Los derechos de las audiencias Gabriel Sosa Plata, comunicólogo.

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Mario Torres

periodista_agosto_01Los medios masivos de comunicación siguen teniendo gran influencia en la sociedad, por consecuente lo que hoy se conoce como derechos de las audiencias toman cada vez mayor relevancia. Sobre ello charlamos con uno de los principales comunicólogos del país: Gabriel Sosa Plata.

Nuestro entrevistado es investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, autor de diversos libros entre los que destaca Días de Radio, es columnista en Sin Embargo, ha colaborado en El Universal, El Financiero y El Nacional, así como en diversas emisoras de radio y televisión. Fue defensor de las audiencias en MVS y, actualmente, lo es en las emisiones de la Universidad de Guadalajara, además de ser pieza clave en el desarrollo de este tema en México.

Sobre la importancia de los derechos de las audiencias expone: “Forman parte de la responsabilidad de los medios de comunicación en relación con la calidad de sus contenidos, finalmente la idea es proteger, ser tutelar de los derechos humanos en todos sus ámbitos.

Esto significa que los medios de comunicación en cuanto a su programación también deben ser cuidadosos en esto, independientemente de que nosotros tengamos el control para cambiar de canal, son temas que se van quedando, se van naturalizando, normalizando; por ejemplo, los temas de sexismo, comentarios discriminatorios hacia las personas con discapacidad, vemos un desprecio hacia las comunidades indígenas o los que tienen preferencias sexuales distintas. Los derechos de las audiencias tienen que ver con eso y los defensores tienen esa obligación de velar que en la programación se respeten los derechos humanos”.

“Eso ha llevado a los medios de comunicación a una revisión autocrítica de lo que constantemente están haciendo, produciendo y transmitiendo en sus programaciones de radio y televisión. Si lo vemos en un sentido mucho más amplio, tiene que ver con una libertad de expresión con responsabilidad por una parte y, por otra, reconocer que las audiencias también tienen derecho a recibir información veraz y a no ser discriminados”, añade.

Le comento que se suele decir que quien paga manda y los defensores de las audiencias son empleados de la empresa que supuestamente vigilan, reconoce: “Ese es el riesgo que puede ocurrir, porque así lo planteó la contrarreforma que se hizo en este asunto. En términos muy generales, la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, a partir de lo que se estableció en la reforma constitucional en materia de comunicación, reconoció los derechos de las audiencias; la idea de la ley es desarrollarlos, reconocerlos de una manera mucho más precisa. Hasta ahí vamos bien, se le enviaba al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) que desarrollara los lineamientos para que se materializaran, se estableció una serie de lineamientos en los cuales se puntualizaba como se garantizaban estos derechos, con criterios para el proceso de evaluación de las personas pertinentes que ocuparan estos cargos donde se garantizara, sobre todo, su independencia y que debería ser una persona no ligada de alguna manera a la empresa o al concesionario que presta este servicio de radio y televisión. Resulta que, como sabes, se llevó a cabo una contrarreforma en esta materia y prácticamente le quitaron todas las atribuciones al Instituto Federal de Telecomunicaciones en materia de derechos de las audiencias y la aprobación de las defensorías”.

Después de esta contrarreforma, casi todos los concesionarios asumieron la figura de la defensoría de las audiencias de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión; pero algunos han elegido a sus propios defensores, ¿a quién han elegido?, pues al abogado de la empresa, al sobrino, al compadre, al amigo. Eso evidentemente no da certeza, no da una independencia fundamental para ejercer este cargo. Pero no en todos los casos ha ocurrido así, en la mayoría de los medios públicos al menos están eligiendo a personas que sí mantienen una distancia en relación con el concesionario. En el caso de las concesiones de uso público el IFT tiene posibilidades de revisar más exhaustivamente a estas defensorías. En el caso de los medios comerciales, no se ha dado esta circunstancia y lo que vemos es una simulación”, explica.

Fue el ombudsman de MVS por dos años donde le tocó el despido del locutor Jorge Armando Rocha, el periodista aseguraba que era un tema de censura y la empresa que no estaba dando los resultados deseados; la recomendación de Gabriel Sosa coincidió más con la versión del periodista y su recomendación fue dejar claramente establecido dicho motivo: “Despedir a periodistas genera una connotación que quizá deba explicarse más a la audiencia”. También consideró que la transmisión de una conversación privada de Pedro Ferriz fue un manejo poco ético, porque no era un tema que tenía que ver con el interés general: “Fue muy dura mi recomendación porque quedó muy mal MVS, como un instrumento de alguien que quería perjudicar a Ferriz de Con”.

“El último fue el de Carmen Aristegui, donde yo asumí una posición de defensa de la periodista tal cual, porque lo que yo vi es que no había una vulneración a los principios éticos de la emisora, que no había algo que yo considerara una razón justificada para despedirla. Yo trabajaba para la empresa, estuve muchos años como comentarista, supongo que ellos consideraron que el hecho de que me nombraran tendría un compromiso con la empresa, y la verdad es que me pagaban muy bien, pero esto no implicaba que yo dejara de asumir una responsabilidad congruente con los principios éticos”.

Si bien las recomendaciones no siempre fueron acatadas, el comunicólogo defiende la existencia de la figura: “Sirve de mucho porque se focalizan los temas, se les da la relevancia que quizá no tendría en caso de que no existiera. Mucha gente me decía ‘finalmente no reinstalaron a Carmen, ¿entonces para que sirves?’ Bueno, justo para que esto adquiera una mayor relevancia, para que conozcas tus derechos, no sólo es un tema que tiene que ver con el despido de periodistas, sino con temas como respetar los horarios de los programas, del lenguaje no discriminatorio, no sexista, la veracidad de la información. Es para que tú recurras a la figura en cualquiera de estos casos. Un ombudsman nunca va a tener la facultad de reinstalar a periodistas, porque esa es una relación contractual y sí en cambio hubo historias de éxito como advertirles a la audiencia de una inserción pagada que aparecía como reportaje”.

Sobre los desafíos del partido triunfador en los comicios, comenta: “Tienen que revertir la contrarreforma, tienen que garantizar los derechos de la audiencias, es una obligación, ética y política, reinstalar los derechos, porque esa era la agenda que tenía MORENA”.

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Afirma que adoptar la figura del ombudsman podría regresar al periodismo parte de la credibilidad perdida: “Antes había una mayor credibilidad de lo que decían los medios de comunicación. Todo esto ha cambiado porque México ha avanzado socialmente con una visión mucho más crítica de su entorno y de los políticos, de la realidad nacional, y aunque no se le crea a los medios de comunicación, los siguen viendo, eso es un fenómeno interesante, se ven y se oyen mucho pero no necesariamente se les cree”.

Refiere: “Veo con asombro en un twitter sobre un comentario de Ciro Gómez Leyva que hizo en Cadena tres y dice palabras más palabras menos ‘estas son elecciones que van a terminar en paz, claro yo sé que hubo alrededor de 20 muertos, pero esto no le quita la trascendencia de paz y tranquilidad que se dio electoralmente’. Bueno yo leo eso y digo esto es cuando se llega un nivel donde se normaliza la violencia donde el periodismo se aleja ya totalmente; es decir, ya no le asombra la muerte, lo ve como un tema de normalidad y cuando el periodista pierde esa sensibilidad y perdemos humanidad, se pierde la perspectiva en derechos humanos”.

Pone como ejemplo Argentina: “Ahí se creó una defensoría del público, a nivel nacional, que le rinden cuentas al Congreso y ellos supervisan todo, actúan en función de las quejas, pero también tienen posibilidad de investigar. Ven publicidad, noticiarios, programación en general. Es una defensoría con una estructura propia y tienen capacidad sancionatoria, pero casi no la utilizan”.

Sin embargo, el ejemplo me recuerda a RTC, el organismo de la Secretaria de Gobernación que regula a los medios masivos en México, el investigador puntualiza: “Es distinto porque ellos no buscan sancionar, buscan llegar a un acuerdo para reparar los derechos vulnerables. La idea es que sea un ente alejado de esos intereses, más bien el Instituto Federal de Telecomunicaciones sí podría llegar a tener esa función, aunque la idea es que siga siendo un ente distinto sobre todo más apegado al tema de los derechos humanos, más que una autoridad”.

Desdichadamente muchos buenos conceptos son secuestrados y distorsionados y el tema de los derechos de las audiencias podría desembocar en mecanismos de censura; para evitarlo, nuestro entrevistado propone: “Quitarle, justamente, al poder político esa atribución. RTC ya no debería existir, las facultades de supervisión de contenidos deben estar en el Instituto Federal de Telecomunicaciones que es el órgano autónomo y en casos excepcionales imponer la sanción administrativa correspondiente, previo análisis de un consejo ciudadano. Hay que ciudadanizar esto, quitarle al poder político instrumentos de censura y hay que fortalecer estas figuras de ombudsman o defensores de las audiencias que son figuras de autorregulación. Las cosas, en el tema de los medios de comunicación y del periodismo, no funcionan con el castigo, hay que fortalecer esa cultura de la autorregulación y ahí sí todos participamos”.

Al final del día hablamos de derechos humanos de cuarta generación, cuando no logramos cubrir los más básicos, al respecto. Afirma: “México no podía tener una reforma estructural en materia de telecomunicaciones si no se consideraban los derechos de las audiencias porque se vinculan esencialmente con el derecho de libertad de expresión y el derecho la información. El objetivo es generar una cultura de derechos humanos, frente a todos estos fenómenos que hemos visto sobre todo en los jóvenes, sin oportunidades, muchos de ellos que se meten a la vida delictiva, infancia es destino. Todo esto lo vamos sumando desde la infancia y la idea es que ya rechacemos lo que es la vulneración de los derechos humanos en una práctica cotidiana, si no empezamos, esto va a seguir…”.