USO CORRECTO DE LA ENERGIA SEXUAL

Por: Psic. Jaquelin Machado Garduño

sexualidad_nov_01Una de las mejores formas de usar correctamente la energía sexual es que durante el intercambio íntimo al penetrar el pene en la vagina no eyacule el hombre, para subir la energía hacia la coronilla.

El esperma es la semilla masculina más poderosa del universo y en muchas tradiciones antiguas se le llamaba el esperma sagrado.

En el caso de los fluidos vaginales hacen una función muy parecida a la del esperma cuando logras tener relaciones sexuales y durante la cópula con tu pareja no hay eyaculación, y aprendes a manejar la energía sexual como hombre y a absorber al pene con tu vagina suavemente con movimientos de Valle y Cumbre, y no a devorarlo con agresividad, como mujer también puedes usar correctamente tu energía sexual; cuando hombre y mujer usan correctamente su energía sexual sus hormonas se mantienen muy saludables, el funcionamiento del cerebro se expande, y así la virilidad y potencia sexual del hombre no necesita de pastillas para erección, la feminidad y gracilidad de la mujer no padece resequedad, y los temas de la menopausia y la andropausia pasan a un segundo término, porque en general todas las células del cuerpo masculino y femenino se mantienen con la energía vital de la vida activa.

La fuerza de la sexualidad nos puso a todos en el tapete de la existencia. Se puede decir que la raíz de nuestra propia vida está en la cópula que realizan entre un hombre y una mujer, la fuerza de la energía sexual tiene el poder de transformarnos radicalmente si así lo deseas y te determinas a dar un salto hacia un viaje interior en el que eres consciente de la importancia de conservar y usar correctamente tu propia energía sexual.

Aprender a manejar tu energía sexual implica disciplina y conciencia de que el sexo no está diseñado exclusivamente para un rato que en el mejor de los casos unas horas de placer sin que por ello tengas que prescindir de vivir el placer que proporcionan las caricias, los besos y el intercambio de aliento y miradas en la danza amorosa de la pareja, sin pasar por alto el mutuo respeto por tu pareja.

Él no aprender a transmutar la energía sexual implica la involución de las secreciones vaginales y del esperma masculino generando amargura, exceso de fantasías sexuales, obsesiones, fanatismo por evasión, y perversiones, entre otras cosas, tanto en hombres como en mujeres.

Como hombre, si te interesa vivir tu sexualidad en forma consciente y de manera Sagrada, es necesario que aprendas a trasmutar la energía de tu esperma para poder encender tu fuego sagrado que se encuentra en el sacro, donde permanece enroscada la energía kundalini.

Del mismo modo, como mujer, si quieres vivir tu sexualidad Sagrada consciente y mágica, tus secreciones vaginales han de ser transmutadas correctamente para que también enciendas el fuego sagrado de tu zona Sacra donde Igualmente se encuentra enroscada tu energía kundalini.

Los hombres y mujeres que deciden transitar por el sendero de la sexualidad Sagrada y mágica que exige el correcto uso de su energía sexual, saben que es necesario que los sentidos sensoriales estén implicados intensamente para acceder a una amplia y despierta conciencia entre muchas otras cosas.

Practicar este tipo de sexualidad requiere de asumir tu propia responsabilidad, puesto que en el manejo de la energía sexual interviene lo que se conoce como alquimia, que es la transformación de la energía densa en energía sutil, expansiva, creativa, sensible y consciente, por lo tanto, la alquimia potencializa tu estado de conciencia independientemente del nivel en el que te encuentres. Así es que, si te encuentras inestable internamente, lo que se potencializa es tu inestabilidad, y si por el contrario te encuentras centrado/a y en equilibrio, esto también se potencializa. Por ello, es importante asumir las etapas de este Sendero que incluye la etapa nigredo (negra) donde aflora toda tu sombra sexual que incluye conflictos, traumas, obsesiones, emociones alteradas, creencias, delimitación y una gama de variables que has de superar y trascender si quieres llegar a experimentar las mieles doradas del Éxtasis sexual.

Vivir y experimentar este tipo de sexualidad atraviesa por etapas de suma intensidad en las que vas a requerir de alguien que haya andado un poco por este sendero, o el apoyo de un terapeuta sensible al tema que te pueda apoyar cuando las tormentas sexuales emergen a la superficie de tu consiente y no queden de nuevo reprimidas y aventadas al cuarto oscuro de tu inconsciente, manteniéndote en la esclavitud de la ignorancia, los prejuicios, los miedos y tus propias limitaciones.

Como te podrás dar cuenta, si haces una reflexión profunda, la energía sexual es la energía más poderosa de la cual depende el ser humano, así mismo, es importante que comprendas que no puedes pretender elevarte a los planos de conciencia expandida con la experiencia del éxtasis, si antes no has descendido a los infiernos de tu propia sombra sexual.

Afrontar y abrazar la sombra de tu sexualidad es necesario para liberar toda esa energía que se encuentra encapsulada ahí, y de dónde surge tu mayor potencial luminoso.

Por qué de no hacerlo, puedes convertir el sexo en control. Por ejemplo, en el caso de las mujeres -que en la actualidad tenemos mayor libertad en nuestra sexualidad-, podemos caer en lo siguiente si no abrazamos nuestra sombra sexual.

Cuando como mujer descubres “tus potencialidades sexuales de mujer”,  paradójicamente, mientras más sometida y controlada te sientes por tu hombre, tus deseos de “ser tú misma” (potencialidades de mujer) se van convirtiendo poco a poco en obsesión y, con ello, buscas a toda costa tu independencia de mujer, y terminas imponiéndote ante el otro con actitudes que pueden ir desde tomar decisiones sin considerar al otro, buscar amistades que te sigan la corriente respecto a tus ideas liberales, forzar salidas a lugares sin considerar prioridades del otro, no tomarle llamadas, realizar fugas geográficas repentinas, conseguir trabajos informales sin compartir gastos, condicionar los encuentros sexuales o, incluso conseguir un amante (que no siempre es alguien de confiar), volverte exigente e intransigente bajo el pretexto de “me lo merezco” metiéndote así en más problemas y provocando y detonando, nuevamente, en el otro (ahora en el otro extremo de la polaridad) su necesidad de control cayendo posiblemente en conductas de rivalidad y competencia aumentando en ambas partes, el desgaste físico, emocional, mental y espiritual en una historia sin fin en la que nadie gana aunque pretendan que sí. Las relaciones sexuales que se tengan, siempre tendrán intenciones de dominio, condicionamiento y abuso de ambos con cuyos resultados siempre serán, casi seguro, ansiedad, preocupación, recelo, deseos sexuales frustrados, miedo a mostrarse tal cual, hipocresía, zozobra, deseos de venganza, desesperación, impotencia, inseguridad y desconfianza  y, cuyas intensidades variarán dependiendo del momento, el sexo, la edad, la posición social, el rol y la historia personal de cada quien.

sexualidad_nov_02¿Cómo puedes obtener balance y equilibrio del ejemplo anterior?

1.- Cuestiónate a profundidad para qué buscas un hombre que te mantenga, es decir, busca quién te implantó esa creencia, qué quería respecto de esa creencia y qué sentimientos y emociones le producía esa creencia. Tienes que tener claro si eres tú quién lo decide o es un fundamento familiar, social, económico, político y/o científico.

2.- Por otro lado, reflexiona si sabes cuáles son tus potencialidades, quién te hizo creer que tus potencialidades de mujer no son válidas o suficientes, qué es lo que realmente quieres y cómo te sentirías al lograrlo.

3.- Teniendo claro los dos puntos anteriores es más fácil que logres el balance entre lo que te gustaría en una relación de pareja y tus potencialidades de mujer.

4.- En cuanto a los hombres, respecto al ejemplo anterior, el cuestionamiento sería: para qué busco mantener y someter a una mujer; quién me implantó esa creencia, qué quería y qué sentimientos le producía. Luego, cuestiónense qué pasaría si, como hombres, impulsan a una mujer a incrementar sus potencialidades. Qué ganarían y qué perderían y por qué en su mayoría han preferido controlar y someter.

5.- Como hombres las preguntas serían: ¿Quién soy sexualmente? ¿Qué quiero en mi vida sexual? ¿Para qué lo quiero? ¿Qué siento y qué me emociona’?

Psic. Jaquelin Machado Garduño

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