Eduardo Bohórquez, Director de Transparencia Internacional en México.

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Mario Torres

periodista_oct_01Cuando hablamos de corrupción, México no sale muy bien librado. Charlamos en esta ocasión con Eduardo Bohórquez, titular de Transparencia Mexicana que a su vez funciona como representación local de Transparencia Internacional, cuya meta principal es disminuir la corrupción a nivel global.

De entrada expone: “Le ha costado mucho trabajo al país entender que enfrentar la corrupción pasa por desmantelar redes y no solamente sancionar servidores públicos. Es el problema conceptual, después tiene reflejos institucionales. Es muy difícil cuando uno no entiende que lo que se hace en anticorrupción es desmantelar redes para lo que requerimos diseñar instituciones que puedan hacerlo. Por ejemplo, uno de los temas que estamos discutiendo hoy en día es el rol que tiene la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaria de Hacienda o el SAT, en la investigación y no solamente en la parte fiscal”.

Expone que el nuevo factor del sistema nacional anticorrupción deben ser la Secretaria de Hacienda y el Sistema de Administración Tributaria con personal capacitado para el nuevo juego, ya que “lo delitos de corrupción no son morales, ni del corazón, son delitos económicos”.

“Otro asunto que está sobre la mesa es el tema de la fiscalía general. Mucha gente todavía se confunde y cree que el tema anticorrupción lo lleva la Secretaria de la Función Pública, cuando en realidad lo lleva el fiscal general, que está en proceso de construcción la institución, hoy, hay un encargado del despacho.

La Secretaría de la Función Pública no es un zar anticorrupción, sus indicadores de resultados no están diseñados para ello, es en realidad un órgano de control interno. El eje gravitacional de un sistema anticorrupción es el Procurador General de la República, él sí tiene la posibilidad de articular el poder del Estado para desmantelar una red de macro criminalidad, sea de corrupción o de delincuencia organizada”.

Elude el tema del fiscal carnal: “Es una discusión pasada, ahora lo que estamos discutiendo no es sólo quién debe de ser fiscal. Déjeme ponérselo en un ejemplo, yo no soy seguidor de la Formula Uno, pero entiendo muy bien que ahí importa tanto quien conduce el auto como el auto. Entonces, no la pasamos mucho discutiendo sobre quién debe conducir el auto, hay que empezar a discutir cómo debe ser el auto”.

periodista_oct_02La pregunta entonces sería ¿cómo debe ser el auto?, el activista explica: “Además de autónomo, que eso ya está en la Constitución, debe ser independiente de cualquier interés público o privado, eficaz y competente. Eso no significa sólo que la persona que encabece la fiscalía sea una persona probada, significa que funcionen los servicios periciales, que haya capacidad de hacer carrera dentro de la procuraduría, que tenga seguridad laboral quien lo hace, que se tenga un mecanismo interno de control de la corrupción mucho más efectivo. La independencia pasa por otros atributos, además del tema del nombramiento”.

Cuando comento que la transparencia no parece ser nuestra amiga, refuta: “Sí es nuestra amiga, hay una enorme diferencia con la integridad. México es de los países que más ha avanzado, en términos de protocolos y legislativos, en asegurar acceso a la información pública, ahí yo le diría que México está entre los diez mejores del mundo. La gente confunde transparencia con honestidad, se puede ser muy transparente y muy deshonesto, eso se llama cinismo. Déjeme poner un ejemplo, Javier Duarte tenía todos los contratos en la página web, había transparencia, pero los contratos eran con empresas fantasmas. Creo que lo que nos ha ocurrido es que vamos con la palabra transparencia como si fuera una acepción distinta, sirve lo mismo para hablar de integridad, deshonestidad, de anticorrupción, de impunidad, ser transparente solo significa posibilitar el flujo efectivo de información al ciudadano o a la persona interesada”.

“Yo sé que por muchos años hemos dicho transparencia, está bien, yo no le voy a cambiar el nombre a Transparencia Internacional, pero tratemos de incorporar la palabra integridad que es el concepto técnico de cuando estamos hablando de alguien que es honesto, apegado al marco de derecho. Es una palabra nueva para nosotros, no para el mundo, en algunas partes llevan siglos discutiendo la integridad pública”, añade.

periodista_oct_03Eduardo Bohórquez convoca a un cambio de paradigma: “La corrupción no es endémica, sino epidémica en México. Yo hace algunos años renuncié a hablar del combate a la corrupción, con toda cosa que hemos tratado de combatir en México hemos perdido la guerra, a la desigualdad, al crimen organizado. Me resisto a usar la palabra combate y uso control efectivo de la corrupción, porque entonces nos obliga a la métrica y a establecer qué tanto estamos reduciendo y qué tipo específico de corrupción”.

Entre los pendientes destaca: “Construir una fiscalía eficaz,  terminar de construir el Sistema Nacional Anticorrupción, que lo dejaron en obra negra, no dejan que se nombren magistrados. Estamos ofreciendo el antídoto al veneno. Sí hay resistencia de la clase política a veces es más evidente otras menos, pero igualmente efectiva. Yo no esperaba que el juego fuera distinto, le soy muy franco, si no hay resistencia quiere decir que uno no está haciendo su trabajo”.

“Por muchos años hemos sabido que el tema requiere un marco analítico más sofisticado, la respuesta a la sofisticación de las redes es la razón de ser de la complejidad del Sistema Nacional Anticorrupción. Pero, la parte más compleja no es la del diseño y sí su implementación. Cuando decimos sistema anticorrupción, lo difícil no es sentar en la mesa a seis instituciones, lo difícil es que se coordinen entre sí en una política anticorrupción en el equivalente de un plan de  persecución penal, determinar cuáles van a ser las prioridades institucionales del sistema”, expone.

Sobre las prioridades opina: “Tiene que tocar aquellos temas que violentan el artículo primero en materia de derechos humanos. Me queda muy claro que lo que hay que cuidar primero es el tema de los dineros que atenta contra el derecho a la salud y el derecho a la educación. Hay que identificar y desmantelar las redes de corrupción que capturan instituciones y extraensus recursos.

Al cuestionarlo sobre cómo ven a nuestro país sus colegas en el extranjero, el representante local de Transparencia Internacional expone: “Ven en México una cosa muy importante y es que la sociedad civil mexicana está muy bien organizada, trae una agenda programática muy bien planteada, está dispuesta a construir instituciones. Normalmente la sociedad civil en el mundo, lo que hace es derrocar gobiernos, sale a la calle, marcha y ‘que se vayan todos’, está el caso de Ucrania, Hungría, El Salvador, Honduras, Nicaragua. Algo que les sorprende mucho es que la sociedad civil mexicana es crítica y está optando a la discusión pública, todo el tiempo está poniendo estudios, propuestas.

Para concluir, reitera el que considera el principal reto: “Es entender que uno necesita las dos cosas: el mejor conductor y la mejor máquina, eso es lo más difícil de entender en un país donde le ponen tanto interés a los nombramientos”.