Tecuichpo, Isabel de Moctezuma, conquistó España

Por: Arturo Ríos Ruiz

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*Cinco maridos y un amante

*Una hija con Hernán Cortés

*Sus hijos en la Corte hispana

Cuauhtémoc resistía el dolor de las quemaduras de sus pies y manos. Julián de Aldrete, tesorero del rey, lo había torturado inútilmente, para arrancarle el secreto respecto al tesoro de los mexicas, presentaba llagas y ámpulas en las cuatro extremidades que amenazaban con infectarse.

Hernán Cortés llamó al doctor Fray Cristóbal de Ojeda, sevillano reconocido como un magnifico galeno y le ordenó curara las heridas del rey mexicano.

El galeno era auxiliado por curanderos indígenas que le proporcionara una preparado de tepezcohuite, para untarlo en las heridas que comenzaban a expedir un olor desagradable.

No pasaba desapercibida la mirada de atracción del conquistador a la bella Tecuichpo, la esposa del indio soberano, la tez blanca lo llevaba en el nombre que se traduce del Náhuatl, “Copo de algodón”.

Hernán Cortés era dominado por la belleza autóctona de Tecuichpo, esposa de Cuauhtémoc, de 16 años de edad, apenas había desarrollado sus formas que la convertían en una auténtica belleza que asombraba al conquistador.

De acuerdo a los estudios realizados, Isabel de Moctezuma nació en 1509, princesa desde su nacimiento y la consentida de su padre Moctezuma Xocoyotzin y Bernal Díaz del Castillo se refiere a ella como “bien hermosa mujer para ser india”.

 

Tecuichpo, esposa de Cuauhtémoc y amante de Cortés

tecuichpo_nov_02Tecuichpo Ixtraxochil -Copo de Algodón o Capullo Blanco-, era una niña de 10 años cuando contrajo matrimonio con Cuitláhuac, sin dejar la infancia, se unió a Cuauhtémoc, tras la muerte por viruela de su primer cónyuge y adolescente, se convirtió en la amante de Hernán Cortés a los 12 años de edad.

Tecuichpo no tuvo hijos con Cuauhtémoc, comprensible, dado que se unieron en los tiempos feroces de la defensa del pueblo Mexica.

Acudamos a una cita muy interesante, que nos ofrece una perspectiva poco conocida de los anales de la historia de México: Fray Andrés del Olmos, en el Siglo XVI, se refiere a Cuauhtémoc: “E porque legítimamente pudiese ser señor; concertaron de casallo con la dicha Doña Isabel, hija del dicho Moctezuma y así fue su mujer, la dicha Doña Isabel del dicho Cuauhtemu”.

Hernán Cortés, se dedicó a cortejar a Tecuichpo, sin el  menor recato, sin interesarle la presencia de Cuauhtémoc cautivo por él en la casona de Coyoacán; ella ofrecía nula resistencia a los galanteos del conquistador y no pasó mucho tiempo en que la convirtió en su amante.

Por la misma razón, el ibero comenzó a alejarse de doña Marina, la Malinche y debido a que era un hombre práctico, pensó casarla con el fin de convivir todo el tiempo con su nueva conquista sentimental

Como Malinche, Tecuichpo, cambió su nombre al ser bautizada por instrucciones de Hernán Cortés, su amante, a Isabel de Moctezuma; su padre el Tlatoani Moctezuma II, se la había encargado al conquistador antes de morir.

En 1525, cuatro años después, el amasiato entre Tecuichpo y Hernán Cortés, produjo una niña, que recibió el nombre de Leonor Cortés y Moctezuma.

El amorío de Tecuichpo, le produjo convertirse en la primera encomendera de la Colonia, recibió por disposición de Hernán Cortés el pueblo de Tacuba, cuya extensión abarcaba todo el territorio de Tenango de Valle y otras poblaciones de acuerdo a la Cédula de 1526, con 16 años de edad.

Dato revelador que su relación con el conquistador se extendió por más de cuatro años. Esta encomienda fue dada a perpetuidad y quedó en la familia Cano- Moctezuma, descendientes del último esposo de la hermosa mujer.

Hernán Cortés decidió que Tecuichpo, Doña Isabel de Moctezuma, se casara con Alonso de Grado, con quien no tuvo hijos, éste murió prematuramente, a los tres meses de la unión matrimonial.

Hay escritores que afirman que Tecuichpo, mantenía las relaciones carnales con Cortés y que incluso, después de la muerte de Alonso de Grado, nació la hija de ambos.

Enseguida, Tecuichpo, casó con  Pedro Gallego de Andrada, de Burguillos, Badajoz, de quien Bernal Díaz del Castillo dice ser “hombre gracioso y decidor”, con quien procreó a Juan, quien se fue a España y contrajo nupcias con una bella señora hispana y por su ascendencia fue incorporado a la nobleza de aquel país y que más tarde conformó la dinastía Andrada y Moctezuma.

 

Juan Cano de Saavedra, el único que escogió Tecuichpo

tecuichpo_nov_03Finalmente, contrajo nupcias con Juan Cano de Saavedra, quien llegó a la Nueva España, con Pánfilo de Narváez, cuando éste fue enviado por Diego Velázquez de Cuéllar, gobernador de Cuba, para apresar a su ex secretario y socio, Hernán Cortés, por considerarlo un insurrecto, toda vez que realizó la incursión a la Tierra Firme, sin su consentimiento y robarle la iniciativa de la conquista del nuevo mundo.

Juan Cano, nació en 1502, se casó con Isabel de Moctezuma en 1531, ella, una dama de 21 años de edad, procrearon a Pedro, Gonzalo, Juan, Isabel y Catalina.

Con esta unión de dio inicio de la dinastía Cano Moctezuma, herederos del patrimonio de cuyo linaje se mantuvo intocable por órdenes de cada rey de España en turno, hasta la rebelión de 1810 en México.

Juan Cano de Saavedra, 1502 – 1671, de la región de Extremadura, hijo del alcalde de Cáceres, es descrito como hombre convenenciero, que obtuvo tierras, desempeñó algunos cargos políticos, se dedicó al negocio de la leña y fue acusado de talar árboles.

En 1532 Juan Cano escribió a la Corona, en demanda de los derechos que por linaje real le correspondían a su esposa, “me casé con una hija legítima de Moctezuma, llamada doña Isabel, tal persona que aunque se hubiera criado en nuestra España, no estuviera más enseñada e bien doctrinada e católica.

De tal conversación e arte, que os satisfaría a su manera e buena gracia; es señora de todas sus cosas”.

De éste su quinto marido, Isabel tuvo cuatro hijos y dos hijas que se hicieron monjas en el convento de la Inmaculada Concepción de María y de sus hijos Gonzalo y Juan existen descendientes.

Por la “Entrevista de Gonzalo Fernández de Oviedo a Juan Cano, en septiembre de 1554, se resalta la influencia política de doña Isabel, reconocida por los indígenas a quienes cristianizó y le pagaban tributo.

Isabel administró bien su encomienda y entre otras obras, construyó el convento de San Agustín, luego Biblioteca Nacional.

Su influencia religiosa fue muy importante, así que es posible que el papel de doña Isabel penetrara con profundidad en la conversión de muchos naturales.

Cano declaró que Isabel aconsejaba a sus empleados a rezar diariamente. Y ese status de la diosa madre Tonatzin fue sustituido por la virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura, del árabe “Wuad”, fluir el agua, ”al wadi” el río y “Al luben”, oculto, escondido.

De Isabel descienden las familias Andrade Moctezuma, Cano Moctezuma y Cortés Moctezuma, ésta última por doña Leonor, procreada con Hernán Cortés, una relación que despertó especulaciones, en el sentido que no fue aceptada por la madre, Tecuichpo.

Lo anterior se basa en que Leonor no aparece en el testamento de Isabel, pero sí en de su padre Hernán Cortés, quien le entregó Coyoacán como encomienda y la casó con Juan de Tolosa, rico minero de Zacatecas.  

Hay registros de la “gran aceptación de Isabel de Moctezuma e la sociedad española, al grado que el gobierno de España confirió títulos nobiliarios a sus descendientes  y en 1570 recibieron su escudo de armas. Hay una calle en Cáceres que lleva su nombre”.

El linaje aún existe y sus representantes actuales viven en varias zonas de México y España, donde hay unos 350. Una de las ramas de la estirpe ostenta el título de condes de Miravalle.

Los descendientes del Matrimonio Cano-Moctezuma, progresaron en la política y en economía, pues el Nieto Juan Cano Moctezuma adquirió un palacio que fue construido de los siglos XIV al XV, que remodeló a su gusto y aún mantiene su majestuosidad en Cáceres, España. Es conocido como El Palacio de Moctezuma, hoy sede del Archivo Provincial de la Junta de Extremadura.