Víctor del Río Bello, promoviendo la economía y la ciencia

Por: Danna Maturano / Fotografía: Mario Torres

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– Presidente de la Cámara de Comercio e Industria Australia Nueva Zelanda y México

– Líder de estrategia para la construcción del primer sincrotrón en México.

Son tiempos de desafíos y oportunidades para nuestro país, más allá de temas político electorales, por un lado la firma de Tratado de Asociación Transpacífico que nos permitirá acrecentar de manera exponencial nuestras relaciones económicas y por otro existe la posibilidad de que se construya en México un Sincrotrón, herramienta que potenciaría la ciencia en México, permitiendo a nuestros científicos categorizar virus por ejemplo.

Charlamos de ello Víctor del Río Bello, Presidente de la Cámara de Comercio e Industria Australia Nueva Zelanda y México, (sede en Australia) quien además es el líder de estrategia para la construcción del primer sincrotrón en México.

Sincrotrón

Si bien, Víctor del Río Bello no es científico si es uno de los principales promotores del sincrotrón mexicano, aprovechando sus contactos internacionales y sobre todo su experiencia en estrategia empresarial rubro donde tiene un doctorado.

Cabe mencionar que las fuentes de Luz Sincrotrón, son una de las formas más exitosas en el campo de los aceleradores de partículas que proporcionan luz súper potente que puede ser usada con muchos y muy diversos propósitos.

Narra cómo surgió el proyecto: “Hace unos años me empecé a meter en este tema porque en una plática que tuve con el rector de la Universidad de Melbourne, Glyn Davis, me recomendó que platicara con otro investigador, Keith Nugent, sobre cómo hacerle para que la relación entre México y Australia se incrementara, Keith que era el director del Sincrotrón en Australia, después de unos cafés que nos tomamos dijo que el Sincrotrón Australiano estaba dispuesto a donar un haz de luz para que México pudiera construir un laboratorio en el sincrotrón de Australia, pudiera así hacer sus propias investigaciones y eso empezó a generar en mí el interés en el proyecto”.

Se calcula que el sincrotrón tendría un costo de mil millones de dólares, pero no sería de los más potentes: “Es un  Volkswagen, un Mercedes como el de Taiwán, que es mucho más chico que México en economía, se gastaron siete mil millones de dólares. La pregunta no es el tamaño de la inversión, sino qué vas a hacer con él”.

“En 2009 tuvimos el problema de h1n1, el costo a la nación de ese virus fue de 0.7 del Producto Interno Bruto, fue de cerca de 56 mil millones de pesos de aquella época, ¿qué hicimos como país para poder enfrentar el virus, para poderlo investigar, para identificar el mecanismo como operaba?, hicimos muy poco, no porque no tuviéramos científicos y científicas excepcionales, capaces, sí los tenemos, lo que no teníamos son instrumentos que nos ayudaran a hacer eso.

Para que tú puedas buscar una vacuna necesitas primero hacer la caracterización, de lo contrario, es muy difícil. En este caso, los que hicieron la caracterización fue la gente del sincrotrón en Stanford y después en el 2012 tuvimos la gripe aviar, que a Jalisco le pegó por cerca de 5 mil millones de pesos, tuvo un gran efecto en el desempleo, millones de aves tuvieron que ser destruidas, la caracterización la hizo el sincrotrón europeo.

Un país como México, con 127 millones de habitantes, puede estar dependiendo de que gente de otros países, utilizando instrumentos que no forman parte de la infraestructura nacional, ¿esté resolviendo nuestros problemas? Nosotros tenemos que empezar a resolver nuestros propios problemas y la manera de hacerlo es construyendo nuestro primer sincrotrón. Es como si estuvieras en el siglo XX sin microscopio, ¿cómo vas a hacer ciencia? Hay científicas y científicos muy capaces, tenemos 28 mil gentes en el Sistema Nacional de Investigadores, más o menos como 22 mil en la industria privada, pero no tenemos esos medios. Es como si te dijera, te voy a meter a una carrera, te voy a dar una bicicleta y al otro le voy a dar un Ferrari, por mucho músculo y bien preparado que estés, no lo vas alcanzar, no es que no tengas la capacidad física, sencillamente no tienes el instrumento que te permita ganar la carrera. Es el instrumento más básico requerido para que tú puedas obtener resultados muy rápidos con una gran precisión como la caracterización de los virus”.

Además existe el apoyo internacional en cuanto tecnología: “Hay un planteamiento muy interesante que viene del presidente de la Comunidad de Usuarios de Sincrotrón, el volcho es de tercera generación, donde se haga también se construye una pequeña línea de cuarta generación que sería complementaria y tendríamos un sincrotrón un poco más chico pero con esta línea adicional, no sería el Mercedes Benz, pero sí ponerle uno o dos cilindros más al coche para que le dé más potencia. La construcción tarda seis o siete años (de 24 a 38 salidas de luz), la luz complementaria tarda cuatro años (dos salidas de luz). Cada salida de luz es un laboratorio y cada laboratorio se usa para diferente disciplina”.

Nos comenta que junto a grupo de científicos como Matías Moreno del Instituto de Física de la UNAM, José Mustre, director de Cinvestav y José Franco presidente del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, promueven la iniciativa frente a diversas autoridades. De hecho afirma: “Hay una intersección entre el planteamiento del sincrotrón y el planteamiento de ciencia y tecnología de López Obrador”.

“Es combatir una mentalidad de que a nosotros no nos gustan las cosas en el largo y mediano plazo. Tenemos una narrativa de que México no tiene dinero, no es cierto, México tiene mucho dinero, el tema es cómo lo vas a distribuir para determinar lo que podemos hacer. ¿Cómo en una nación como Taiwán, el número 22 en Producto Interno Bruto, nosotros somos la 15, se construye un sincrotrón de siete mil millones de dólares que es su segundo y nosotros siendo más grande decimos que no podemos?”, expone.

Además de dinero se necesita un estado que hospede el proyecto: “Teníamos a Morelos, pero se nos acabó el tiempo, necesitamos un mínimo de 30 hectáreas, lo básico, pero si  quieres hacer un parque tecnológico que transforme al país, tienes que tomar en cuenta industria complementarias, como se hizo en Campiñas (Brasil), ahí necesitamos entre 50 y 60 hectáreas”.

La Ciudad de México no es la mejor opción: “Es complicado en el sentido de que este tipo de infraestructura requiere de una cierta estabilidad en el subsuelo, porque tiembla, tenemos al volcán muy cerca. Necesitamos un estado que, idealmente, tenga esas condiciones de estabilidad”.

Podríamos preguntarnos ¿Por qué gastar tanto en una lámpara?, Víctor del Río responde: “Imagínate que llegas a tu casa y no tienes luz y estás buscando 20 centavos, usas una lámpara, solo que esta lámpara es 10 millones de veces más poderosa que la luz del sol”.

Considera que es un proyecto donde deben intervenir diversas instituciones: “No puede tener camiseta, una sola la selección nacional, la UNAM juega una posición, el Cinvestav y el politécnico otra, sino no lo vas a lograr. La UNAM por ejemplo, sí lo puede hacer pero a un precio, tú quieres tener a todos los científicos y que las investigaciones se hagan por mérito, si tú tienes alguien dominando, ellos van a dictar los términos y eso no lo quieres, sino que lo hagan las autoridades nacionales”.

 

Intercambio Comercial México Australia

Residente en Melbourne, Víctor del Río, como presidente de la Cámara de Comercio e Industria Australia, Nueva Zelanda y México, nos comenta que nuestras relaciones comerciales con Australia son sumamente bajas, pero hay una enorme expectativa de crecimiento, ya que ambos son firmantes de TTP: “La distancia es una cuestión más psicológica que real, por ejemplo, México está haciendo negocios con China, Italia, Grecia o con Singapur que están más lejos. Australia tiene un socio tradicional histórico como Inglaterra, estamos casi el doble de distancia, aquí no es tanto la distancia, sino qué vamos a hacer para acortarla. Creo que debemos empezar a pensar y hablar sobre los vuelos directos, es una iniciativa que hemos manejado desde la cámara”.

Expone que con voluntad política apoyando a las empresas dichos vuelos podrían surgir rápidamente a Cancún y Baja California, pues hay vuelos a Estados Unidos que pasan por nuestro país, sin aterrizar, y en 1974 había un vuelo Sídney-Acapulco: “Si pensamos que ahora no hay tanta relación como queremos, cerca de dos mil millones de dólares, en aquel momento no había casi nada, que en términos comerciales no es tanto, hay un poquito más de inversión sobre todo a raíz de que BHP, que es una compañía minera muy grande de exploración de petróleo, que está en alianza con PEMEX en uno de los pozos que se abrieron en la fase de transición energética”.

Expone que hay interés por invertir en México en diversos sectores como la minería: “Australia tiene lo que se llama los fondos de pensiones y ahorita los fondo en Australia tienen casi dos billones (millones de millones) de dólares, entonces desde el punto de vista de dinero para invertir Australia está en una posición muy fuerte. Son cuestiones similares de Afores, pero como Australia empezó con la pensión de retiro mensual antes de que México, la cantidad es mucho mayor. Hay interés por inversión en varias áreas por ejemplo tienes un banco australiano aquí, Macquarie, y está invirtiendo en infraestructura, en el surcarreteras y en Oaxaca, energía renovable”.

Sobre el intercambio comercial nos habla del crecimiento australiano en cuanto a productos orgánicos como ganado criado en mejores condiciones. Ejemplifica también la oferta educativa que es uno de los ingresos más importantes de la nación oceánica, con sus 28 universidades públicas (pero no gratuitas) y la única privada genera importantes dividendos.

El puerto Lázaro Cárdenas es un importante punto de salida y llegada de mercancía, cuestionamos a nuestro entrevistado si cuenta con la capacidad necesaria, expone: “Se tiene que incrementar, pero es un poquito el huevo y la gallina, no va a haber más barcos si no hay más intercambio comercial, se tienen que sumar en este esfuerzo. La capacidad portuaria sí la tenemos, lo que no tenemos es la intención de los negocios de poner esas toneladas de carga reduciendo los precios de transporte, que es caro igual que los seguros”.

Debemos crear un centro de inteligencia Australia-México que produzca políticas que permita a los gobiernos analizar y adoptar estrategias para incrementar el intercambio. Todavía hay mucho desconocimiento de ambos mercados, por eso es importante crear ese tipo de centros de investigación porque, cuando estamos hablando de cosas globales como materias primas es mucho más fácil que cuando ya estamos hablando de productos muy específicos. Por ejemplo, México es muy bueno para la producción de coches y autopartes, que Australia ya está fuera de ese mercado, ya está cerrando las fábricas, entonces ahí hay grandes oportunidades para el mercado nacional”.

Sobre la complementariedad opina: “En la cuestión de alimentos, son muy completarías, en México tenemos un gran interés porque se produzca el maíz, en Australia la comida fundamental es el trigo, hay posibilidades sobre todo porque en el mercado australiano está creciendo el gusto por la comida mexicana”.

Preguntamos sobre cómo se percibe en Australia el cambio de gobierno y refiere: “Inicialmente había mucha incertidumbre, pero no tanto porque al lado australiano les importara mucho si iba a ganar un partido u otro, sino les inquietaba que se generará inestabilidad. Lo importante era el proceso democrático, que se dio, lo que buscan es un gobierno legítimo”.