Manuel Granero, en cien corridas cimentó su fama…

Por: Rosa María Guevara

torero_dic_01Manuel Granero Valls se perfilaba a ser tan bueno en el ruedo como para ser el sucesor de Joselito…

Nació en Valencia, España, en el barrio del Pilar, el 4 de abril de 1902 y falleció el 7 de mayo de 1922. Hijo de una familia burguesa acomodada, encabezada por Manuel Granero y de Consuelo Valls Juliá.

Manuel estaba en otros menesteres, entre ellos la escuela y aprender a tocar el violín, y la fiesta brava simplemente no figuraba en su mente y menos como proyecto de vida hasta que, en 1914 acudió al ruedo de la calle de Játiva y ahí sintió un “click”, una conexión en su cuerpo con todo lo relacionado al toreo: el capote, la muleta y por supuesto con los toros.

Fue hasta que llegó a Salamanca en donde tuvo la oportunidad de participar en distintas tientas en las ganaderías del campo charro, en su andar coincidió con los novilleros Manuel Jiménez Chicuelo, Juan Luis de la Rosa y Eladio Amorós, que por supuesto le llevaban bastante ventaja. Las becerreadas y novilladas llegaron en 1918-1919 sin picadores, que después le sirvió para debutar con caballos el 4 de abril de 1920 en Barcelona, su gallardía en el ruedo, lo llevó a Zaragoza y a Santander, “…cada vez con más cartel entre los aficionados que estaba descubriendo a un torero de una valía excepcional”, acota la Real Academia de la Historia.

torero_dic_02

Para el día de Corpus Christi, estaba ese 3 de junio de 1920 en Santander, en la Plaza de Toros de Cuatro Caminos, la que compartió con Bernardo Muñoz Carnicerito y con Ángel Pérez Angelillo de Triana. Felipe Fragua Pando mencionó sobre aquella corrida que no hubo otro triunfador que Manuel Granero, el que le recordaba al gran Joselito, la afición encontró muchas similitudes y pensaron en él como el sucesor de Gallito, quien había fallecido en Talavera de la Reina un par de días antes (18)…

El 29 de junio se presentó en la hermosa plaza de Madrid, en esta alternó con Valencia II y José Carralafuente, los novillos eran de la ganadería de Esteban Hernández. A pesar de que aquella tarde había sido maravillosa para Granero, en la que le otorgaron oreja en su primer novillo, la rechazó.   

Tras seis meses de actuación, las noticias de boca en boca y los comentarios de los cronistas de la época, hicieron que la expectativa creciera, su fama se había regado como pólvora, así que la afición esperaba con especial entusiasmo el 28 de septiembre de 1920, fecha en la que Manuel Granero tomaría la alternativa en la Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en la que Rafael Gómez “El Gallo” fungió como su padrino y Manuel Jiménez “Chicuelo” como testigo, “Doradito” llevaba por nombre el burel que torearía, perteneciente a la ganadería Concha y Sierra.

torero_dic_03

Manuel estaba imparable, al día siguiente de la alternativa toreó en Sevilla, en el coso con el que soñaba, y ese sueño se cumplió al presentarse en la plaza monumental, en esta ocasión toreó con El Gallo, Juan Belmonte y Chicuelo… Para esta fecha, era prácticamente el líder.

En 1921, participó en 90 corridas, de las 115 que había firmado. La anotación que se hizo en la época, que Chicuelo había quedado en el segundo sitio y con 25 corridas menos que Granero.  En el recuento de las presentaciones, realizó 14 paseíllos en Valencia, la ciudad que lo vio nacer, 9 en la capital y 5 más en Sevilla.

Manuel Granero además de su entrega, creó una suerte de muleta de su invención, que sigue vigente en el toreo contemporáneo.

torero_dic_04

Para el siguiente año, el grandioso Granero, no quedaba ni la sombra, prácticamente desapareció, no quedaba nada de lo que había demostrado el año anterior, un cronista de la época denominado Latiguillo, lo describió así en el diario Las Provincias: “Aquel artista cumbre, orgullo de sus paisanos, que en cien corridas cimentó su fama, poniendo su nombre a una altura a la que sólo es dado a los genios llegar, quien fue proclamado heredero de Gallito por públicos tan severos como los de Madrid y Sevilla, se nos presentaba ahora, sin razón aparente que lo justificase, sin entusiasmos, sin habilidad y sin arrestos. Nadie se explicaba aquella tan completa transformación y sobre todo aquel retroceso tan persistente. Tanto, que muchos de sus incondicionales comenzaron a vacilar, y algunos se pasaron a las filas enemigas”, y es que en trece corridas no había logrado nada…

Fue así que llegó el 7 de mayo, torearon en Madrid, Juan Luis de la Rosa y Marcial Lalanda que confirmaba la alternativa. Intervinieron dos ganaderías, la de Veragua y de José Bueno.

Tomó los trastos de matar y el toro de Veragua llamado “Poca pena”, el segundo de la tarde, se le arrancó inesperadamente, le empitonó, lo lanzó al aire y le volvió a empitonar cuando caía, para finalmente lanzarlo sobre las tablas y cornearlo ferozmente en la cara sin que nadie pudiera quitarle el toro antes de perder la vida (https://torostarifa.blogspot.com ).

torero_dic_05

Este blog recupera el parte facultativo: ““Durante la lidia del quinto toro ha ingresado en la enfermería el diestro Manuel Granero con una herida en la región orbitalina derecha, con fractura del fondo de esta cavidad; sigue por la fosa cerebral media, atravesándose en toda su extensión, destrozando la masa encefálica; fractura de los huesos frontal, etmoides, esfemoides, parietal, temporal, maxilar superior y malar, con desgarramientos de partes blandas del pericráneo, desde la órbita y procedencia  de gran cantidad de masa encefálica, con fractura igualmente de cráneo, que da comunicación con esta cavidad y de ésta con la faringe…”.

Y con las muertes de Manuel Varest, Joselito y Manuel Granero, inspiraron para la composición de las Bulerías de la Plazuela que rezaban así:

En Madrid murió Granero,

y en Sevilla Varelito,

Y en Talavera de la Reina,

mató un toro a Joselito,

el hijo de la Gabriela.