Fuentes, ‘Rey tuerto’

Por: Rosa Ma Guevara

torero_ene_01Antonio Fuentes Zurita nació en Sevilla el 15 de marzo de 1869 y falleció en esta misma ciudad entre el olvido y abandono en la que fuera su casa ubicada en la calle Conde de Barajas, el 9 de mayo de 1938, en plena Guerra Civil,

Fue hermano del banderillero Enrique Fuentes, también formó parte de las cuadrillas de los toreros Francisco Arjona Reyes, Currito y de Cara-Ancha; perteneció a una camada considerada de los mejores del toreo lagartijista y decimonónico, lleno de valentía y del dominio como de finura y nobleza junto a Guerrita, Rodolfo Gaona y Rafael El Gallo. Vivió la transición del siglo XIX al siglo XX, convirtiéndose en el mejor estandarte del toreo clásico y elegante, destacándose en la suerte de banderillas.

Fue hasta el 16 de agosto de 1885 que toreó como banderillero en Guillena, Sevilla, para la cuadrilla del novillero Ramón Laborda, alias El Chato. Dos años después decidió ir a Cuba como peón del novillero Macarenito. Todavía en la isla toreó en las cuadrillas de Antonio Escobar, Boto y  de Joaquín Pérez, Torerito de Madrid. De regreso a España, en 1888 y 1889 acompañó a Raimundo Rodríguez, en Valladolid.

Recibió la alternativa de manos de Fernando El Gallo, en la capital española el 17 de septiembre 1893, con el burel “Corredor” de la ganadería de José Clemente, y terminó su carrera en 1908. Su principal “rival” fue Mazzantini, que contrastaba con su personalidad, era vulgar y tosco.

En México, el 14 de enero de 1900 vivió una gran tarde, así, iniciando el siglo, esa fue la tarde de mayor éxito en la capital mexicana al lidiar y matar en solitario seis toros de Santin; para el 19 de febrero, tuvo una encerrona en Toluca repitiendo la ganadería de Santin, solo que en esta ocasión le cede un toro a Luis Roura. En tanto para el 4 de marzo vuelve a tener una encerrona en la maravillosa Plaza México, cumpliendo con siete toros del duque de Veragua.

Obvio, la respuesta no se hizo esperar y el 26 de enero de 1902 firmó en nuestro país en compañía de Parrao con toros de Piedras Negras. En ese mismo año, el 10 de julio tuvo, ahora en Pamplona, un mano a mano con Ricardo Torres Bombita y en esa ocasión le brindó el toro al alcalde, este correspondiendo, le obsequió un reloj de oro, más Antonio Fuentes decidió regresar el presente.

Físicamente era proporcionado de estatura, de tez morena, pelo negro y ondulado, sus ojos brillaban y quienes le conocieron, indicaron que era armonioso en el andar. Siempre impecable y espléndido, hacía que le limpiaran los zapatos todos los días en la calle de Sierpes y también le afeitaba por 15 céntimos, más se lucía con las propinas y le daba un duro al betunero y otro al barbero.

Corrió también el comentario de que le encantaba el juego, era cliente frecuente del Casino de San Sebastián y su finca La Coronela “le aguantaba todo”. Hilario, el zapatero, decía: «Si el juego es emocionante perdiendo, ¿qué será ganando?»

Regresando a las corridas, en 1905 toreó cinco corridas del 24 al 29 de abril con Ricardo Torres Bombita y Lagartijo Chico. Otra fecha memorable fue el 13 de enero de 1907, en la que compartió cartel de nueva cuenta con Bombita y Antonio Montes Vico, lamentablemente éste último fue herido mortalmente, y falleció cuatro días después.

Para el 29 de enero de 1911, tuvo una tarde magistral en el Toreo de la Condesa, compartiendo créditos con Rodolfo Gaona con toros de la ganadería San Diego de los Padres, alternando con Luis Freg.

Se retiró el 19 de marzo de 1922, despidiéndose en el Toreo de México, al lado de Rodolfo Gaona con bureles de la ganadería Parlade… “Néstor Luján retrata la relevancia taurina de Fuentes: “Afirma la historia oral de la fiesta de los que toros que al retirarse Guerrita, fue interrogado sobre cómo quedaba el toreo con su ausencia. Y dícese que respondió: ‘Después de mí, naide; después de naide, Fuentes’. Así quedaba consagrado uno de los toreros más refinados y elegantes que hayan pisado la arena. Y a partir de aquel instante le llamaron a Fuentes ‘Rey tuerto’, aludiendo al refrán de que en tierra de ciegos, un tuerto es rey. […]” (dbe.rah.es/biografias/9969/antonio-fuentes-zurita).