Valladolid, donde el tiempo parece que no transcurre

Por: Soy Karla Aparicio y soy de Jalisco.

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Valladolid, Yucatán. Su atmósfera perfecta y sus bellísimas casonas antiguas pintadas de los colores que, armoniosos a la naturaleza, te adentran en una burbuja mágica, donde el tiempo parece que no transcurre y el pasado se funde con el presente.

Su majestuoso estilo arquitectónico y su seductora gastronomía (alimento de dioses de su entorno de paz e historia), te abrazan como si no quisieran dejarte regresar a tu lugar de origen.

A solo dos horas de Cancún, a 158 kilómetros para ser exactos, cerca de los complejos arqueológicos de Chichén Itzá (50 km) y Cobá (30 km), se localiza la segunda ciudad más importante del estado de Yucatán, fundada en 1543 en homenaje a la ciudad española homónima, Valladolid, la cual es hospitalaria y llena de historia que enorgullece a Yucatán.

Desde su fundación y durante la Colonia, se convirtió en el centro de desarrollo del oriente de la Península de Yucatán, y esta importancia aún se aprecia en muchas de sus calles.

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Aquí tuvo lugar en 1910 “la primera chispa la Revolución Mexicana”; actualmente es conocida como “La Capital del Oriente Maya”. A diferencia de las aldeas que a menudo nos podemos encontrar en esta zona, la construcción de ladrillo, las plazas y las iglesias, van perfilando la ciudad.

Algo que observamos y nos causó mucha admiración, son sus calles limpias, impecables, así como sus muros,  parecen intactos y se puede transitar confiadamente a cualquier hora del día o de la noche. Sus habitantes transmiten tanta paz que la contagian a los visitantes.

¿Qué visitar en Valladolid?

Aquí viene lo difícil de escribir porque quieres ir a todos los puntos de la ciudad: cada pedacito tiene un encanto nada fácil de transmitir.

Convento de San Bernardino

¡Majestuoso! Impresionante por su tamaño y edad. Ubicado en el barrio de Sisal, es el edificio más emblemático de la ciudad. Fue construido por los franciscanos, que desde ahí hicieron gran parte de su labor de conversión de los mayas al cristianismo. Aquí estuvo preso el famoso pirata “Lorencillo”. El convento funcionó tanto como fuerte como de iglesia, fue construida entre 1552 y 1560 para evangelizar a los mayas y poder defenderse ante cualquier atentado.

Por su gran belleza y decoración resulta hipnotizante: sus paredes rosadas, los arcos estilo gótico y los frescos -recientemente recuperados con serios daños producto de la guerra de las castas-. Vale la pena detenerse frente a la pequeña imagen de la Virgen, una de las únicas partes del convento que no sufrió daños causados por los ataques. Descubre uno de los pocos retablos barrocos que se conservan en la península de Yucatán.

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Caminar por Calzada de los Frailes

Se trata de una calle fascinante, peatonal, mágica; su estilo es colonial tradicional. Recientemente ha sido recuperada y restaurada en su totalidad, está rodeada por casas de estilo colonial, adoquinado, jardinería, faroles, restauración e integración de fachadas para ofrecer un recorrido espléndido y evocador. Aún se observa escenas en que los vecinos se sientan en sus banquitas afuera de su casa para saludar y platicar.

Hay varios cafés y restaurantes de alta cocina y también los hay más modestos; galerías impactantes por su alto diseño a nivel internacional, hotelitos y hotelotes, perfumería, barbería, etc. ¡No quieres irte de ahí nunca!

La Calzada de los Frailes fue construida para unir a la villa de Valladolid con el pueblo de indios de Sisal en el siglo XVI.

karla_feb_04Sabores

Un lugar tradicional para comer en Valladolid es en una pequeña plaza ubicada frente al parque principal. La comida es sencilla, más resulta el sitio idóneo para quienes buscan probar el verdadero sabor de Yucatán: unos huevos motuleños, cochinita pibil, papadzules, salbutes, sopa de lima, etc., y más allá de la deliciosa comida Yucateca hay que probar los lomitos, las tortas de lechón, la longaniza de Valladolid y los famosos “pibihuas”; sugiero preguntar a los lugareños cuáles son los sitios en dónde encontrarás lo más sabroso de la comida vallisoletana.

Ahora que si quieres algo más elaborado, hay un catálogo impresionante de  restaurantes cinco estrellas de alta cocina local e internacional, algunos incluyen música en vivo.

Cenotes

Estos tres son los cenotes más populares de Valladolid: El Zací, situado a tan solo unas cuadras del centro histórico del pueblo, se trata de un cenote abierto con una preciosa vista en donde el verde predomina, es impresionante. Riquísimo para refrescarse después de una mañana acalorada.

Los cenotes Xkekén y Samulá están ubicados a unos 14 km del centro de Valladolid (más o menos), y ambos se encuentran en el mismo sitio. Se puede acceder en auto o en bicicleta.

Visita sus mercados y consume local

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Así como en muchos otros estados de México, en Valladolid hay una comunidad considerable de artesanos que dependen económicamente de vender lo que sus manos tejen, bordan, cosen o labran. Llévate a casa una hamaca colorida o una blusa con bordados de flores, un vestido de manta, una guayabera o un rebozo, con diseños encantadores y seguro que no habrá mejor souvenir de tu viaje que el de haber comprado algo hecho por artesanos locales. Algunos de ellos se ubican en el parque central de Valladolid, otros, en se localizan en el Mercado “Donato Bates”.

¡Es encantador todo lo que hemos descubierto ahí! Una visita de un día no basta, hay que vivir las noches de luna, los amaneceres yucatecos, los milenarios cenotes, probar mil sabores, ¡hay que vivir Valladolid, así es que prometemos regresar!