VIRILIDAD Y CONSCIENCIA MASCULINA

Por: Psic. Jaquelin Machado Garduño / e-mail: c-ha-p@hotmail.com

sexualidad_agosto_01El hombre que se conoce y que identifica claramente su naturaleza sexual, sabe que el erotismo, entendiéndose por éste (eros del griego pasión aplicada al amor y al deseo sensual que puede incluir el acto sexual carnal y las proyecciones que el individuo contenga en sí mismo) juega un papel fundamental en LA VIRILIDAD de su vida. El cuello, las orejas, el pecho, la parte baja de la espalda y, desde luego, el pene y los testículos forman parte de las zonas erógenas de la mayoría de los hombres debido a que son puntos del cuerpo con mayor sensibilidad. Lo importante de este punto es que el hombre que sabe erotizarse es consciente de la paciencia y el tiempo que se debe dedicar a sí mismo. Todo en la naturaleza se sabe deseado y surgido por la fuerza del sexo en su máxima expresión debido a la gran provocación que siempre ha habido entre nuestro Sol y nuestro planeta Tierra quienes en un flujo constante de dar y recibir energías femeninas y masculinas forman todo el tiempo una tercera fuerza generadora de vida y de creación en una amplia variedad de especies que en su crecimiento, desarrollo y evolución se mantienen siendo bellas, eróticas irradiantes, siempre presentes y vivas.

Desafortunadamente, muy pocos hombres se viven integrados en estos tres aspectos que forman, entre otras cosas, su virilidad, en la que su fuerza creativa viril se ve disminuida por la necesidad de controlar, someter y manipular a su pareja, al ambiente y a la vida misma. El erotismo se desvanece porque el erotismo es creatividad, el erotismo es movimiento, es presente, es presencia y es dinamismo regenerante y vivificante. Si el erotismo masculino te suena ridículo o hay algo que choca dentro tuyo, posiblemente hay una prohibición profunda en la que, probablemente se te reprimió cuando, de niño, en forma natural manifestaste tus deseos y éstos fueron censurados transformándose, a medida que fuiste creciendo, en los deseos de otros (lo que se “debe” y no se “debe” según tus padres, figuras de autoridad, sociedad, religión, ciencia y política). ¿Qué surge en consecuencia? La enfermedad que se muestra como una manifestación de lo que “te deben los otros”. En la Sexualidad, para que se integre tu virilidad, debe haber satisfacción ya sea física o creativa porque, de lo contrario, surgen los problemas, el corazón sufre y se hace infantil lo que conduce, en este caso hablando de los hombres, a que adquieran comportamientos egoístas en los que quieren e inducen a que los demás sufran. El hombre entonces sustituye el verdadero erotismo viril por conductas narcisistas, bisexuales, sadomasoquistas, caníbales e incestuosas (enamorados de su mamá odiando a su papá) en las que, de una u otra forma, denigran a la mujer. Bien, ahora debes de tener más o menos claro que tu virilidad no depende únicamente de tus zonas erógenas y de que sepas estimularte y/o pedir que te estimulen pues eso es sólo una de las variantes que intervienen y, si te quedas en ese nivel, éste se convierte en un acto mecánico que te puede conducir a mejorar “tu técnica de estimulación” con la que puedes sentir muy rico, pero nada más pues con el tiempo se tiende a perder su fuerza de placer por adquirir el carácter de mecanizado.  Por ello, es importante que para sanar todo aquello que te impide vivirte como un hombre viril e igual o muy similar a la manifestación de la naturaleza que se muestra siempre fresca y renovada como lo mencioné anteriormente, es recomendable que seas consciente de que el pedido esencial que tienes ante la vida es, que tu niño interior demanda el latido del corazón de tu madre cuando estuviste en su vientre, y ese latido es importante pues nos conecta al latido del Universo porque éste es como un corazón que late ¿ves? Lo que en el fondo quieres es entrar en el ritmo cardiaco de tu madre porque necesitas ser amado pues llevas inherente a ti el impulso de amarte. Esto te permitirá, como primer paso, reconciliarte con la figura femenina y así comenzar a sanar tus relaciones con los demás. Puedes empezar por cambiar la perspectiva que, en general, se podría tener respecto al pene y el hombre, en el que se dice que el pene es recto e igual a sí mismo (hombre) lo que te encierra en una postura rígida y, por consiguiente, poco flexible y muy animal. Puedes también concientizar, a un nivel más profundo y reflexivo, que cada pene es diferente, no hay uno igual a otro, son todos distintos, así que es absurdo generalizarte a los demás y pretender cumplir y cubrir estándares externos que solo te hacen sentir disminuido y acomplejado o te hace sentir superior a otros hombres por no encajar en los estándares del “falo perfecto”; esto es igual en el caso de los testículos pues éstos pueden ser desequilibrados, guangos y/o cerrados como nuez y van cambiando dependiendo de la temperatura y el cansancio. Si aprendes a reconocerte en forma individual tienes más oportunidad de expandir tu erotismo viril y liberarte, sobretodo, del complejo de castración que te mantiene prisionero de lo que los otros quieren que seas y luchando por sobresalir a través de la competencia, la rivalidad, el sometimiento, el control y la manipulación. Es importante que seas lo que eres como hombre, pero también es importante que reconozcas lo que no eres porque esto te transforma en un hombre viril y total.

sexualidad_agosto_02Además de lo anterior, es importante que seas consciente del contacto que tienes con tu propio corazón y lo que sientes en tu sexualidad.

El Hombre, hablando del ser humano en su género masculino es una especie cuya naturaleza es completamente distinta a la de las mujeres, sin embargo, es complementaria.

El hombre piensa, siente y vive diferente y, aunque suena obvio, es impactante la cantidad de hombres que desconocen su propia naturaleza masculina

Tal es el caso del orgasmo masculino del cual se cree, por una inmensa mayoría tanto de hombres como de mujeres, que esto ocurre cuando el hombre eyacula, lo cual es una falacia; el orgasmo masculino puede ocurrir simultáneamente a la eyaculación, más sin embargo, no es sinónimo de ella. Los espasmos previos a la eyaculación son confundidos con orgasmo masculino esto apresura la eyaculación generándose así lo que conocemos como eyaculación precoz.

La eyaculación precoz ocurre cuando un hombre es incapaz de retrasar la eyaculación al menos hasta que su pareja esté colmada después de uno o varios orgasmos. Por otro lado, el hecho de retrasar la eyaculación no quiere decir que llegue al verdadero orgasmo aunque su experiencia sexual sea intensa y satisfactoria lo que implica en sí un avance.

La eyaculación interrumpe abruptamente la elevación hacia el orgasmo masculino y mata el deseo.

Las enseñanzas en la antigüedad demostraban que eyaculaciones espaciadas en los varones no era significado de menor placer, ni mucho menos significaba que el hombre fuera “menos” hombre.

El acto sexual sin eyaculación, cuando se sabe manejar y el hombre se conoce a mayor profundidad, disminuye en los varones la tensión ya que el placer se traduce en un apaciguamiento, en una fusión voluptuosa, sensual y prolongada, en algo más grande que uno mismo.

Es sorprendente que con una mayor libertad sexual masculina a través de la historia, por lo menos concebida así para la mayoría de la gente, se sepa realmente tan poco de la sexualidad masculina más allá de la sola anatomía y funciones corporales en forma generalizada.

El acto sexual, para la inmensa mayoría de la gente, y lo expreso con mucho respeto, se ha convertido en una especie de masturbación del pene por la vagina, dejando al final del acto una sensación de desasosiego una vez “satisfecha” la “necesidad” física de ambos participantes.

La Sexualidad Masculina tiene sus misterios propios, su encantos y se torna interesante que el hombre se atreva a explorar en sí mismo y sepa que es un ser integral, que el pene no es un ente separado de él. No es su cuate y toda esa serie de apodos que suelen usar refiriéndose a éste, que aunque en ocasiones suena divertido y en  otras, grotesco y vulgar, forma parte “integrada” a su cuerpo y posee la semilla que contribuye a generar vida (el esperma). La cuestión es cómo utiliza esa semilla.

No estoy hablando de renunciar a la eyaculación, estoy hablando de “darse cuenta” de que ustedes como hombres poseen un cuerpo maravilloso que poco conocen, desafortunadamente hombres y mujeres, ya que también es sabido que muchas mujeres creen erróneamente que el hombre que no eyacula no ha tenido orgasmo y, por lo tanto, se ve disminuido.