Gerardina González Marroquín, representante de la OIT

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Mario Torres

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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es uno de los organismos más longevos del planeta, en 2019 cumplirá 100 años, y charlamos con Gerardina González Marroquín, su representante en México, quien nos habla de los desafíos del mercado laboral.

De entrada nos habla de un tema de equidad: “México tiene 125 millones de personas, de ahí sale una población económicamente activa muy alta, muy fuerte; de ahí, el 77.6% de los hombres están integrados al mercado de trabajo, en tanto que las mujeres solo participan un 42.9%, este es una de las características del mercado laboral mexicano. Hay un problema de género, de exclusión de la mujer, cultural, que la mujer se quede en la casa, que realice trabajos no remunerados como el cuidado de los niños, de los enfermos o de los ancianos y eso la retira del mercado de trabajo”.

La ausencia de prestaciones es otro punto débil: “Hay un problema en materia de informalidad, porque la amplia mayoría de la población ocupada, estamos hablando de 57%, trabaja en condiciones de informalidad que no tiene un contrato de trabajo, que no tiene la protección ni las garantías sociales, no tiene seguridad social, generalmente no tiene vacaciones. Es decir, no se aplica la legislación, no se cumplen los derechos laborales de los trabajadores que están en la economía informal. Entonces la economía informal, normalmente lleva a mayor fragilidad en la relación laboral, a pobreza y a exclusión. Esa es la segunda gran característica del mercado de trabajo mexicano”.

Acota:El problema de la informalidad en México no solamente está en el sector informal, también se encuentra en  la economía formal, incluso hay informalidad en el sector público como en las secretarías de gobierno.

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Esto incluye a los trabajadores “de honorarios”, expone: “Son trabajadores que no cotizan a la seguridad social, entonces no forman una pensión, y para cuando alcanzan la edad de jubilación no tienen un fondo de retiro. Es decir, también hay una economía informal en el sector formal, hay una relación laboral, pero no se cumple con la legislación laboral mexicana”.

Aclara que pagar impuestos no es sinónimo de formalidad: “Los impuestos no son el único referente, también la protección social y la formalización de los contratos de los trabajadores”.

Al cuestionar a nuestra entrevistada por las causas, explica: “Hay todo un debate, hay algunos argumentos que la informalidad tiene razones de la estructura, del diseño, de la economía; otros dicen que es el sistema de permisos, los trámites que requiere para hacerse formal, que requieren mucho tiempo por lo tanto son muy onerosos para las pequeñas economías. Otros piensan que es una forma de evasión fiscal, de las cargas laborales. Incluso se menciona hasta la corrupción como un estímulo para la informalidad”.

En consecuencia, esto no está en sintonía con el organismo internacional: “La OIT promueve el trabajo decente, es el que se realiza en condiciones de legalidad, productividad, libertad, protección social, de seguridad y también de libertad para organizarse y negociar colectivamente”.

“Hemos trabajado con el gobierno, particularmente con la Secretaria del Trabajo que ha promovido la formalización. Han tenido un esfuerzo y de hecho han logrado bajar el porcentaje de la informalidad, todavía está muy alto, pero han venido mejorando”, complementa.

Sobre la legislación mexicana, opina: “México ha ratificado una cantidad importante de convenios de la OIT, divididos en convenios fundamentales y convenios técnicos; de los convenios fundamentales solo falta uno, tiene los otros ocho ratificados y tiene muchos de los convenios técnicos relevantes ratificados. Además, la legislación laboral mexicana está bastante actualizada, está bastante bien, el problema del mercado laboral no es la legislación es la aplicación de las normas, por eso se da la informalidad, porque no se aplican las normas laborales vigentes. Entonces, fíjese que el problema no es la cantidad de empleo, sino la calidad de empleo, no son las normas sino la aplicación de las normas, ahí esta lo interesante del mercado laboral mexicano”.

Cuestionada sobre cómo está México en relación con el resto de Latinoamérica, responde: “En algunos aspectos muy bien, en algunos no tan bien. Vamos a ver, México es un país que tiene una tasa muy alta de empleo, el desempleo es realmente muy bajo, estamos hablando de un 3.2%, en relación con América Latina donde la tasa promedio anda alrededor del 9% u 8% por ahí; pero en relación con la informalidad que América Latina anda en el orden del 40%, 42%, aquí casi el 57%”.

“En salarios, anda el salario mínimo muy mal, claro el salario de mercado es otra cosa. El salario de mercado depende de las categorías, en algunas categorías está muy bien y es muy superior al promedio salarial de la región y en otras como el salario mínimo es muy bajo, todos aquellos trabajadores que están muy cerca de los mínimos, pues es muy bajo, estamos hablando de trabajadores rurales, domésticos, a ese nivel”, complementa.

“Las soluciones en el mercado de trabajo no son siempre tan rápidas, ni tan fáciles. La Secretaria del Trabajo ha tenido un intenso programa de creación de empleo, ha logrado casi cuatro millones de nuevos empleos; ha tenido un intenso programa para tratar de generar más formalización, ha logrado bajar las cifras de informalidad; ha tenido un intenso programa para hacer inspección de las empresas y entonces lograr que se aplique mejor la legislación; han hecho una reforma laboral para tratar de resolver la parte procesal de la aplicación de la legislación; es decir, han venido mejorando. Uno no puede decir que México no toma acción para tratar de mejorar el mercado de trabajo, lo que pasa es que no es tan fácil cambiar la dinámica económica y el mercado de trabajo es su resultante”.

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Sobre el futuro gobierno, informa: “Hemos tenido algunas reuniones con las futuras autoridades en particular con las de la Secretaria del Trabajo y de la que será la Secretaria del Bienestar, hemos tenido sesiones de trabajo y de discusión técnica de los programas que piensan poner en ejecución, han sido muy productivas y positivas. Lo que ellos están hablando es de un programa muy intenso de atención a los jóvenes y de fortalecimiento de la inspección del trabajo. Eso apunta a mejorar el mercado del trabajo”.

Sobre las recomendaciones al futuro gobierno, menciona: “Hemos hecho muchas y muy puntuales sobre temas técnicos; por ejemplo, en materia de inspección hemos recomendado la profesionalización de los inspectores, un programa de capacitación para la inspección, una diversidad de técnicas de inspección de acuerdo al tamaño de la empresa. Se ha discutido de la política de empleo, han sido reuniones muy productivas, hemos hablado de la población indígena que es una de las que está en condiciones menos favorables, ahí hay una preocupación”.

Ya entrados en el tema de los grupos vulnerables, nos habla de uno olvidado: “La mayoría de las trabajadoras domésticas no tienen ninguna protección, el trabajo doméstico es un empleo muy de mujeres; no se realiza en una empresa, sino en el hogar, en una casa habitación, históricamente ha habido dificultades de protección, más la Organización Internacional del Trabajo adoptó el Convenio 189 referido a los trabajadores y trabajadoras domésticas y ya hay varios países que lo han adoptado. Si bien, podríamos decir que, a nivel mundial, los trabajadores domésticos es uno de los grupos menos favorecidos, también tememos que decir que hay un movimiento fuerte de protección a esos trabajadores. México aún no ha ratificado el convenio, es un pendiente”.

Retornamos al tema de la inclusión insuficiente de la mujer: “Algunas razones son culturales, la idea del hombre o de la familia, de que tiene que estar en la casa, ocuparse de los hijos o del hogar y esa es una tendencia que hay que ir modificando aceleradamente, pero el cambio de las culturas es lento. La otra razón son las obligaciones maternales, cuando la mujer es mamá, a veces no hay quien cuide a los niños. En México, la red de cuido es muy poco desarrollada, usted no tiene guarderías dónde dejar a los niños; hay un permiso de paternidad, pero no es lo suficiente amplio para que el hombre comparta la responsabilidad paternal. Son los horarios de trabajo, es difícil la combinación de las responsabilidades laborales con las familiares, cuando el trabajo tiene un horario imposible, si a usted le piden estar doce horas, es muy difícil compartir con los hijos y la familia, parte de los problemas es la jornada laboral. Las distancias que hay que recorrer para ir hasta el trabajo, hay trabajadores en México que pueden estar en el transporte público una hora, dos horas, para llegar a su trabajo y eso aumenta el tiempo en el que no pueden estar con su familia; es necesario mejorar el transporte público.

Por último, se manifiesta en contra de ofrecer mano de obra barata: “El objetivo no es generar empleo puro y simple, el objetivo es generar empleo de calidad y el empleo de calidad nos tiene que llevar a un empleo productivo, justamente remunerado, con libertad, con protección social, con condiciones de vida decentes, de vida digna. La política de vamos a tener salarios bajos para tener empleo no nos genera desarrollo y al final, en el marco de la agenda 2030, el objetivo de desarrollo sostenible número 8 promueve la búsqueda de desarrollo inclusivo, sostenible, incluyente, esto se logra con trabajo decente”.