Hungría

Por: Josué Cruz

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En algún momento formó parte del Imperio Austrohúngaro, hoy permanece en el centro de Europa, nación con grandes tradiciones mirando al futuro.

Situada en Europa Central, no cuenta con litorales, aunque sí importantes ríos como el Danubio. Tiene fronteras con Austria, Eslovaquia, Ucrania, Rumania, Serbia, Croacia y Eslovenia, junto con Polonia, Eslovenia y Republica Checa. Forma parte del grupo Visegrad de naciones, una importante alianza económica regional, que aunque su versión moderna surge en 1991 tiene antecedentes que se remontan a 1135 d.C.

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Lo que era el Imperio Austrohúngaro está actualmente distribuido en doce estados europeos: Austria, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y las regiones de Bánato (Serbia), Trentino-Tirol del Sur (Italia), Transilvania (Rumanía), Galicia (Polonia) y Rutenia (Ucrania).

Recordemos que el imperio Austro Húngaro se separó tras la Primera Guerra Mundial, y Hungría declaró su independencia el 1 de octubre de 1918. En 1920, tras el tratado de Trianon firmó la paz con las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial, perdiendo más del 70% de su territorio, que pasó a los nuevos Estados centroeuropeos. Eslovaquia y Rutenia se unirían a Bohemia y Moravia para formar Checoslovaquia. Transilvania y parte del Bánato se sumarían a Rumanía. Croacia y Voivodina pasarían al Reino de los serbios, croatas y eslovenos a lo que sería Yugoslavia que tuvo una cruenta separación, a finales del Siglo XX.

Ya en la Segunda Guerra Mundial, Hitler prometió a Hungría los territorios donde aún radicaban húngaros a cambio del apoyo militar. Esta aceptó, pero al final el Eje perdió la guerra, la nación fue ocupada por los soviéticos e ingresó en el Consejo de Asistencia Económica Mutua (COMECON), bajo el manto de la Unión Soviética, del que formó parte hasta 1991, cuando la Perestroika desmanteló el bloque y se pasó al capitalismo.

En 1956, hubo una revolución que pedía la retirada del Pacto de Varsovia, el resultado, la invasión militar rusa. Ya a finales de los ochenta, Hungría nuevamente encabezó el movimiento para disolver el Pacto de Varsovia, buscando una economía de mercado bajo el liderazgo de János Kádár, tampoco consiguió el triunfo, aunque poco después caería el bloque socialista y se impulsó una política reformista, permitiéndose del establecimiento de pequeñas empresas particulares.

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Su capital Budapest está dividida por el río Danubio, en cada orilla vemos mundos distintos, de un lado valles y colinas, del otro, una ciudad emblemática que cuenta con una zona declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad, misma que se extiende desde el puente Margarita hasta el puente de la Libertad (Szabadság). Ahí podemos visitar verdaderas joyas medievales como el distrito del castillo de Buda, que conserva su estilo y estructura originales, el impresionante conjunto de edificios que albergan el parlamento, la sala de conciertos Vigadó y el mercado central. También conocida como los Campos Elíseos de Budapest, la avenida Andrássy recibe a los visitantes con impresionantes edificios como la Ópera, de arquitectura neo-renacentista, la Academia de la Música, el edificio de estilo Art Nouveau de los grandes almacenes parisinos y numerosas tiendas de lujo.

Hollókő y sus alrededores es una localidad que conserva su estructura medieval casi en su totalidad. Las casas de estilo rural con porche y paredes blancas alineadas de manera ordenada forman un mágico camino a una iglesia con torre de madera, sus habitantes conservan su dialecto y tradiciones como una vestimenta colorida y cargada de adornos

Imperdibles las grutas kársticas de Aggtelek Karst y el karst eslovaco, despiertan la fantasía y los exploradores les han llamado Cabeza de Dragón, Lengua de Suegra, Salón de las Columnas y Salón de los Gigantes. Estas formaciones de estalagmitas de la Cueva Baradla tienen más de 2 millones de años y 26 kilómetros de longitud. Su acústica es tal también se utiliza como sala de conciertos.

La abadía de Pannonhalma, en una zona alta de la región de Pannon, posee una biblioteca que alberga miles de años de historia. Se monasterio fue fundado en el año 996 por los monjes benedictinos en honor a San Martín.

Su cultura traspasa fronteras desde hace mucho, ejemplos de ello sobran, como el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México adornado esculturas diseñadas por Géza Maróti y la cúpula de cristal del mismo edificio que se fabricó en el taller de Miksa Róth en Hungría.

Es conveniente visitar los pequeños locales para degustar en su esplendor los platos más auténticos de la cocina húngara, como la sopa de pescado con pimentón (halászlé), la col rellena de crema agria (töltött káposzta), o el dulce con forma de chimenea (kürtőskalács).

Tratándose de vino nos deja sin palabras, especialidades como el Tokaji Aszú dan la cara por esta nación, se trata de un vino dulce que el mismo Luis XV de Francia catalogó como el rey de los vinos. No es de sorprendernos que este país cuente con 22 regiones vitivinícolas, con infinidad de pequeñas bodegas.