¿Presidencia sin contrapesos?

Por: Patricio Cortés / Foto: Josué Cruz/Nelly Olivos

Estamos estrenando Congreso, uno con una composición interesante, pues no sólo se presume de izquierda o progresista, sino que le da una mayoría al presidente entrante (en diciembre), situación que no habíamos visto en décadas. Esto ha despertado la inquietud de más de uno por la falta de contrapesos efectivos, en el poder político. Por ello en Personae decidimos buscar a tres especialistas para platicar sobre el tema.

 

Leonardo Curzio.

potico_sep_01Además de ser un prestigiado conductor de radio y televisión, forma parte  del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, Leonardo Curzio es uno de los analistas más respetados del México contemporáneo.

Ante la posibilidad de que aquellos miembros de la bancada de Morena que antes estuvieron en la derecha sean un contrapeso, declara contundente: “Lo dudo, por la conformación de la bancada de Morena, la forma en que llegaron, las múltiples formas de reclutamiento, incluido el sorteo, que es una forma de elegir a los candidatos. Yo no veo que su bancada vaya a ser un contrapeso, lo que va a ser es un efecto de colaboración, de allanamiento, de pulir políticas, pero propiamente contrapeso, no”.

“Tiene muchos contrapesos, el primero se llama realidad. Hay una opinión pública muy sofisticada que en estos temas opina, los tratados y los vínculos internacionales que tiene México, finalmente este no es un país que se pueda salir mañana de la Alianza del Pacífico, tienes un nivel de imbricación con el entorno externo que te da un margen de maniobra muy limitado. Ese es un contrapeso efectivo, no para López Obrador, para cualquier presidente”.

Pasamos al tema de la transparencia que no fue el fuerte de Andrés Manuel cuando era jefe de gobierno: “Digamos que la transparencia no le gustaba, al instituto lo desapareció, hubo hasta un conflicto con una de las consejeras que se amparó… No, el tema de la transparencia no es su fuerte, el supone que hay ciertas cosas que él hace bien y que por tanto son correctas. Creo que es un hombre honrado, que no utiliza efectivamente mecanismos indebidos para enriquecerse, pero eso no quiere decir que cuando uno gobierne, esos temas como la transparencia dejen de ser fundamentales. Por ejemplo, él no tiene cuenta de banco, pero ahora que reciba el sueldo de presidente tiene que tener una cuenta de banco donde le depositen y eso requiere ser auditado, empezando por el SAT. Por lo tanto yo espero que en los próximos meses tengamos un desarrollo del sistema de transparencia y anti corrupción fuertes”.

No percibe un autoritarismo, como el del PRI de hace medio siglo: “No, yo no lo veo así, creo que estamos ante un caso típico de la democracia que delega; o sea, el pueblo decidió darle todo el poder a un presidente… Como te decía, el Congreso no es contrapeso, y el país le dice ‘está bien te doy todo el poder a ti, tú tienes el balón’.

“Es más bien un presidente que tiene peligro de morir de éxito; es decir, cuando todo mundo ve el Índice de Confianza del Consumidor, cree que en un año la economía va a estar mejor, que el país se va a pacificar, que vamos a tener prosperidad con los Estados Unidos. Tu principal problema no es pensar el reprimir, sino cumplir con todo lo prometido” añade.

Pero también está la Suprema Corte, expone: “Totalmente ese sí es un contrapeso institucional puro y en el caso del Congreso no lo critico, solo el presidente tiene mayoría, puedes tener partidos políticos que tengan mayorías con cuadros muy poderosos, sectores muy poderosos, lo contrapesan. Trump tiene un contrapeso muy poderoso en el Partido Republicano, pero Morena es el partido personal de Andrés Manuel López Obrador, él fundó la bancada, la confeccionó él, y dirá con toda legitimidad, ‘señoras y señores, todos ustedes tienen sus curules por mí’, o sea, no es que hayan llegado por méritos propios, por lo tanto, esa es la diferencia en el caso de la Suprema Corte, no le deben al presidente el estar ahí, y es la que reconduce constitucionalmente los temas, ahí sí tenemos un contrapeso, igual que lo tenemos en el Banco de México”.

¿Esperamos gran tensión? Es la pregunta lógica que el comunicador responde: “No creo que haya demasiada tensión, el primer round es el tema de los dineros, habrá que ver con cuánto dota la mayoría de Morena a la Suprema Corte y ahí veremos los alcances de la fricción. Yo espero que el presidente opte sobre todo, con las mayorías que tiene y el enorme poder que ningún presidente ha tenido desde la época de López Portillo en este país, por una convivencia razonable con esos poderes que son el contra peso institucional”.

 

María Marván Laborde

potico_sep_02En este ejercicio, no podía faltar María Marván Laborde, investigadora, politóloga, socióloga y exconsejera electoral, por lo que conoce el tema desde adentro.

De entrada refuta que haya pasado una aplanadora sobre la partidocracia: “Morena es un partido y forma parte de esa partidocracia, lo que aplanó fue a los tres partidos tradicionales, porque presentó una alternativa distinta. Creo que hay muchos elementos que influyeron: en primer lugar, el liderazgo carismático de Andrés Manuel López Obrador, que sin lugar a dudas tiene una gran presencia, genera simpatía, no cabe duda; segundo lugar, los muy malos candidatos que escogió tanto el PRI como el Frente; tercer lugar, la crisis seria de seguridad y corrupción, donde la gente símostró un hartazgo claro por la falta de resultados en términos de seguridad y el exceso de escándalos de corrupción, donde en muchos casos se veía al PAN también como cómplice”.

“Entonces gana un partido que se presenta como un partido nuevo, pero de alguna manera, habría que reconocerlo, es como la refundación del PRD con otra perspectiva, lo que queramos, pero la gran mayoría de sus cuadros vienen del PRD e inclusive, como hemos visto ahora con los nombramientos, del todavía más viejo PRI”, añade.

Resalta la institucionalidad del proceso: “Fue una elección de partidos, a través de ella se presenta una nueva alternativa que actúa de una manera absolutamente institucional, lo cual es una ventaja, yo no lo veo como desventaja, ni para minimizar el triunfo de Andrés Manuel, al revés para valorarlo más”.

“Uno de los problemas importantes de una democracia es resolver justamente la división institucional del poder, que esa sí existe con la división funcional del poder. Pensábamos que los gobierno divididos iban a generar ingobernabilidad, no hubo ingobernabilidad, pero sí mucha colusión en términos de corrupción, de la manera en la que se pagó esa gobernabilidad. Ahora tenemos un presidente con una mayoría en el Congreso, necesitamos pensar en cuáles son las instituciones que pueden hacer contrapeso y de qué manera va a repartirse y a funcionar el sistema político en un nuevo marco constitucional, radicalmente distinto a 1988”, acota la investigadora.

Define los contrapesos que habrá: “El propio Congreso, por supuesto todos los organismos constitucionales autónomos.En 1988-1994, la corte no tenía la facultad de revisar la constitucionalidad de los actos de autoridad o de las leyes que aprobara el Congreso no había órganos constitucionales autónomos, creo que tenemos una estructura distinta”.

Advierte que no es una bancada tan homogénea como muchos piensan: “Tenemos un partido que ganó la mayoría, dentro de ese partido es un partido muy nuevo, hay de todo, hay militantes nuevos, hay muy viejos priistas, ¿qué me dice usted de Porfirio Muñoz Ledo? Hay muchos perredistas que cambiaron de partido, una coalición electoral que no obliga a coalición parlamentaria. No sabemos cómo va a funcionar el PT; cómo va a funcionar el PES, si uno revisa los nombres muchos de ellos (del PES) son nombres de Morena, no es propiamente liderazgo de los evangélicos. Lo que tenemos es, 500 diputados que tendrán que crecer y dar a conocer su liderazgo. No se nos olvide que estos 500 diputados y estos 128 senadores tienen posibilidad de reelección”.

“El desafío de la fracción de Morena frente a su presidente es saber ser apoyo y una representación digna y no simplemente votadores que levantan la mano cómo él lo pida. Pero si me preguntacuál es la responsabilidad de la oposición, yo creo que a pesar de no tenermayoría tiene una gran responsabilidad para preservar el pluralismo en este país”, advierte

 

Imer Benjamín Flores Mendoza

potico_sep_03Desde el punto de vista jurídico contamos con el apoyo de Imer B. Flores, uno de los académicos más respetados del rubro, autor de varios libros y miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Advierte: “Son varios niveles donde se ponen a prueba las instituciones que tenemos, habrá que ver si ahora funcionan como contrapesos. El tema es que regresamos a un escenario donde el presidente tiene, aparentemente, mayoría en ambas cámaras, inclusive esas mayorías amplias con algunos aliados le dan para reformar la Constitución y con la suma de congresos que tiene de su lado puede aprobar esas reformas”.

Reconoce que el partido dominante es a su vez muy diverso: “Es un escenario donde parece que tiene mucho ya ganado, sin nadie de contrapeso, pero yo creo que habrá que ver cómo se van a comportar al interior del Congreso en su propia bancada, los diferentes grupos porque vienen de diferentes extractos.

“La Corte o el poder judicial va poder servir de contrapeso, los propios organismos constitucionales autónomos, porque además, no se nos olvide que esos organismos autónomos fueron creciendo al irle quitando facultades al gobierno central y al Presidente de la República, hay muchas cosas que ya no le tocan a él. La pregunta es, ¿esos órganos van a tomar las llamadas, van a escuchar lo que él quiere?, ¿van a actuar conforme a lo que él diga o simplemente van a mantener una distancia sana de cumplir sus responsabilidades con independencia de lo que estén pensando ahí enfrente?”, glosa el jurista

Añade: “Como parte del contrapeso puede estar la sociedad civil, esa misma sociedad que harta de algunas cosas voto a favor de él, pues va a salir a exigirle que cumpla, habrá que preguntarse cuanto tiempo le va a dar de tolerancia,esa dinámica cambio mucho y la sociedad civil le marcara la pauta. Los retos no son menores, corrupción, violencia, temas que no se resuelven en 15 minutos, habrá que ver cuáles son sus medidas, cuales son las reacciones y de cómo enuncia su diagnóstico, cómo elabora los puntos finos, hasta donde la sociedad está dispuesta a esperar las reformas”.

Aclara, un presidente con mayoría parlamentario no necesariamente es un problema: “Es más fácil hacer cambios rápidos cuando todo mundo está en lo mismo en la misma línea y a veces la idea de estos contrapesos es que alguien frene estos cambios. En ese sentido, un congreso opositor parece sonar como mala noticia porqueserían lentos los procesos; pero aquí lo que está en el temor de mucha gente es que él se vuelva un presidente autoritario al obtener tanto poder, y en ese sentido parece necesario que haya contrapesos para que no se vuelva un poder tan fuerte, que no regresemos al presidencialismo fuerte. Yo veo difícil que podamos llegar a esos extremos porque el país ya cambió mucho, en este caso fue la propia gente la que dijo ‘queremos que gane con todos estos apoyos’.

Afirma que el cambio es menor: “Hoy por hoy tenemos un escenario que le dio completamente la vuelta al sistema, los partidos de la izquierda no habían ganado, hoy lo hace uno con gran apoyo, necesariamente se va a reconfigurar el sistema político mexicano.Habrá que estar muy atento a cómo se va a configurar el país”.

Para concluir nos habla de Morena desde el punto de vista académico: “Todavía no lo podemos catalogar como partido, sigue en esa fase de partido movimiento.El tema es en qué se va a transformar, cuáles van a ser las pautas que va a seguir”.