticidad de las obras. Finalmente no se usaron las obras para lo que en inicio fueron creadas, por lo que a la muerte de mi madre decidí hacer donaciones al gobierno para lograr hacer sus museos.

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¿En dónde podemos disfrutar de sus obras?

Pues tengo una gran noticia, Roxana, apenas el 22 de Marzo de este año, tuvimos una gran inauguración, pues se abrió el Museo Leonora Carrington, en San Luis Potosí. Tengo que decirte que soy el único hijo que ha metido a su madre a la cárcel (bromea y ríe), porque se abrió su museo en la antigua cárcel donde estuvo preso Francisco I. Madero por ordenes de Porfirio Díaz. Es un lugar extraordinario, enorme, interesante, a la vez de bello. El Gobernador Juan Manuel Carreras nos apoyó enormemente e impulsó este proyecto, por lo que estamos todos muy contentos y agradecidos.

¡Felicidades! ¡Es una gran noticia!

Así es Roxana, y estaremos ayudando por medio de la Fundación Leonora Carrington a que se siga estudiando, difundiendo e impulsando el arte. (Me muestra una pequeña escultura de bronce dentro de una caja de madera). Esta pieza es una reproducción miniatura de “La barca de las cigüeñas” de mi madre (me recuerda  a la barca de los cocodrilos que podemos ver en Paseo de la Reforma, pero aquí con aves). Estas pequeñas reproducciones estarán a la venta en el nuevo museo.

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¿Cómo surge tu idea de hacerle un museo?

Antes de que muriera mi madre, yo le dije: “Déjame la casa de la calle Chihuahua 194, para hacerte un museo”. Ella no estaba convencida de la idea, pero yo siempre quise hacerle su museo. La UAM compró la casa y les doné dos series de sus esculturas y mil acuarelas mías, así que también ahí podrán ver algunas de mis obras, aunque para mí, lo más importante es el legado de ella como artista.

Otros lugares en donde se puede ver la obra de Leonora Carrington son en el Antiguo Palacio del Arzobispado. También hay una obra en Paseo de la Reforma.  Así mismo se encuentra otra escultura a un costado de la Torre Latino en CDMX. En el extranjero tiene presencia en el “Metropolitan Museum of Art” de New York, y en el Museo de la Mujer en Washington, por mencionar algunos sitios importantes.

¿Y tus obras dónde las podemos ver?

Yo tengo una obra mía cerca del Palacio de Correos y un tríptico en el Bar del Hotel St. Regis. Toda mi obra prácticamente la doné al Museo Leonora Carrington de San Luis Potosí, pues tendré una sala ahí.

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¡Eso es excelente Pablo!  Y dinos, ¿cómo describirías a tu madre?

Era una mujer extraordinaria que abrió brecha a otras mujeres. Antes el papel de la mujer era limitado y no se podían posicionar en ámbitos considerados de los hombres… el arte era uno de ellos. Hoy es un orgullo haberla tenido de ejemplo, además su obra no tenía paralelo. Dalí decía que la única mujer artista, era ella.

Un enorme reconocimiento de un afamado artista surrealista a una colega.

Ella me impulso a ser libre y ser feliz, a disfrutar de hacer mi propio arte, porque me dijo: “Pinta lo que quieras y no hagas caso de la crítica”. Ese fue su mejor consejo de artista.

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Nos despedimos de Pablo Weisz Carrington, un artista con el arte en las venas y el surrealismo en el corazón.  

Contacto:

Facebook: Pablo Weisz Carrington

weiszcarrington@gmail.com

www.pabloweiszcarrington.com.mx