Rafael Pineda, Rapé El cartón político requiere de más seso

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Mario Torres

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La revista El Chamuco y los hijos del averno es un referente de la caricatura política mexicana, en sus páginas están los trazos de los máximos exponentes del género, y en esta ocasión charlamos con su director Rafael Pineda, mejor conocido como Rapé.

La revista ha sido muy crítica con los últimos presidentes, pero, por su clara ideología de izquierda, hay serias dudas sobre si tratarán igual a López Obrador… Rapé explica: “Hay mucha gente que piensa que somos maromeros los caricaturistas de El Chamuco, porque ahora no criticamos tanto a este presidente; lo que no está entendiendo mucha gente es que no es el mismo presidente, ni es el mismo tipo de presidente, tampoco es el mismo tipo de gobierno del que sufrimos por tantas décadas. Creo que esa es la diferencia principal, la otra, es que estamos viendo una andanada de ataques de los mismos idiotas de siempre, los empoderados, los más corruptos, los que se sienten con privilegios y totalmente atacados, porque se están tocando esos privilegios. Lo que están haciendo es lo mismo de siempre, atacar eso sin razones, esa voracidad, esa manera de pensar neoliberal, que lo único que ha hecho es convertirnos en esclavos, en gente que nada más ha pagado esos privilegios. Creo que nosotros vamos a seguir señalando las corruptelas de parte de quien vengan”.

Brinca la necesidad de cuestionar si eso incluye al nuevo presidente y afirma: “Sí, si comete actos de corrupción ¡por supuesto!, nomás que yo lo dudo mucho. He estado viendo su vida política durante tantos años, yo no le he encontrado nada, de hecho sé de gente que ha sido contratada para buscarle corruptelas y no le han encontrado nada”.

Bueno, pero tiene un círculo cercano muy heterogéneo, por decirlo de una forma suave… El caricaturista expresa: “Así es, sabemos quiénes son esos prietitos en el arroz, entonces hay que andar a las vivas de que estén de este lado, fueron contratados para no defraudar a la gente, si lo hacen, atacarlos, denunciarlos”.

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La caricatura vive de un humor ácido; sin embargo, estamos en una etapa donde se suele tener una piel muy sensible, que por cualquier palabrota se es acusado de racista, misógino u otra cosa, el monero reconoce: “Los caricaturistas tenemos que seguir haciendo lo que sabemos hacer, que es ese tipo de humor. Tenemos que ser cuidadosos porque el horno no está para bollos, hay que estarle midiendo el agua a los camotes y a los tamales todos los días porque si está muy sensible la banda. Bueno, no es poca cosa, en verdad hemos tocado nada más y nada menos que todo un sistema de gobierno, todo un sistema económico, vaya que se está defendiendo de manera bastante asquerosa todo este grupo de patéticos, que tienen voceros patéticos y una manera de pensar patética; pues que se defiendan como quieran, nosotros seguiremos haciendo lo nuestro”.

Eso incluye fuego amigo, porque hay quienes no aceptan ninguna crítica hacia Morena y anexas, porque ya lo tachan a uno de traidor a la patria, y nuestro entrevistado reconoce: “Resulta que cada quien es responsable de lo que dice, de lo que opina e incluso de lo que le afecte o no le afecte. Cuando le atacan por lo que uno opina… La gente está muy adicta a las reacciones, a lo que se responda, a lo que te comentan a los likes a los rt’s. Creo que si hay que tratar de lograr una salud emocional cada vez mejor para evitar sentirse aludido”.

Hoy nos vemos invadidos de memes, sobre todo tipo de temas, ello no le preocupa al titular de El Chamuco: “No es competencia, el meme, a veces ingenioso, a veces no, es una manifestación de la banda en las redes, es lo que tú encontrabas escrito en los baños públicos y lo sigues encontrando, en los chistes del mercado, en el tianguis, la cafetería, del taxi, del camión, es el vox populi hecho en imagen. Afortunadamente, los caricaturistas le pensamos un poquito más, trabajamos un poquito más, se me hace muy triste que haya caricaturistas que sí anhelan hacer memes y ya hay por ahí varios que no quieren hacer cartón político”.

politico_ene_03“El cartón político requiere de más seso, de más estudio, de más elaboración gráfica, para eso estas dibujando, usas el dibujo como vehículo de tu discurso, no puedes estar ahí haciendo photoshopasos absurdos y con mala ortografía, como suelen ser los memes”, añade.

Nos habla de qué se requiere en su oficio: “Un caricaturista debe de tener la mejor cultura posible, no puede ser nada más un ilustrador del punto de vista del medio en que pública o del director; un caricaturista debe fortalecer su propio criterio. Firma su trabajo, tiene la obligación de estar bien informado, tratar de que se entienda bien lo que está dibujando, a quien estás dibujando, que sea muy clara y precisa tu tesis política, tu punto de vista, tiene que ser clarísimo y si se usa el humor, para tener sentido, necesitas un poco de cabeza”.

Sobre  el chayote en los caricaturistas, o sea sobornos gubernamentales, afirma: “Conozco algunos caricaturistas en algunos estados de la República que sí se desviven, trabajan, duermen y tienen pesadillas por el chayo, pero aquí en la Ciudad de México no me ha tocado ver a alguien que haga eso. Sé que hay algunos por ahí que tienen ciertas agrupaciones o sociedades que trabajan para que alguna secretaría les dé una lana”.

El garrote sí ha estado presente, nos dice “una censura por ahí, una amenaza por allá”, de hecho alguna vez trabajó en Veracruz y tuvo que salir de la entidad por su propia seguridad: “Salimos varios. Fue un éxodo de periodistas. Sí estaba asustadísimo”.

Aun sabiendo la respuesta, le pregunto si en aquellos momentos no le dieron ganas de dedicarse a otra cosa y, serio, responde: “¡No! ¡Ni madres! Preferí echar tierra de por medio un rato, pero decidí seguir haciendo lo que me gusta hacer: ser caricaturista”.

Nos dice cómo escogió su oficio: “Porque estaba yo encabronado y sabía un poquito dibujar. Esos dos ingredientes, si los juntas, sale un caricatura”.

El Chamuco fue su escuela, mandó por un año sus dibujos esperando una oportunidad, solo había un pequeño detalle, no incluía datos de contacto, cuando agregó un teléfono, le llamaron, tras revisar su carpeta, le respondieron “te falta mucho, pero te podemos enseñar”, así empezó su carrera profesional, donde nada menos que Helguera lo tomó como discípulo.

Aunque pareciera que todo se puede publicar en El Chamuco, Rapé aclara que hay límites: “Nosotros nunca vamos a atacar ni a las minorías ni a los derechos humanos, tampoco ser mala onda con todo aquel que le ha ido de la fregada, jamás con las víctimas”.

La economía del medio no va muy bien, pero por ética no cambian la línea editorial a cambio de anunciantes: “Una vez se anunció Ulises Ruiz y en una página se estaba anunciado su gobierno y en las otras dos, tres, cuatro, cinco páginas le estábamos dando una patiza. Se enojaron y nos quitaron la publicidad, lo que estábamos seguros es que no teníamos por qué tener una colusión entre la publicidad y el contenido, es algo totalmente a parte”.