Caminos torcidos

Por: Juan Danell Sánchez / Foto: Ixbalanqué Danell Pérez

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La historia no tiene límites, aunque los esnobistas, actualistas y renovadores morales articulen todo lo que su precario intelecto les da para dibujar una realidad mejor, modelada por su propias manos y, con ello, conjurar los demonios del pasado; esos malditos acontecimientos y acciones humanas de gobernantes impuros y la sociedad corrompida, de la que se habla a diario hoy por la mañanas y que detentan el poder económico de este país hasta en los últimos y más recónditos lugares habitados por los más pobres entre los pobres, sigue ahí impune, vestida con los atuendos del poder entrante y arropada por el discurso tartamudo del Gobierno en funciones.

Como gotas de mercurio, uno a uno cae sobre la vida cotidiana de los mexicanos los acontecimientos que por sí mismos revelan la realidad que se pretende ocultar con el discurso inquisidor del pasado, de los etéreos personajes malos de ayer, pero responsables de la tragedia de hoy. Pero eso todo mundo la sabe, los gobiernos anteriores y sus funcionarios son una porquería, ni quién cuestione eso: para qué perder tiempo en machacar el tema. En la entrega-recepción de Gobierno se documenta lo necesario para procesar a los que así lo ameriten. Pero no, hoy este México de los cambios profundos vive tiempos de fetichismo puro del culto a la personalidad, fanatismo de indoctos mesiánicos.

Hágase la voluntad de Dios en la milpa de mi compadre, es a lo que lleva eso de que hay un pueblo bueno y un pueblo malo: el más grande de los descubrimientos de la administración actual, como si la historia no tuviera perfectamente documentado esto, pero con elementos que nutren la ciencia social, no el dicho banal de “si no estás conmigo, estás en mi contra”. La lucha de clases es el motor de la historia, no así el discurso pueril que alude sin actuar.

Escasea la gasolina y el discurso refiere mil causas, todo producto del pasado. Nadie se pregunta si las dos únicas refinerías que tiene el país están funcionando a sus capacidades y con el crudo adecuado (petróleo ligero, México sólo produce petróleo pesado). Nadie se ocupa en analizar que para el funcionamiento de esas refinerías se importa el hidrocarburo de Estados Unidos, y que los gringos ya dijeron que eso se suspendió desde el 1 de diciembre de 2018, y que el petróleo pesado truena en menos de un mes a las refinerías que lo utilizan, por lo que dejan de producir gasolina. Nadie se ocupa en decir que las estaciones de servicio de gasolina se abastecen con “pipas”, no con ductos.

Y, entonces, el pueblo bueno se enfrenta con el pueblo malo, y la ultranza brota de una y otra parte, anodina. Exacerban sus ignaras posturas y se proclaman paladines de la justicia ambos bandos, pierden con ello la ruta de un principio fundamental en el dominio de las masas: “divide y vencerás”, y así permanecen atados a su ceguera histórica, voluntaria.

Mientras esos demonios atizan sus infiernos, el pueblo, así a secas, vive la historia de ayer, de siempre en sus comunidades, como si el tiempo fuera cómplice del poder y la injusticia. Aquí un breve espacio de esa realidad del México en que se privilegia la idiotez y premia la delincuencia de las altas esferas.

“La Coordinadora Nacional Plan de Ayala – Movimiento Nacional exige al Presidente Andrés Manuel López Obrador y a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero atender el conflicto político-social en el municipio de Amatán, Chiapas, en el que durante la madrugada del jueves 17 de enero, grupos paramilitares que apoyan al gobierno municipal agredieron a la comunidad y desaparecieron a 50 indígenas, además de privar de manera ilegal de la libertad a ocho mujeres y dos niños en el interior de la Presidencia Municipal”.

Señalan como responsable a Manuel de Jesús Carpio Mayorga, quien asumió la presidencia municipal por MORENA, y documentan su trayectoria como cacique y promotor de paramilitares desde sus militancias en partidos políticos como el PRI y PVEM.

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Exigen los campesinos de Amatán, la desarticulación de los grupos paramilitares al servicio de los Carpio Mayorga, la solución al conflicto político social en esta comunidad chiapaneca y el reconocimiento del Gobierno legítimo, así como la convocatoria a nuevas elecciones.

Ya desde el 2 de noviembre de 2018, habían denunciado que un grupo de paramilitares, portando armas largas se paseaba por las calles del municipio de Amatan, por lo que solicitaron al Gobierno Federal y estatal, en turno y electos, a tomar este tema con seriedad.

La única respuesta que obtuvieron fue que el 17 de enero, a las 2:15 de la madrugada, los paramilitares desalojaron a los integrantes del Movimiento por la Paz, la Justicia y el Bien Común de Amatan, de los lugares donde había comisiones del movimiento, en plantón.

“Ahí agredieron directamente a Noé Jiménez Pablo con armas larga y a los demás compañeros les dispararon para dispersarlos con armas de distintos calibres, pistolas R15, entre otras, realizando el desalojo en los distintos puntos de manifestación, hiriendo a compañeros, golpeando y deteniendo a otros y llevándose a Noé Jiménez Pablo herido, se reporta como desaparecido.

“El grupo paramilitar que dirige Isidro Chávez y Javier Tovilla junto con los hermanos Carpio Mayorga, son los responsables de esta agresión armada con el objetivo de recuperar, a sangre y fuego, el ayuntamiento municipal. “Sin duda, la agresión fue avalada por el exgobernador Manuel Velasco Coello y del senador Eduardo Ramírez Aguilar (ambos de MORENA), cuando gobernaron Chiapas fueron sus protegidos y les brindaron toda clase de impunidad, son los mismos que protegieron al grupo paramilitar denominado “Los Diablos”.

“Por ello, hacemos responsables al gobierno de Chiapas y al Gobierno Federal por omisión, puesto que tienen conocimiento de la grave conflictividad social generada por los Carpio Mayorga y sus padrinos, el exgobernador Manuel Velasco Coello y el senador Eduardo Ramírez Aguilar (ex secretario de gobierno de Chiapas)”.

Un botón que muestra lo que en este país sucede de verdad. Pero vale perseguir a los ladrones de gasolina, aunque sólo se les persiga, y con ello se vele la ineptitud para administrar y gobernar un país como México, lleno de riquezas por quién sabe cuánto tiempo más, de seguir en esta ruta.