Jesús Martín Mendoza Arriola

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Mario Torres

periodista_sep_01Desde hace más de un cuarto de siglo tiene presencia en la radio mexicana, Jesús Martín Mendoza Arriola habla por Radio Red, escribe en El Heraldo y lo vemos a cuadro por El Heraldo TV. Charlamos con él del pasado, presente y futuro de los medios electrónicos.

La vocación lo llamó muy joven: “Fue la suma de circunstancias que se fueron presentando en mi vida, pero desde que tenía 10 o 12 años, yo me visualizaba como reportero, no sabía cómo ni en dónde. Fui creciendo, mi papá me fue enseñando el gusto por la radio porque él escuchaba los programas de la W desde temprano”.

Un trágico evento confirmó su vocación: “Después del terremoto del 85, me llamó la atención la potencia que tenía la radio, la comencé a escuchar en todos lados y, finalmente, decidí hacer la carrera de comunicación en la Universidad Intercontinental”. Estando en la universidad experimentó lo que era la radio, primero dentro de la cafetería de la escuela, después compró con unos amigos un transmisor, para luego hacer un convenio con la Secretaria de Comunicaciones y Transportes que les facilitó un transmisor de Grupo Acir y ahí tuvo su primera experiencia profesional en 1989”.

Reconoce que hoy muchos medios están en crisis, mas no necesariamente la radio o el periodismo en sí: “Estamos en un cambio de la forma del canal, la forma de comunicar es la misma, los géneros periodísticos, los requisitos para redactar, para transmitir y para hablar siguen siendo los mismos. Lo que está cambiando es el canal, la forma de ver la televisión, ahora en teléfonos celulares, de escuchar la radio, ahora utilizamos una aplicación de Internet; está cambiando el canal, el medio no cambia, es el mismo. En el caso de la radio creo que ha sido el medio menos afectado porque, todavía, desde mi punto de vista, tiene mucho más valor un programa de noticias en vivo de interacción que escuchar un podcast grabado, una de las riquezas de la radio es lo vivo y la interacción”.

“Nuestros niveles de audiencia en Grupo Radio Centro no han bajado, por más que ha avanzado la tecnología, que hay más opciones y Netflix, la gente ve series y demás, el público que escucha noticias y su música en radio permanece. Yo diría que tal vez se estabilizó la curva, a lo mejor ya no crece, pero no creo que baje. No al menos en las emisoras de Grupo Radio Centro. Incluso en la radio musical, Alfa está en los primeros lugares, la Z por igual. Los gustos musicales permanecen, la forma de escucharlos cambia, ya nos empieza a escuchar más gente por nuestra aplicación que por la radio convencional de frecuencia”, añade.

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Mas ello no implica que no haya retos: “El desafío es la credibilidad de quien habla y no importa si está presentando música, espectáculos o noticias, porque la información está en todos lados, tú abres una página de Internet y te encuentras con la misma noticia. ¿Qué es por lo que te va a buscar el público?, la opinión y la forma de quien lo emite. Por ejemplo, yo voy a decir una noticia muy distinta a Loret de Mola o a López Dóriga y al Sopitas. Hay gente que le gusta como lo digo yo, hay a quien le gusta como lo dice el Sopitas. La gente está buscando al personaje, entonces, la forma en que sobrevive esto es la credibilidad de quien hace el programa”.

Sobre los niveles de credibilidad del periodismo opina: “Yo los he visto a mitad de la tabla, a nivel ya particular, hay quienes tenemos más credibilidad que otros; pero jamás nos vamos a comparar con los políticos y con la policía que siempre en las mediciones de confianza aparecen hasta el último lugar. La que sí está en último lugar es la televisión, debido a los excesos de las dos empresas hegemónicas; trata de salir adelante un Canal Once, pero le ha  costado mucho posicionarse en el gusto de la gente porque carga sobre sus hombros que es canal gubernamental, educativo, y eso a la gente no le gusta”.

Pasamos al programa que conduce en TV y nos explica: “Estamos haciendo una especie de híbrido, tratamos de hacer algo mucho más abierto y dejando de lado todos los esquemas cuadrados de la televisión tradicional para poder hacer algo más al gusto de los chavos a través de Internet. La verdad es que la televisión vive, desde mi punto de vista, sus últimos momentos, la gente no la ve como la veíamos nosotros, la tendencia es cambiar la forma de hacerla y estamos ahora transmitiendo a través de Facebook Live y nos ha ido bastante bien. Y ahora que venga la idea que tiene López Obrador de dar Internet Gratis a todos, va a ser mucho más sencillo que nos puedan ver”.

Asegura que nunca lo han censurado: “A mí nunca me ha callado la boca nadie, lo que hay es autocensura y lo que hay es callarse la boca uno por una empresa o un medio porque no te vayan a quitar la inversión o el contrato, y te vayas a quedar sin dinero. Eso es lo que verdaderamente mueve a decir o no decir las cosas”.

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“En las negociaciones de las empresas para tener publicidad gubernamental o privada, se tiene que ser muy claro, decir se tiene mucha audiencia pero esa audiencia es el producto de la credibilidad, y ésta está en función de hablar abiertamente lo que es, ¿le entras o no? Lo que quiere una empresa o un gobierno es difundir su producto, no pueden de ninguna manera incidir en la libertad de prensa, porque entonces en ese momento se pierde la credibilidad y matamos a la gallina de los huevos de oro”, expone.

En el futuro próximo se visualiza como un hombre con gran credibilidad en radio y televisión, en los primeros lugares de audiencia; le gustaría ser recordado como uno de los más destacados periodistas en México, la estrategia para ello es mantener la credibilidad: “La gente recuerda a quien le ha sido leal y un caso muy emblemático es el de Gutiérrez Vivo que está autoexiliado por sus propios errores, no tanto por el problema que tuvo con Grupo Radio Centro. Fue un hombre que se fue con la idea empresarialmente de hacer caso a ciertos asesores que lo mandaron a la banca rota. Le pareció muy sencillo no pagarle a sus empleados y dejarle el paquete a Grupo Radio Centro, independientemente del litigio, Gutiérrez Vivo tenía una responsabilidad con sus empleados, sus salarios, sus fondos de ahorro, etcétera. Cometió errores extraperiodísticos, de carácter empresarial, que lo metieron en problemas legales y lo mantienen autoexiliado en San Antonio. La gente le tiene cariño porque fue un hombre que les habló siempre con la verdad, pero una cosa es ser periodista y otra ser empresario”.

Se describe: “Me visualizo como padre de familia, una persona confiable, leal con mis principios y la gente que quiero. Como periodista estoy en el camino de hacer las cosas cada vez mejor”.

Para concluir no se manifiesta muy optimista por el sexenio venidero: “Yo creo que vamos a tener un gobierno mediocre , como cualquier otro, como el que hizo López Obrador en la Ciudad de México, que no es recordado por nada extraordinario. No nos va ir mal, pero tampoco creo que vaya a ser la jauja que tanto han prometido, sobre todo porque pensar que este hombre solo, rodeado de expriistas, va a poder mover enormes piedras cuadradas, lo veo muy complicado. Hablo de sindicatos, de cotos de poder, de la misma corrupción, es en verdad difícil pensar que lo va a lograr en seis años, sobre todo porque es un hombre grande, está enfermo y es caprichoso”.