Wixárikas y el peyote

Por: ¡Soy Karla Aparicio y soy de Jalisco!

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Hemos tenido la oportunidad de conocer muy de cerca a la comunidad huichol, una etnia fascinante, espiritual y muy orgullosa, además, fuimos invitados a vivir la experiencia en una de sus ceremonias sagradas.

Ellos se autodenominan: wixárikas o wixáricas (huichol [viˈʐaɾika]~[viˈraɾika]), que significa “adivino para algunos, y curandero”.

Los huicholes, son parte del pueblo mexicano, viven actualmente en el norte de Jalisco, parte de Nayarit, Zacatecas y Durango, arriba de la sierra que atraviesa estos estados; viven aislados, no les gusta mezclarse y conservan hasta ahora sus propias costumbres.

Su origen es incierto, lo que sí resulta indiscutible es que durante el periodo de la conquista, muchos sobrevivientes de diversos pueblos indígenas principalmente huichol, huyeron hacia el interior de la Sierra Madre Occidental para escapar de la estela de destrucción que dejaron las tropas españolas.

 

El venado azul y el peyote

 

aparicio_dic_03Tuvimos la oportunidad de ser invitados a la fiesta de “El venado azul y el peyote” por parte del Lic. Jorge Aristóteles Sandoval Díaz,  gobernador del estado de Jalisco a la sierra de San Andrés Cohamiata –que en idioma huichol se le denomina “Tatei Kie”-.

Es un lugar muy alto, envuelto en un gran misticismo, el viaje vía terrestre es de muchas horas, así que decidimos viajar en avioneta, en un tipo servicio de taxi que se  toma en Tepic, Nayarit. Fue una gran experiencia.

Nos recibió muy amable el gobernador, nos alojaron en unas cabañas para civiles o turistas y después nos trasladamos a su casa a ayudar a los preparativos de la ceremonia. Nos pidieron de mucho favor, por respeto, no tomáramos fotografías.

Para la comunidad Wixarika, el peyote, es un símbolo religioso, sagrado, bastante importante, es uno de los medios por el cual los marakames (sacerdotes) y los peregrinos tienen para contactar con sus dioses.

Según los huicholes, el Dios “nuestro hermano mayor venado azul”, en su esfuerzo por levantar a su padre el Sol al cielo, perdió parte de sus cuernos, los cuales cayeron a la tierra y germinaron dando origen al peyote, de esta manera el peyote quedó divinizado en su cultura. El venado, es el animal totémico y hasta hace poco una de sus principales fuentes de alimentación.

Así que año con año, salen a la caza del venado y a la recolección del peyote, pero la deidad que protege a los venados, es también la que los entrega a los cazadores a la muerte y la que establece las reglas y el monto de la caza. Sin su intervención no existe siquiera la posibilidad de cobrar una pieza.

“Lo importante todo esto es la matanza limitada y moderada de los animales y la observación de muchas reglas cuya violación afecta el sentido religioso”, nos comentó el gobernador.

Los huicholes cortan el peyote con mucho cuidado, dejando suficiente raíz para que el cactus pueda regenerarse. Un peyote de tamaño pequeño, tarda hasta cuatro años en crecer. En México es ilegal el uso de el peyote, excepto en estos rituales.

 

Tejunio

 

Allá arriba, en la sierra, por lo general no hay luz eléctrica, así que para preparar el tejunio molimos el maíz en molino manual, después lo llevamos a una olla de barro muy grande a hervir y revolvimos constantemente hasta que hirvió, lo colamos con mantas y después lo dejamos enfriar y fermentar por dos días con la finalidad de hacer una bebida alcohólica, es la bebida preferida para sus ceremonias y eventos sociales.

A diferencia del tejunio que conocemos, este no lleva nada más que el maíz fermentado, de sabor fuerte.

 

Ceremonia

Una vez que llegaron los peyoteros con la materia prima (el peyote) y el venado, comenzó la ceremonia a través del rezo hecho canto; durante toda la noche, frente al fuego, con la luna y el cielo estrellado como testigos, mediante danzas y cantos, los ancestros se hacen presentes, el primer canto es invocando a los espíritus, pidiendo permiso al cosmos para iniciar la ceremonia lo cual resulta en una petición de energía del Universo y ancestros para poder sanar a los presentes. Esperaban también a que llegara la lluvia, por lo que los chamanes no dejaron de bailar y cantar: si llueve, es señal de una buena cosecha.

¡Sí llovió!

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Las mujeres, participan cocinando y alimentando a todos los presentes.

Y así, durante toda la noche vivimos esa mágica experiencia, de dimensiones distintas, desbordando misticismo y belleza, lo que vivimos aquella noche es difícil  transmitir solo con palabras. Asistimos muy pocos civiles, todos, excepto nosotros eran extranjeros.

En 1988, la UNESCO incorporó la zona de Wirikuta a la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales. Diez años después, Wirikuta fue declarada Reserva Ecológica Natural y Cultural del Estado mexicano.

Los wixárikas, son una de las pocas culturas cuya cosmogonía, tradiciones y prácticas permanecen casi intactas desde tiempos mesoamericanos. Conservan su lengua, sus estructuras sociales, políticas y tradiciones, son una muestra del enorme y hermoso mosaico que es nuestro país. Nuestro México.