UNA LUZ EN LA OBSCURIDAD

Por: Psicoterapeuta y Orientadora en Tanatología, Raquel Estrada.

psicologia_oct_01Ser feliz, es uno de los sentimientos más deseados del ser humano, pero qué pasa cuando esa felicidad se ve amenazada por alguna situación inesperada, cuando tienes que pasar por un proceso de duelo por alguna pérdida emocional, como la pérdida de un ser querido, quedarte sin trabajo, terminar una relación de pareja. Nuestro paisaje de vida pierde su luz y se convierte en obscuridad total y empiezas a transformarte en un vagabundo mental con pantalones blancos, hay veces que te ensucias, y en ocasiones permites que otros ensucien tu mente y te generen pensamientos tóxicos, hasta convertirse en harapos emocionales y empiezas a luchar con tus demonios internos hasta el grado en que aparentemente tus emociones están sujetas por un pulpo que te aprisiona con sus tentáculos y te encuentras cautivo en la cárcel del desconsuelo y la desesperanza, y tu mente se convierte en un tirano.

Te encuentras atrapado en el paisaje gris, por las diferentes situaciones que te llevaron a tocar fondo tanto emocional, espiritual, mental, como financiero.

El estar de cara al piso, es muy difícil y doloroso. Cuando vives una catástrofe de esta magnitud del dolor puedes salir fortalecido. Las caídas te recuerdan que puedes levantarte y llegar muy lejos y solo debes voltear para darte cuenta de lo lejos que has llegado y puedes aprender de las reglas del boxeo, en las cuales indican que no pierde el que se cae, sino aquel que no se levanta.

En ese intento te puedes caer varias veces, es parte del proceso, y mientras te levantas te puedes sentir quizás fracasado, desmotivado y desilusionado, pero debes pensar como un rey: El rey no teme al fracaso, el fracaso sólo es otro paso hacia la grandeza.

Mientras te recuperas, vive el actuar en el hoy, en el ahora, aprendiendo del dolor y teniendo las manos libres para tomar lo mejor que la vida te puede ofrecer y no llenes tus manos de pensamientos negativos, emociones que no necesitas y habla en tiempo presente. “Yo puedo, yo merezco, yo doy, yo recibo”, y abandona a los dictadores mentales que decidiste que te acompañaran en esos momentos.

En tu maleta de vida no guardes rencor, venganza, depresión, miedos e inseguridades, falta de fe y pérdida de amor, solo lleva a tu gran viaje la luz y el color del paisaje. La obscuridad se transforma en un camino próspero, sembrado de gratitud, amor, confianza, seguridad y armonía en todo lo que realices y no  olvides llevar la llave del Amor y que el Amor toque todo lo que hagas en tu vida, como una varita mágica, liberadora.

Si quieres cosechar abundancia, escoge las mejores semillas: tú eres tú propio jardín, si lo riegas con amor, añades algunas plantas que son las experiencias, selecciona las semillas que germinarán en pensamientos positivos, el vivero crecerá y bellas flores aparecerán, así que lo tendrás que cuidar para que dé árboles y buenos frutos. Observa si ha nacido alguna mala hierba -son como los pensamientos negativos-, retira de inmediato el pastizal de tu bosque mental. Si en el camino resbalas o caes, no te preocupes, sacúdete y continúa tu camino. Ahora ya sabes por donde no debes volver a pasar.

Deja los harapos mentales, baña tú interior, purifícalo, ponte tú ropa de gala y preséntate a vivir cada día como un rey.

Las lecciones de decidir vivir en un paisaje obscuro, fueron solo experiencias que ya superaste con sabiduría, con cada caída, con cada golpe emocional y al final, tu crecimiento interior se fortaleció.

Así que un paisaje negro, te da  la oportunidad de darle luz y color, porque un paisaje gris también es parte del paisaje, todo depende de tu actitud y cómo enfrentes la vida.

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Pasos de transformación

1.- Cuando el paisaje es gris y sentimos que hemos tocado fondo. Te das cuenta que las decisiones de vida, la generación de pensamientos negativos te pusieron en el piso. En esos momentos difíciles de obscuridad, en medio de la desesperación y desesperanza, donde surgen sentimientos de miedo, frustración, enojo, rabia que te dominan, es como traer en el pie e ir arrastrando una gran loza, un lastre que no te permite avanzar y decides que mereces una vida gratificante y plena. Es cuando una pequeña luz se ve en el horizonte y avanzas cuando aceptas que estabas en el precipicio de la obscuridad.

2.- La obscuridad te domina. Todos tus comportamientos y acciones disfuncionales son reveladas. En cada caída la obscuridad se hace presente, ya no hay luz en tu paisaje de vida. La negación es tu forma de comunicarte y cada afirmación negativa potencializa las penumbras de comunicación. Pero hay una vocecita interior que reclama ayuda. Y comienza el proceso al cambio.

3.- Soltar el pasado y dejar ir suavemente. Surge el cuestionamiento interno. Analizas tus motivos, tus creencias esclavizantes, te enfrentas a tus miedos, las decisiones que has tomado, de cómo llegaste al éxito y de cómo fracasaste. A partir de estas reflexiones te levantas del piso y prendes una vela para que ilumine nuevamente tu ser interior. Sin embargo, te das cuenta que la obscuridad te cegó, pero poco a poco recobras la fe en ti y tus ojos vuelven a ver la luz, que por medio del cambio puedes vivir.

4.- La obscuridad un paso al crecimiento en todos los sentidos. Estabas donde no era tu lugar, porque mereces vivir bien en armonía con el universo, empiezas a creer en ti, en transformar tus limitaciones y decides llevar en tu maleta de vida, lo único que necesitas para ser feliz y que tus ojos puedan iluminarse con el nuevo paisaje. Decides guardar en tu equipaje amor, compromiso, humildad, capacidad de dejar ir lo que no necesitas y sobre todo gratitud.

5.- El Amor se cultiva. En este proceso de cambio descubriste que la semilla del amor se debe cuidar todos los días para que produzca un árbol majestuoso de amor. Cuando das amor, primero a ti y después lo compartes con los demás, te regresa multiplicado. Da amor, cultiva amor y recibirás a cambio, un amor incondicional.

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6.- Capacidad de dejar ir. Suelta lo que te pese y no lleves piedras ni las busques en el camino, será una carga pesada e innecesaria. Ya que lo que no sueltas, lo cargas, lo que cargas te pesa y lo que te pesa te hunde. Por eso es importante soltar, perdonar, liberarte y dejar ir.

7.- Camina no te detengas. Que tus pies no te permitan perderte en el camino.

Que puedas seguir, aún en medio de la tormenta, sin perder la fe y la confianza en ti.

Que tu caminar no se desvíe en medio de las olas del mar, porque la tristeza invade tu corazón.

Debes caminar en medio de la luz… Y si aparecen sombras que sean sólo de los árboles, para descansar tu cuerpo de este viaje.

8.- Transformación del miedo. El miedo te paraliza y te empuja a retroceder, pero si realmente deseas explorar con valor en lo más profundo de tu ser, es cuando puedes verdaderamente fluir en la vida. Salir de entre los escombros de la vieja edificación y construir una casa con terreno firme.

9.- Sanar duele. Las malas experiencias no son el fin del mundo. Puedes tomarlas como una oportunidad de crecimiento en todos los sentidos. Valora los momentos maravillosos que has vivido, conéctate con la naturaleza en una apreciación de belleza infinita y empieza a disfrutar de verdad la vida.

10.- Agradecimiento. Agradece al universo todo lo que te rodea y el haber estado en la obscuridad porque eso te permitió ser mejor, porque te fortaleciste de estar entre tinieblas y ahora eres la mejor versión de ti mismo y tienes la capacidad de dar una personalidad increíble y fascinante. Te aseguro que quien esté contigo te valora y le encanta tu forma de ser y agradece tu presencia.

“Vive, siente, acepta, aprende, vibra, fluye y sigue la voz de tu corazón.”

Psicoterapeuta y Orientadora en Tanatología, Raquel Estrada.