Iván Pál Medveczky, Embajador de Hungría en México

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Mario Torres

embajador_nov_01

En esta ocasión, tuvimos la fortuna de entrevistar a Iván Pál Medveczky, embajador de Hungría en México, el representante de una nación conocida también como el corazón de Europa, lo cual va más allá de la ubicación geográfica.

Hablamos primero del comercio: “Tenemos un intercambio comercial con México bastante fuerte, para ser un país tan chiquito como nosotros, por 1.14 mil millones de dólares con una diferencia bastante positiva para Hungría. Creo que el intercambio es súper importante porque tanto la importación como la exportación generan trabajos, generan ingresos, la mitad tiene que ver con el sector automotriz”.

Pasamos a la cultura: “Algo de mucho orgullo es el tema comercial, pero la colaboración es muy estrecha en otros ámbitos también. Hablando del tema cultural, hace unos días pudimos contemplar una soprano húngara interpretando el papel de Lady Macbeth, Csilla Boross, en Bellas Artes, aparte tenemos muchas actividades. Mientras que en Budapest, actualmente hay una exposición de Frida Kahlo que será la más exitosa de todo el año, después de dos meses ya congregó a 200 mil visitantes, entonces, se espera, que en 4 meses llegará a más de 400 mil. Trabajamos con el INBA y el INAH para traer exposiciones de maestros húngaros y en llevar una exposición precolombina a Hungría. Eso será en 2, 3, 4 años, lleva mucho tiempo, así tenemos mucha actividad cultural también”.

Seguimos con la educación: “Otro tema, que nos interesa, es la cooperación en términos educativos, anualmente entre 100 y 150 mexicanos estudian en Hungría. El gobierno húngaro tiene un programa de becas universitarias que se llama Stipendium Hungaricum y en el marco de este programa ofrecemos 4 mil becas para estudiantes de todo el mundo. Cada país tiene una cuota, la de México es 40. La beca incluye la colegiatura, seguridad social, alojamiento en hostales estudiantiles y un pequeño monto simbólico para manutención. Lo importante es que estos estudiantes puedan cursar sus estudios en universidades con cierto nivel académico, en una institución donde el diploma que reciben es válido en Europa. Es un gran atractivo, que no hay que aprender húngaro (ríe), se pueden realizar también los estudios en inglés. El motivo del programa es estrechar relaciones, porque confiamos que la gente bien preparada mexicana nos enriquece a nosotros, y nosotros también podemos darles algunos conocimientos que aquí no pueden conseguir”.

Pero el apoyo va más allá: “Trabajamos con una asociación que se llama Con Nosotros. La cual trabaja con DIF Morelos, apoyando a los enfermos de psicomotricidad. En Hungría se desarrolló una metodología que se llama “Método Pető”, misma que apoya principalmente a los niños, pero también adultos y adolescentes, que nacieron con parálisis cerebral, para integrarlos a la sociedad con un tratamiento sin medicamentos. Apoya también a las familias para que los necesitados puedan convivir con su gente. Se consiguen unos resultados impresionantes y a través de ello se puede hacer un trabajo social importante, muy significativo para no dejar abandonadas a estas personas”.

Pasamos a los temas del país europeo, que vive reformas interesantes: “El gobierno declaró que quiere implementar el Estado de trabajo; es decir, fomenta el trabajo y no las prestaciones gratis. Eso es algo que llegó a recibir muchas críticas diciendo que no es social, pero yo creo que no es así. Es social en el sentido de la educación de la gente, porque la ideología valora el trabajo, apoya a las familias y su mensaje es: ¡nada es gratis! Se recortaron las prestaciones automáticas, pero aquellas gentes que trabajan sí reciben bastante apoyo, dependiendo del número de hijos que tengan, reciben mayor apoyo. También se redujeron las obligaciones tributarias de las compañías para inspirarles al empleo. Introdujo el gobierno el fenómeno llamado “trabajo para la comunidad”, así podría traducirlo, para que aquella gente que no encuentra trabajo y no recibe prestaciones económicas en automático, pueda realizar un trabajo para la comunidad como limpiar calles, cortar árboles, cosas simples, así sí reciben sueldo”.

“El gobierno fomenta la creación de empleo, ahora ya no tanto porque tenemos empleo total, el desempleo está en el 3,6%, entonces quien quiera puede trabajar. Pero para llegar a este nivel se fomentó mucho la creación de empleo y bajaron las tasas que las compañías tenían que pagar cuando emplean a alguien”, expone.

Hungría tiene la tasa más alta en pago de IVA de Europa, el 27%, no obstante el embajador nos dice que esto no ahuyenta inversionistas: “Por otro lado, el gobierno fomenta y subvenciona las inversiones con programas especiales para poder producir con un costo razonable. Así la gente tiene trabajo, mejor salario y puede gastar más y quien no, gasta menos, pero, aun así, el 27% se va a presupuesto. De esa manera, en vez de fomentar el consumo, fomentamos el trabajo”.

Las cifras macroeconómicas demuestran una economía bastante sólida, por ejemplo el crecimiento es de 4,8% (2º semestre de 2018), el déficit fiscal es cercano al 1,9% por ciento, la inflación está controlada (2,4%), aunque se ha visto una disminución en la inversión extranjera, explica: “Cayó un poco, el motivo era la falta de mano de obra, porque como hay empleo total, llegamos a un punto que cuando viene una inversión, nos preguntamos ¿quién va a trabajar?, pero estamos cambiando el chip”.

embajador_nov_02

Ahora la prioridad es atraer empresas de otro perfil, de alta tecnología: “El gobierno hizo un giro hacia otro tipo de inversión. Seguimos trayendo inversiones, pero ya no para crear fuentes de trabajo, sino atraer sectores de investigación y desarrollo. Las compañías que vienen es porque el nivel tecnológico es tan alto que ya no se requiere tanta mano de obra humana, sino más robotización, mas investigación, más automatización”.

Los hechos hablan de su industria: “En el sector automotriz hay tres grandes de Alemania y en Hungría ya está Audi y Mercedes, acaba de anunciar BMW que va a poner su planta en nuestro país. Es un hecho muy significativo que los tres grandes estén contentos con nuestro nivel tecnológico. Además, seremos el único país, aparte de Alemania, donde los tres fabricaran un modelo desde cero, desde el primer tornillo hasta el salón de ventas, toda la cadena de producción. Es muy raro, por eso estamos muy orgullosos; a los automotores no les gusta poner toda la producción en un país, pero por ejemplo el Audi TT Coupé, se hizo completamente en Hungría”, agrega

Aunque no ha sido fácil el desarrollo y han tenido crisis políticas, es el único país de los que conformaban el bloque soviético, donde todos sus gobernantes han concluido su mandato (cuatro años), refiere: “Eso muestra una cierta estabilidad. Aunque muchos dicen que el cambio ha sido muy suave, creo que lo más importante es que el cambio de régimen ha sido pacífico y democrático. Bueno, los primeros años fueron muy duros, pero las instituciones se han mantenido firmes, todos sabíamos que no queríamos ningún problema de inseguridad y de institucionalidad”.

Cabe mencionar que la entrevista se realiza en el embajada húngara, misma que se conserva en la misma sede desde 1974, lo que la hace una de las más antiguas de la ciudad, aunque los objetivos diplomáticos han cambiado: “Mantuvimos muchas embajadas porque obviamente como país socialista queríamos … no sé si queríamos o nos habían hecho querer, difundir la ideología comunista, por eso manteníamos en América Latina 13 embajadas y muchísimas representaciones; pero, después del cambio de régimen, hubo un cambio de atención en la política extrajera húngara, las prioridades han cambiado y la política exterior se centró en tres temas importantes: la integración, luego adherirnos a la Unión Europea y a la OTAN, salimos del Pacto de Varsovia, necesitábamos un paraguas; y como tercer tema necesitábamos reforzar nuestra relación con los húngaros que vivían y siguen viviendo fuera de nuestra fronteras, muy especialmente con la gente que radica en territorios vecinos que durante siglos pertenecían a Hungría. Estas personas que de un día a otro se quedaron fuera del territorio nacional, siendo siempre húngaros”.

“Muchos nacieron en Hungría pero de un día a otro se encontraros como no húngaros. Esta gente se siente tanto de identidad húngara como ciudadano del otro país, es su derecho hablar su idioma, conocer su cultura, sus raíces. Después de la caída del Muro, los siguientes gobiernos prestaron mucha atención a las necesidades de estas personas y también para mantener el contacto con ellos”, añade.

La demografía es otro reto: “Tenemos un gobierno conservador que apoya a las familias numerosas para tratar de resolver los problemas demográficos el país, que es una tarea muy difícil. La tasa de natalidad es de 1.5 (hijos por familia), mayor del promedio europeo, pero aun no es suficiente”.

Otros desafíos que encuentra su nación es conservar la estabilidad económica y el futuro de la Unión Europea, donde considera es importante que los jóvenes entiendan el privilegio de pertenecer a esta comunidad, pues no vivieron el antes y las dificultades que había en temas de movilidad, economía y prestaciones por ejemplo.

Iván Pál Medveczky estudió Economía, pero al interesarse por la Historia y entender cómo sucedieron los grandes sucesos, la diplomacia lo llamó y obtuvo un segundo título, ahora, en Relaciones Internacionales, para luego integrarse a la cancillería de su país natal.

“Con 23 años me enamore con las culturas precolombinas, tenía un profesor de español que estuvo en México mucho tiempo y me habló mucho de ellas. Vine aquí en 1994 con la mochila e hice un tour en Yucatán, visitando las zonas arqueológicas y cuando empecé a estudiar Relaciones Internacionales, dije ‘ojalá fuera yo embajador en México algún día’ y, en 2016, este sueño se ha hecho realidad”, concluye.