Sophie Gómez, de los comerciales a los melodramas

Por: Kury Galeana / Fotografía Mario Torres

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En esta ocasión charlamos con Sophie Gómez, una actriz que llegó a México pretendiendo dar clases de francés, pero su belleza la llevo a hacer comerciales, de ahí la convocaron para cine, teatro y, por supuesto, la televisión. Hoy la podemos ver en Rosario Tijeras por Azteca 7.

Interpreta a una mujer “de alcurnia” venida a menos: “Nos reíamos mucho porque estaba la unidad de motos y balazos, el mundo de Rosario, y nosotros éramos la unidad whisky y canapés. Marta es el símbolo de ese mundo de los ricos, de su burbuja, que no tienen idea de los que pasa afuera de su zona de confort. Es una mujer muy ambiciosa que, desafortunadamente, no ha tomado las decisiones adecuadas, se casó con un marido que la empobreció”.

Su personaje es el símbolo de aquellos venidos a menos que no acepten su realidad: “Sigue tratando de vivir como si tuviera mucho dinero, pero en realidad están hundidos en la deuda y en los problemas económicos. Hay un par de momentos donde se ve que ella es capaz de tomar las riendas, de tomar decisiones muy tajantes y muy fuertes con tal de no perder lo que ha ganado. Tienen una parte un poco cómica que es su relación con el alcohol, los personajes cómicos tienen su vicio de conducta”.

Reconoce que Martha Lu le permite sacar sus propias sombras: “Yo vivo en la sociedad, trato de ser amable porque me enseñaron desde chiquita que uno tenía que ser bueno. Creo que con Marta Lu saqué mi maldad, no me considero una persona mala, pero todas las cosas que uno se traga por educación porque así nos educaron, y con Martha Lu sí me deje ir, saqué mi lado más malévolo, saqué la Sophie maldita”.

Si bien suele representar a mujeres de clase alta con atuendos de diseñador, ella es bastante más relajada: “A mí y a todos los actores en general nos escogen mucho por el físico que tenemos, por lo que proyecta ese físico y no siempre tiene que ver con la realidad. Yo hago personajes muy elegantes como una constante, pero yo no vengo de una familia der clase alta, vengo de Francia lo que me da cierto tipo de físico y ciertos genes que proyectan lo que proyectan. Provengo de una familia de clase media y crecí en las afueras de París, en un ambiente para nada parecido a todo lo que hago, pareciera que no hay tanto común”.

No obstante, no todo es ficción: “Lo que sí siempre interpreto, son mujeres con mucho carácter y sí creo que soy alguien que tiene mucho carácter”.

En la vida real se ha movido en diversos mundos, creció con dos idiomas en una familia bicultural, nació en Francia de donde es oriunda su madre, su padre es español, emigrado luego de la Guerra Civil, el padre de sus hijos es inglés, sus hijos mexicanos y tiene un novio argentino.

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Aunque de pequeña algo le llamaba, no veía su actual carrera como una posibilidad real: “Ha sido muy complicada… Desde chiquita me gustó la actuación, pero yo vengo de una familia donde mi papá era académico, entonces eso del arte pues no, no… No es que no se considera como un trabajo, pero me enseñaron que era muy difícil vivir del arte, tuve un abuelo músico que tuvo que dejar el arte y se volvió hombre de negocios. Entonces, siempre me gustó la actuación, pero nunca pensé que se pudiera vivir de ello. Estudié otras cosas, siempre fui muy estudiosa, tengo una carrera en Letras, otra de Gramática y otra de idiomas, en esas carreras tuve una beca y me fui a vivir a España. Ahí me pegó la mosca de la mexicanidad porque me juntaba con pura gente mexicana, me vine a México, sin saber qué iba a hacer, se me ocurría que podía dar clases de Francés”.

“Me metí en una agencia de modelos y empecé a modelar, pero realmente nunca modelé, yo hacía los comerciales donde buscaban una modelo que pudiera actuar. Llamaban a las agencias y decían “bueno, pero queremos una que se pueda aprender el texto”. Yo cambié de acento muy rápido, antes tenía acento español, entonces era el boom de las argentinas; decían: “una que no tenga acento argentino, algo como neutro”, y me fue muy bien. Dije soy la actriz de los comerciales, entonces qué más me falta para ser actriz-actriz, me la paso imitando, regresé a la escuela a los 28 años y estudié en la Casa Azul de Argos”.

Hubo una pausa en su carrera: “Empecé a hacer teatro, luego me embaracé, tuve un hijo, luego tuve otro, el trabajo fue difícil. En el 2011 me separé y tuve que ponerme a trabajar de nuevo y ahí realmente es cuando empecé a hacer televisión. Tengo una carrera bastante corta en televisión, siete años, el primer proyecto fue Los Minondo a finales del 2010 y desde el 2011 he hecho muchos cosas”.

Aunque es relativamente reciente su incursión en el mundo de la televisión, sentimos como que la ubicamos de más tiempo, explica: “En los comerciales la gente me recuerda desde hace muchos años, en noviembre voy a cumplir 20 años en México y desde el 99 empecé a hacer comerciales; me ubican de ahí y antes hice bastante teatro y pelís”.

La pantalla grande la sigue convocando: “Ahorita tengo un proyecto en cine que se llama El buquinista. Es una película independiente que está hecha con muy poco dinero, es una propuesta muy diferente, la distribuye el director, no hay nadie atrás, ha llegado a pura fuerza de voluntad y habla de los libros, de la relación que tenemos hoy en día con ellos. Trata de un librero de segunda mano”.

Además de participar en Rosario Tijeras, en El señor de los Cielos, interpretó a la Rusa, es decir ha formado parte de las dos narconovelas más populares en México, sobre su éxito opina: “Bárbara y Rafa lo han hecho muy bien, estas series sin esos actores… (Mueve la cabeza), se volvieron el personaje, en ambos casos se observó del mismo fenómeno, rara vez he visto yo cómo el actor y el personaje acaban empatando en ellos, el conecte que cada uno tiene con su personaje es impresionante. Cabe también destacar que en ambos casos la persona que está atrás de esa serie es Joshua Mintz”.

“En la cultura colectiva, hay una atracción muy grande hacia ese tipo de personajes de toda la vida, o sea, en las novelas del siglo XIX la gente estaba fascinada con Drácula, por ejemplo. Creo que a todos nosotros nos gusta lo prohibido, las cosas que tienen una parte de sombra, nos atrae el anti héroe desde siempre, nos encantan los malos de las películas, pregúntale a las mujeres si les gustan los buenos o los malos. Hay una atracción hacia los bandidos, los criminales, nos encanta, eso es parte de mente humana”, refiere, la actriz y especialista en Literatura.

Nos habla de su personalidad: “Yo uso mucho transporte público, una vez un señor me vio ahí y me dijo ‘eres la de El señor de los cielos, ¿tú qué haces aquí?’ y le dije: ‘lo mismo que tú, salgo de trabajar’. Tengo dos hijos, me levanto a las seis de la mañana, los llevo a la escuela, hago casting y tengo la suerte cada tanto de que me quieran para una novela, entonces trabajo como loca y luego te regresas a tu casa, tratas de lidiar con el exmarido, el novio, el niño, el chofer, la terapia, la clase de no sé qué. Soy muy abierta curiosa, en algún momento de mi vida fui aventurera, ya no lo soy tanto, la edad asienta muchas cosas”.