Julio Hernán Garro Gálvez, embajador de Perú en México

Por: Patricio Cortés

embajador_mayo_01

La Cumbre de las Américas de 2018 tuvo como sede al Perú, un evento complejo que llegó en un momento en que las aguas de la política internacional están agitadas y las del país sede otro tanto, por ello entrevistamos a Julio Hernán Garro Gálvez, embajador extraordinario y plenipotenciario de la nación andina en México.

Nuestro entrevistado es un personaje con amplia experiencia en relaciones multilaterales, que ha representado a su país en diversos organismos internacionales y fuera director general para Asuntos Multilaterales y Globales de la Cancillería de su nación.

La entrevista se realiza unas cuantas semanas después de que el presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, renunciara tras un escándalo de presunta corrupción (caso Odebrecht). El embajador explica: “En el Perú lo que ha habido es una transición ordenada y constitucional del poder, el Congreso decidió iniciar una investigación sobre acusación al expresidente. El entonces presidente, antes de que llegase a esta votación legislativa, decidió renunciar y asumió el cargo el vicepresidente, quien eligió a un nuevo ministro y el procedimiento constitucional se ha seguido al pie de la letra. No ha habido ninguna alteración social, manifestaciones, violencia, la economía del país ha mantenido una estabilidad durante todas estas semanas como un reconocimiento de que las instituciones del país funcionan adecuadamente. Es muy lamentable que casos de corrupción se detecten, pero lo más importan es que si se detectan se persigan y que nadie, ni siquiera el presidente de la República está por encima de la ley, y se tiene que aplicar, se ha aplicado y la prueba más clara de que el gobierno está funcionando con toda normalidad es que, a menos de dos semanas después de que asumió el nuevo presidente, estamos en capacidad de recibir a todos los presidentes de América”.

Sobre el hecho de que Perú sea sede de la Cumbre de las Américas, comenta: “Es un reconocimiento a la proyección interna del Perú, la labor de la política exterior. El tema central, que el Perú planteó hace tres años, es el combate contra la corrupción porque se ha coinvertido en un tema importante en la agenda política de todos nuestros países; básicamente porque nuestras poblaciones han llegado al convencimiento de que es una amenaza para el sistema democrático, para las posibilidades de crecimiento y a la cohesión social de nuestros países. En ese sentido, la corrupción ya no es vista como hace 40 años donde decían del político ‘el alcalde del pueblo seguro roba pero hace obra’, ya no están dispuestos a tolerar ese tipo de situaciones y reclaman una administración honesta y transparente. Ese ejercicio pensamos que deberíamos abordarse de una manera multilateral y ha llegado en un momento muy oportuno, porque evidentemente, esa conciencia se ha expandido a los países de la región y está creando, en algunos casos, situaciones difíciles, pero es preferible pasar por ellas a no atenderlo”.

En el futbol, jugar de local tiene sus ventajas, por lo que preguntamos al embajador si así sucede en la diplomacia, sonríe y nos dice: “Jugar de local en la diplomacia tiene ventajas y complicaciones, porque uno tiene que ocuparse de toda la parte operativa y a la vez jugar el partido; la parte operativa puede ser un ejercicio monumental cuando están involucrados 33 jefes de Estado. Tiene dos ventajas, una simbólica, pero es una enorme satisfacción cuando uno constata que le tienen confianza para esta responsabilidad y no me refiero solamente a poner los automóviles, la alfombra o el salón, sino a conducir una reunión de ese nivel, a proponer un tema que aglutine a los demás, porque tampoco se trata de hacer una reunión donde uno hable de la agricultura, el siguiente de las drogas, el tercero de los niños y el cuarto del crecimiento económico; todos los temas son importantes pero se convierte en una cacofonía, no sé si inútil, pero sí menos productiva que si uno centra un tema que a la vez les interese a todos. No es fácil, estamos hablando de países enormes como Brasil o México y pequeñas islas del caribe cuya población entera cabe en el estadio Azteca.

“A los diplomáticos siempre se nos acusa de que nos pasamos el tiempo hablando, puede ser, pero las palabras tienen un significado, cuando un jefe de Estado se compromete a algo y lo dice,seguramente no va a pasar al 100% lo que está en el papel, pero por lo menos ya es algo contra que exigirle”, añade.

Reconoce que hay diferencias ideológicas en el subcontinente: “Hay visiones distintas sobre los temas, justamente para eso están estas reuniones, desde nuestros distintos puntos de vista, asumir que tenemos objetivos comunes. La diferencia ideológica suele ser sobre los métodos para llegar a esos objetivos, que son legítimos en tanto sean democráticos, es legítimo que eso pase. A la hora que nos encontremos, el ejercicio que harán los funcionarios, los diplomáticos, los políticos, los cancilleres es cómo buscamos puntos de encuentro a partir de esas diferencias para conseguir el objetivo común”.

Los disensos internacionales, me recuerdan a una boda donde uno no puede sentar a una tía determinada con otra, porque no se llevan, el embajador peruano reconoce la dificultad: “Puede pasar, es parte del arte, la diplomacia es un poco ciencia, un poco arte y un poco oficio, hay que saber algunas cosas que uno tiene que hacer y qué cosas que es preferible manejarlas de manera que la fiesta avance en paz, pero teniendo en mente que el reto de conseguir un objetivo. No se trata sólo de que nos llevemos bien y que la reunión termine y que nadie se tire los platos por la cabeza, se trata de que haya boda, un resultado, ese es el ejercicio y eso en parte es la responsabilidad del país sede. A veces, uno está en una sala, el otro en otra y uno (anfitrión) se pasea con el papel de una a la otra y le dice: <uno dice esto y el otro dice lo otro>, después, <ya que ya estamos mínimamente de acuerdo, sentémonos en una mesa y ahora si conversamos>. Tiene razón, no es tan distinto a una boda”.

embajador_mayo_02

Pasando a las relaciones bilaterales, nos comenta que aunque son centenarias es en la última década cuando conseguimos una densificación masiva en todos los niveles, cuando crece exponencialmente y el comercio se dispara a raíz de una serie de acuerdos: “Somos países hermanos, con una historia compartida; sin embargo no necesariamente eso se materializaba en hechos concretos. El comercio en este momento bordeó los 2,200 millones de dólares, una cifra con la que hace 15 años no podíamos soñar, más o menos dos tercios es importación mexicana al Perú. México tiene invertidos en Perú alrededor de 15 mil millones de dólares”.

Expone que nuestra vinculación se da en tres capas:

– La  bilateral con el acuerdo de asociación estratégica, 2012, el acuerdo de integración comercial.

– La Alianza del Pacífico (incluye a Chile y Colombia) “cuatro países hermanos herederos de una tradición común, pero lo más importantees que miramos al futuro de una misma manera, tenemos un mismo modelo de desarrollo basado básicamente en una adhesión a la democracia y al Estado de Derecho, a una economía abierta al mundo. Es un ejercicio único en el mundo, hemos tenido durante los últimos 60 años en América Latina muchísimos proyectos de integración pero ninguno ha producido en los seis años, que tiene la Alianza del Pacífico, la cantidad de acuerdos operativos, 92% del comercio liberado”.

– La proyección a Asía,Perú y México son miembros de la APEC(Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico) que abarca más del 50% de la economía mundial, sobre todo, los grandes países de la cuenca del Pacífico, dentro de ese grupo, está el TPP 11 (Tratado de Asociación Transpacífico)como se le conoce, con un contenido comercial.

Destaca los encadenamientos productivos en el recién firmado TTP, donde por ejemplo Perú produce limpiaparabrisas que son utilizados en autos fabricados en México y vendidos en Asía: “Estamos en distintos hemisferios y nuestra estacionalidad es distinta, ustedes pueden producir frutos rojos durante nueve o diez meses al año, pero no en los otros. Al supermercado en Seúl no le interesa que le vendan ocho meses y después tú ves dónde consigues, pero el Perú y Chile los podemos producir en esa temporada; entonces encadenamos esos productos y en conjunto abastecemos permanentemente a los grandes mercados del Asia. Esa es la nueva manera de relacionarse en el sistema de mercado mundial”.

Siguiendo en temas internacionales, integrarse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es un objetivo de Perú, nos explica: “La OCDE fija estándares y mecanismos de políticas públicas que afianzan nuestros logros, es algo que puede darle continuidad a los esfuerzos del país, que pudiese cumplir en la mayor cantidad posible los objetivos de desarrollo sustentable que las Naciones Unidas estableció hace un par de años”.

Para concluir, sobre las turbulencias globales opina: “La vida internacional es un poco como meterse al mar, siempre hay olas, pasa una y va a venir otra, siempre va a haber tiempos difíciles y lo que a uno lo mantiene constante son sus principios; si los tiene claros, sabe hacia dóndeestá la playa, hacia donde nadar”.