Sexualidad en un corazón profundo

Por: Jaquelin Machado G. / Psicóloga

sexualidad_ene_01Todos sentimos la vida a través de las emociones y de los sentimientos. En el transcurrir de tus años formas vínculos familiares, sociales, de amistad, de trabajo y de diversión. Unos son más profundos que otros y muchos, son superficiales, pero todos nos provocan un sentimiento y una emoción.

Con las experiencias de nuestra vida, ya sean alegres, tristes, traumáticas, amorosas, sexuales, excitantes, dolorosas, agresivas y/o espirituales, vamos abriendo nuestro corazón para expandir nuestros vínculos integrando todo lo que vivimos como lecciones, a veces muy duras, que nos hacen crecer y desarrollar más nuestra consciencia sintiendo un profundo amor por la vida o, por el contrario, cerramos nuestro corazón dividiendo nuestra vida porque el miedo nos envuelve, de tal forma que, vivimos a la defensiva para no ser vulnerables ante nada ni nadie y quedamos limitados por una burbuja que nos separa de los demás.

Si logras sentir profundamente tu corazón, entonces, es posible que experimentes la paz que no se consigue a través de medios y objetivos externos porque ésta, no depende de ti ni de tu búsqueda ni de tu mente. La paz del corazón llega a ti cuando dejas de perseguirla y dejas de creer que hay algo o alguien que te puede dar paz, felicidad y amor. La paz es un sentimiento interno que llega como un regalo que te brinda mayor consciencia y enfoque, mayor claridad en tu manera de pensar y mucha calma en tu sentir.

Es muy común confundir el sentimiento de paz cuando nos sentimos tan abrumados por alguna experiencia fuerte como, por ejemplo, la muerte de un ser querido o la ruptura de una relación de amistad o de pareja y pasamos las etapas de resistencia, negación, enojo, resignación y aceptación, pero no soltamos la experiencia, lo cual nos da una sensación de calma y paz que son pasajeras pues, en realidad, es una pausa entre una experiencia fuerte y otra (como si se tratara de la paz de los panteones). De esta forma, aunque tocamos nuestro corazón y sentimos emociones intensas, la paz que sentimos es ilusoria porque a la menor provocación surge en nosotros una alteración que nos separa de los demás.

Se requiere de un cambio interno profundo que te conduzca por un camino poco transitado y en el que puedes alcanzar la comprensión de que es necesario que integres tanto las cualidades positivas como las negativas de ti mismo/a y las consideres igualmente valiosas sin rechazar las negativas y sin aferrarte a las positivas para que adquieras equilibrio, armonía y una paz permanente incluso en medio de la situación más caótica.

Todos los seres humanos tenemos bondad y maldad en nuestro interior, sentir tu corazón profundamente implica la integración de lo bueno y lo malo y trascenderlo al valorar y respetar a cada persona y a cada forma de vida como es y no como creemos que debe ser. Pero eso no quiere decir que tengamos que llevarnos con todo mundo y aceptarlos como parte de tu vida, se trata de no juzgar, de no sentirte ni por encima ni por debajo de nadie.

Al caminar por la vida creamos luces y sombras a través de nuestros aciertos, nuestros errores y por medio del contacto con otras personas. De ese caminar podemos elegir abrirnos o cerrarnos a la vida. Pero, si decides abrirte a la vida tocarás profundamente tu corazón y sentirás el gozo y la alegría de dejarte guiar por tu ser interno, porque es en él donde se encuentra la fuerza, el amor y la sabiduría que generan la verdadera paz de tu corazón.

Para ello, entre otras cosas puedes lograr el éxtasis, la plenitud, el centramiento y la voluntad, la sobriedad emocional, la paz en tu corazón y la claridad en tus pensamientos cuando logras sintonizarte sexualmente al eterno tiempo presente del espíritu.

¿Qué es lo que esto significa? ¿Qué pasa en tu vida cuando tu sexualidad se sintoniza al eterno tiempo presente del espíritu? Bien, sucede que tu vida sexual experimenta una transformación de alquimia de tu energía sexual que apertura, expande e irradia tu ser esencial hacia nuevas dimensiones de Conciencia.

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Sin embargo, para que esto sea posible es necesario que te reconectes, de manera natural a la energía de la Consciencia Sexual Universal a través del aliento, de la vibración, del latido de tu corazón, así como del sonido de tu propio silencio interior. Con ello se disuelven las distancias entre tú y el/a otro/a, porque la unión sexual se da sin condicionamiento y solo se manifiesta la entrega, el abandono y la confianza sin límites porque formulas tus deseos más profundos en libertad y en autenticidad de lo que eres, puesto que has aprendido a manejarte sin el ego (personalidad externa que describe, entre otras cosas, tu rol en la vida).

Reconoces, con respeto, que tu cuerpo físico es el más denso de tus cuerpos (emocional, mental, espiritual, etérico, astral…), sin embargo, sabes que tu cuerpo físico se puede utilizar por medio de caricias profundas y suaves, por mencionar solo un aspecto, que van trascendiendo los límites sexuales que puedas tener ya sea por herencias y creencias familiares, ya sea por algún tipo de trauma y/o abuso sexual, ya sea por tradiciones sociales y culturales, etc…

Espiritualizar la materia o utilizar tu cuerpo físico sexual implica que estés despierto/a, es decir, consciente, conectado/a verdaderamente a la vida porque entonces comprenderás que todo lo que llega a tu vida tiene sentido pues expande tu consciencia. Así, si vives una separación de pareja, un encuentro con otra persona que por circunstancias que no entiendes, se anula una crisis sexual y emocional, una persona que viene a ti en busca de ayuda e incluso la falta de dinero que afecta tu líbido (deseo) sexual y a pesar de ello, tú te mantienes en tu centro conectado/a, todo sirve al espíritu pues permaneces en sintonía con la eterna sexualidad presente del único tiempo real, valga la redundancia, El Presente.

sexualidad_ene_03Para esto hace falta que tengas un alto nivel de energía que logras cuando pasas del ego sexual porque te transformas en un ser impecable en tus acciones puesto que eres transparente y transmutas tu energía sexual, entonces, llega a tu vida la paz del corazón que es la sintonía con el espíritu. Pero no se trata de una paz inerte que se da por el cansancio, la sumisión, el hastío de no querer tener problemas y mejor quedo “en paz”, eso es derrotarse.

Se trata de la paz que estimula, que produce éxtasis, plenitud y pasión por la vida, se trata de esa paz que hace que todo a tu alrededor florezca, se llene de vida, creatividad y belleza. Este tipo de paz millones de personas quieren vivirla, sin embargo, son muy contados aun los que verdaderamente la viven pues hay que ser verdaderos guerrero/as sexuales (en el sentido evolutivo de la palabra) para merecer las mieles de un placer sexual fuera de tiempo, espacio y clasificación.

Otro aspecto muy importante también para vivir en sintonía con la eterna sexualidad presente es el respeto por los demás y la ausencia de imposición de tu sexualidad hacia el/a otro/a. Puedes invitar a los demás a reflexionar e incluso a experimentar el vivir sexualmente diferente, pero hasta ahí, puesto que si verdaderamente vives conectado/a y sintonizado/a, entonces, sabes que es absurdo e innecesario tanto la imposición como la falta de respeto porque caerías en incongruencias.

Es importante que tengas claro que el origen, por llamarlo de alguna manera, de la sintonía con el eterno presente de la sexualidad que, en consecuencia, te reconecta al espíritu, está en tu vida diaria, en tus rutinas, en lo cotidiano puesto que es todo lo que tenemos. Es en tu vida diaria donde se encuentra el mayor tesoro presente para que crees tu realidad sexual, tu realidad de vida. Por lo tanto, sería interesante que revisaras cómo es que te vives diariamente, ¿qué lugar, en qué forma y a qué nivel se encuentra y manejas tu sexualidad?

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Psic. Jaquelin Machado Garduño

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