Domingo Edmundo Arteaga Echeverría, embajador de Chile en México

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Mario Torres

embajador_sep_01En esta ocasión charlamos con Domingo Edmundo Arteaga Echeverría, embajador de Chile en México, observamos la espléndida vista del Auditorio Nacional y el Campo Marte, intercambiamos puntos de vista sobre fotografía con Mario Torres, para después entrar en lo que ya sería la entrevista propiamente dicha.

Cuando hablamos que alguna vez su país fue visto como el campeón de neoliberalismo, matiza: “Son etapas que se van cumpliendo. Chile ha ido pasando de un neoliberalismo, bastante pronunciado, a un rol en el cual el Estado ha ido asumiendo su papel; eso con los matices que le corresponde a cada país, aquí no se trata de que lo que es bueno para Chile sea bueno para México o para nadie. En Chile, por ejemplo, tuvimos muchos años donde pasamos de un estatismo muy fuerte a un neoliberalismo casi experimental, era visto como un país que avanzaba, pero con un capitalismo casi salvaje y la verdad es que eso se ha ido moderando con el tiempo. Y se va moderando por una razón muy sencilla, porque en la medida que el progreso alcanza a más y más ciudadanos, entonces se hace necesario que esta protección se vaya mostrando en los distintos ámbitos, y uno de los más importantes es la protección de los consumidores y del ciudadano chileno. Hemos ido avanzando hacia el desarrollo”, expone.

“Lamentablemente, hemos estado muchas veces en el umbral de ser un país desarrollado, pero algo ocurre que no alcanzamos a llegar. Hoy en día estamos en 24 mil y pico de dólares per cápita y falta un poquito, como que vamos a llegar y no llegamos”, refiere.

Coincidimos en que, a los países emergentes latinoamericanos, algo nos ha faltado para dar el gran paso, nos falta ese empuje final: “Decimos en Chile ‘en la puerta del horno se quema el pan’, nos relajamos antes de tiempo y eso no está bien”. Sin embargo, el diplomático tiene claras las prioridades: “No se trata de competir en ranking para estar más arriba o más debajo, de lo que sí se trata es de que nuestra gente esté contenta, que viva feliz”.

Al preguntarle por los principales desafíos para Chile, glosa: “Uno de los más importantes es velar de que no haya ningún grupo social que se vaya quedando atrás, cuando ya llegamos a un nivel donde la pobreza se ha reducida sustantivamente, donde ya la clase media se transforma en la principal fuerza de expresión entonces, tenemos grupos en la sociedad que son más débiles y tenemos que ir ayudando, uno de ellos son nuestros adultos mayores. Tenemos una esperanza de vida que ha ido creciendo, en el hombre ya es de ochenta y tantos años, y estamos todavía con reglas antiguas donde nos dicen que uno debe jubilarse a las 65 años; entonces los fondos de pensiones que es donde uno ha ido ahorrando estaban calculados para que duraran entre 15 y 18 años en promedio y ahora tienen que durar 25 años o más, entonces, hay que preguntarnos cómo vamos a afrontar este problema”.

“Hay que crecer, siempre es muy importante, pero hay que ir velando para que el Estado vaya corrigiendo todas aquellas deficiencias que le impiden a la persona más vulnerable seguir a los demás”, declara.

Un punto de debate intenso es el acceso a la educación superior gratuita, una lucha estudiantil que ha llegado a los titulares internacionales; el embajador chileno nos explica que hay varias posturas que van desde la que dice que se concentren todos los recursos públicos en la educación básica, pasando por la que se distribuyan equitativamente en todos los niveles, hasta quien exige que se le dé particular atención a los niveles superiores: “Lo que sí ha sido muy complejo y me parece que se ha corregido bien en Chile, es que muchos de los que están en la universidad terminaban muy endeudados porque contraían una deuda con el Estado que tenía altos intereses, entonces el joven una vez que salía a ejercer su profesión tenía que devolverle al Estado esta plata que le había prestado. Me parece que eso hoy en día está bastante cubierto, creo que ha mejorado mucho la forma como se está haciendo y desde luego que lo ideal sería que no existiera, sino que en el fondo la educación terminará siendo gratuita para los que lo necesitan, pero hay gente que está en condiciones de pagar su propia educación y colaborar con el Estado para que, efectivamente, otros puedan tener educación igual que ellos entonces ese balance es uno de los desafíos de gobernar que tiene un país como el nuestro”.

embajador_sep_02El cobre es un importante sostén de la economía chilena por lo que la caída de sus precios no ha sido inocua: “Lamentablemente, mi país todavía tiene una dependencia muy alta de la minería del cobre, contribuye a algo así como el 45% de las exportaciones. Es una bendición, pero también es algo complejo, tenemos el problema de que es tan fácil hacer las cosas sencillas y preocuparse solamente del cobre y dejar del lado los otros asuntos que le pueden dar una riqueza más variada. En ese sentido, hemos tenido, durante los últimos 20 o 30 años, mucho éxito en diversificar las exportaciones, por lo tanto los altibajos del precio del cobre nos afectan pero no nos tumban”.

“Nosotros dependemos del resto del mundo, el problema que tiene un país como Chile es que es muy pequeño su mercado, sólo somos 16 millones de personas, es más pequeño en consumidores que la Ciudad de México; eso significa que si queremos tener éxito no podemos copiar modelos como el de Estados Unidos, China o Brasil que son países gigantes que se autoabastecen”, reconoce.

Expone que su país ha sabido aprovechar los más de 80 tratados comerciales con que cuenta: “Hay otro mundo, multilateral, y muchas veces no lo miramos. Déjeme decirle que el continente africano por ejemplo le exportamos muchas cosas, con muy buenos resultados, y es un continente joven en términos de consumo, yo le daría una segunda mirada en unos cuantos años, ni hablar de Asia. Teníamos el mismo concepto de ustedes, veíamos a Estados Unidos como el hermano mayor, si no nos compraba nos daba tristeza, hoy si él no nos compra, lo hace China, Europa o el resto de Asia”.

Pasamos a las relaciones bilaterales entre México y Chile, donde nos comenta: “Siempre han estado bien y la verdad es que esta no es la excepción, son muy buenas en términos culturales, sociales, a niveles de poder ejecutivo, yo creo que esas son inmejorables; desde el punto de vista de las relaciones comerciales pueden mejorar un poquito porque si bien nosotros tenemos un intercambio comercial alrededor de los tres mil 300 millones de dólares anuales, la cifra que yo veo es que se han estancado y no hemos salido de ahí. A pesar de que, por ejemplo, en los alimentos somos complementarios por estacionalidad”.

Prosigue: “No hay ninguna razón para que no tengamos un mayor intercambio comercial, la única razón puede ser responsabilidad de los chilenos. Nuestra oferta es limitada, somos un país pequeño y México es un país enorme, entonces hoy en día tenemos que, por distintas razones, hay países que están muy interesados en comprar los productos que exporta Chile, que está mirando a Asia, hacia la comunidad de los países de APEC”.

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En otro orden de ideas, nos comenta: “Yo conozco de vino y me he llevado una gratísima sorpresa de la calidad de los vinos mexicanos, no son muchos y por lo que he podido estudiar las áreas que tienen plantadas con viñas son pocas; por lo tanto, el potencial de crecimiento de su industria vinícola es muy grande”.

Ante ello pasamos al tema de que su nación es una potencia vinícola y acota: “El problema que tenemos nosotros es que el vino chileno, comparando calidad con calidad, es más barato que el de casi cualquier parte, eso no nos hace ningún favor porque deberíamos cobrar más por nuestro producto. Por 150 o 200 pesos se lleva usted una botella vino chileno que le puedo garantizar es mejor que casi cualquier vino del viejo mundo”.

Domingo Edmundo Arteaga Echeverría, fue nombrado directamente por su presidente, es lo que se denomina un embajador político, comenta: “Me siento muy orgulloso de esta responsabilidad, de que el presidente me haya pedido venir a asegurarme de que las relaciones estén al máximo nivel”.

Para concluir se describe: “Tengo 61 años, que celebré hace poco con mariachis y mi mujer. He tenido una gran experiencia de vida y tengo la madurez para poder enfrentar las dificultades de la vida y los cambios que nos ofrece. Soy un agradecido de Dios y de lo que mi familia me ha dado. Aprecio mucho el ímpetu que tienen los jóvenes para cambiar el mundo, pienso que hay un lugar para todas la personas en sus distintos momentos de la vida y he ido descubriendo que no me gustaría jubilarme a los 61 años, me gustaría seguir colaborando y trabajando, me siento joven, como todos los de mi generación, y tenemos mucho camino por delante con una experiencia de vida desde distintas trincheras”.