El amor sagrado en su origen ancestral

Por: Psic. Jaquelin Machado G. / e-mail. c-ha-p@hotmail.com

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En el amor sagrado cuando los amantes son capaces de recibir y transmitir las altas frecuencias de la unión, todos los sistemas hormonales del cuerpo se ponen en acción, produciendo secreciones que elevan las frecuencias de la pareja, permiten la fusión de corazones y en última instancia atraen niños o almas poderosas que vibran en esa misma frecuencia que se emite. Nuestra situación actual es que casi todos los trabajadores de la conciencia tenemos genes estelares (e incluso formamos parte de esa biblioteca genética viviente de la Federación Galáctica de Luz que era el neandertal, un ser arborícola y telepata que hoy se acepta que convivió incluso con el sapiens). Anotar que más allá de las Pléyades hay quien considera a Enlil como el representante de los Lyranos (no querían que el ser humano conociera la dualidad del bien y el mal) y a Enki de los sirianos (que consideraban que sin la dualidad los humanos nunca progresarían espiritualmente). Y ciertamente algunos de estos genes (que se introdujeron lateralmente en el genoma del neandertal) fueron bloqueados o desconectados a propósito y no funcionan, porque lo que trataban de crear era un ser humano obediente, dócil y devoto de sus nuevos dioses, un buen trabajador para las minas de oro de Sudáfrica.

Hoy no nos es posible actuar directamente sobre esta estructura genética, pero si podemos utilizar algunos secretos como los del amor mágico para despertar los genes divinos y facilitar su evolución potencial a través de las secreciones hormonales. Por si fuera poco, hay que añadir la presencia del Cinturón de fotones de Alcione que ha elevado la frecuencia de la atmósfera terrestre, y el hecho de que Enki y los suyos dejaron un código latente en nuestra sangre, que se activa con la aceleración espiritual de la civilización hacia la autoconciencia y la cuarta dimensión. En ese momento que ya está aquí, la humanidad pasa de la visión limitada de los sentidos externos al contacto expansivo y la visión sutil del Espíritu o Todo lo que Existe (Miyo).

Focalizar el pensamiento conscientemente y sin distracciones en un objetivo es lo que pone en acción las frecuencias energéticas y crea los diferentes mundos y realidades. La concentración era imprescindible y se lograba mirándose intensamente a los ojos en medio del ritual amoroso (a veces con ayuda de sustancias para los menos dotados). Y la argamasa para esta creación es el amor, no como un subidón emocional humano sino como una presencia universal de la conciencia energía (Miyo).

El mayor placer, y la mayor alquimia corporal en la pareja, se produce cuando la mujer es estimulada hasta alcanzar el éxtasis más elevado. Puro presente sin distracciones, cada célula y el ser entero volcados en el ahora vivo. Ella se convertía en la Diosa y el hombre en Dios, un canal para toda la energía masculina de la creación. Y así los dioses caminaban de nuevo sobre la Tierra y el Espíritu se manifestaba en nosotros. El que la mujer entre en estado de conciencia estático es el fin de los celos y de las complicaciones emocionales en la pareja (escritos sagrados antiguos).

El camino más directo y seguro para transmitir conocimiento, sabiduría y magia se centra en la relación sexual, cuando se practica con la conciencia más elevada y una concentración muy profunda. Es esto lo que ejercitaban algunos de los dioses annunakis en su contacto con las mujeres humanas y las diosas en sus relaciones con los hombres. ‘Los dioses se unieron a las hijas de los hombres y tuvieron hijos’. Los millones de relaciones amorosas que experimentaron a lo largo de los milenios mejoró sensiblemente la herencia genética humana, creando las líneas regias y sacerdotales de sangre azul. Especialmente los maestros y maestras tántricas de otros tiempos (de sangre pleyadiana) mejoraron de esta manera el ADN de los seres humanos y sus descendientes, enseñándoles los secretos del arte amatorio. Tal y como practicaron después, durante largas generaciones, los sacerdotes y sacerdotisas de los antiguos templos del amor sagrado.

Como te puedes dar cuenta la sexualidad es un mar abierto de energía misteriosa cuyo origen se remonta mucho más allá de los limites de tu humanidad. No obstante en tu cuerpo que es un templo sagrado va plasmado en tu ADN toda la información de los hombres y de las mujeres que existieron, que existimos y que existirán. A medida, que disuelvas los nudos y conflictos de tu sexualidad puedes ir liberando esa energía profunda y misteriosa y acceder hacia estados de éxtasis, amor incondicional y expansión ilimitada de tu conciencia. Para ello has de dar dirección de vida a tu energía sexual.

Fluye con la existencia y deja de oponerte a los signos del espíritu. Si cuando persigues algo, en tu vida sexual, sucede otra cosa, acepta relajadamente el cambio porque sucede que ésta es la manera más directa de alcanzar lo que persigues.

Es importante que consideres si tu vida tiene una finalidad, un objetivo de para qué y hacia dónde te diriges, también, es importante que te plantees cuestiones tales como ¿cuál es tu finalidad a lo largo de tu existencia respecto a tu vida sexual? Si lo pudieras definir en una frase, ¿cuál sería? Es importante porque en aquello que te enfoques, se desatarán una serie de situaciones que “ayudarán” a que se desarrolle y se plasme ese objetivo. Incluso si, hasta ahora, no te has cuestionado nada respecto de tu vida sexual y, mucho menos, la has encaminado en ninguna dirección, todo lo que actualmente estés viviendo sexualmente, es el resultado de una serie de decisiones que has estado tomando a lo largo o corto de tu vida, ya sea de forma consciente o inconsciente. Así, que si quieres vivir una vida sexual placentera, orgásmica, creativa e irradiante, primero, analiza tu presente y, luego, de tu pasado, reflexiona qué te hizo tomar decisiones que hoy te sitúan en tu específico presente sexual.

Ciertas personas pueden tomar a mal el formular sus metas respecto a su vida  y, aún más, respecto a su vida sexual expresando cosas como “Eso no sirve para nada”, “No tengo ningún objetivo” e incluso, “Soy incapaz de proyectarme hacia el futuro”. Este tipo de expresiones, en general, son signos de que no fuimos bien acogidos tras nuestro nacimiento y que nuestros padres no supieron o no pudieron considerar a aquellos niños recién nacidos que éramos como un objetivo en sí mismo. Si es así, es posible que las personas que no pueden plantearse metas en su vida en general y, en su vida sexual, permanezcan prisioneras de esa carencia y se vean privadas de proyectarse al porvenir ya que, inconscientemente, desean ser el centro de atención de sus padres, que se convierte en su objetivo principal. Ejemplo de esto son las constantes rivalidades entre hermanos por aceptar o rechazar a los padres que se dan en muchísimas familias. Por consiguiente, esto hará que estas personas sigan esclavas de ese deseo, en lugar de ofrecerse a sí mismas la posibilidad de un objetivo propio en el que se experimente y se viva el tipo de sexualidad que realmente se quiere vivir sin repetir patrones sexuales de comportamientos heredados.

En otras palabras, si no logras plantearte un objetivo ni en tu vida ni en tu sexualidad, es porque tu círculo familiar te mantiene encerrado(a) en el pasado. Esto debido a la carencia afectiva que tienes, pero que puedes, si lo decides, transformarla en autenticidad y libertad. Sin embargo, de momento, podrías formularte una respuesta para el objetivo de tu vida sexual del tipo: “Encontrar mi finalidad respecto a mi vida sexual”.

El simple hecho de plantearte la pregunta y formular la respuesta anterior, le da una dirección con proyección determinante a tu vida y a tu sexualidad ya que, con este simple hecho, has dirigido tu atención hacia ti mismo(a) y no hacia el exterior, hacia lo que se espera de ti, hacia , incluso, lo que tú mismo(a) esperas de ti, desgraciadamente, basado(a) en los demás, ya sean parientes, amigos, sociedad, religión y, hasta, personajes históricos, artistas, escritores, etc… que, por muy ejemplares que pudieran ser, seguirías imitando, deseando, fantaseando con todo lo que no eres tú y, en consecuencia, obteniendo frustraciones de diversas formas.

Si al plantearte tu objetivo de vida y tu objetivo sexual, éste coincidiese con aquellos códigos familiares que nos prohíben, no nos dejan o nos hacen creer que es imposible de lograr, entonces, el análisis de dichos códigos familiares se convierte en un conjunto de rastros, trabas y creaciones psíquicas que se oponen a la realización de nuestro verdadero proyecto. ¿Cómo es que quieres vivir tu sexualidad?, de tu respuesta depende tu proyección de vida y sus consecuencias.