Tamaulipas, con una historia líquida en su alma

Por: Lala Noguera / Casa Azteca México

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El origen del mezcal tamaulipeco estuvo ligado al flujo humano que experimentó en el siglo XVIII la Sierra de Tamaholipa Nueva (hoy San Carlos) por la explotación minera. El Mezcal y la música de la Picota son el aporte cultural de las municipalidades de la Sierra de San Carlos a la identidad cultural tamaulipeca. La modificación de la Denominación de Origen Mezcal para incluir esta región y la de las Sierras del Suroeste, establece la coyuntura favorable para revivir una actividad que desde hace decenas de años se ha mantenido en condiciones marginales. El mezcal “San Carlos” se elabora rústicamente, empleando especies nativas cuyos nombres comunes son “mezcal”, “lechuguilla” y “jarcia” entre otras especies de agaves endémicos de la región.

 

El vino mezcal en La Colonia

A mediados del siglo XVII, España había conquistado la mayor parte del continente americano. Salvo la conquista hecha por Cortés en la provincia del Pánuco y el establecimiento de las misiones religiosas de Tula, Jaumave y Palmillas (actuales municipios de las Sierras del Suroeste), las dos formas de penetración española, la armada y la evangélica, habían fracasado en la conquista del seno mexicano. La presencia de algunos exploradores de otras naciones europeas, en las fronteras al norte de las posesiones españolas, obligaron a la corona a ordenar la colonización de las tierras despobladas. El 31 de mayo de 1748, el virrey don Juan Francisco Güemez y Horcasitas, extendió a Don José de Escandón, el nombramiento correspondiente para la Intendencia, Pacificación, Reducción y Población de la Costa del Seno Mexicano, que pasaría a ser, precisamente, la colonia del Nuevo Santander, fundada entre 1748 y 1755. La sierra de Tamaholipa Nueva (ahora de San Carlos), no fue parte del primer esfuerzo colonizador de Don José de Escandón, porque aún constituía un reducto de los indios naturales de la región.

Sería hasta finalizar su gobierno, hacia 1766, cuando se ordenó el establecimiento de San Carlos en el Potrero de las Nueces, un valle situado en el interior de esta montaña. El descubrimiento de unos yacimientos argentíferos desencadenó el súbito interés sobre la sierra, episodio donde inclusive tuvo que ver indirectamente la planta de maguey, ya que según fue “un bárbaro de la nación mezcalera”, quien “descubrió” en 1767 una veta de plata en el sitio donde hoy está el municipio de San Nicolás. Por la abundancia del maguey, aún después de iniciada la ocupación colonial de la Sierra de San Carlos, los indios que la habitaban lo continuaron explotando, al punto que pronto comenzaron los conflictos violentos con los nuevos colonos por cuestiones de la propiedad de la tierra. La minería fue un factor importante para mantener una bulliciosa actividad en el centro de la serranía, a tal grado que decidió el traslado de la capital del Nuevo Santander a la nueva villa de San Carlos, lugar donde permaneció hasta los años de la guerra de independencia.

 

El mezcal como sustituto económico de la minería

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Pasada la corta bonanza minera en la Sierra de Tamaholipa Nueva y empobrecidos sus habitantes por la grave dislocación económica que generó en todo el Noreste la Guerra de Independencia, las minas fueron abandonadas y sus habitantes, obligados a buscar otro medio de subsistencia. Ése fue el escenario que encontró Louis Berlandier hacia 1830, al realizar un recorrido por esta serranía. La ventaja fue que Berlandier era botánico de formación, venido a México por invitación del ministro Lucas Alamán, e integrado a la famosa Comisión de Límites organizada por el gobierno federal, cuya misión fue recorrer el amenazado territorio de Texas a fines de la década de 1820, en compañía del talentoso general Manuel Mier y Terán, a la sazón jefe de esta expedición científica y oficial.

Por tanto, no pudieron escapar a la observación de Berlandier las transformaciones económicas que ya eran patentes en la sierra, especialmente en torno al antiguo real de San Nicolás, situado en el centro de ella.

La naturaleza ha cubierto a esta porción de la sierra de magueyes tan abundantes, que hay ciertos ranchos de mezcaleros que permanecen muchos años sin saber qué hacer con el vino. Pertenecientes a San Nicolás, se cuentan siete ranchos de vino, y el más considerable de todos es el rancho Ojo de Agua, del cual salen anualmente cerca de ochenta barricas de vino mezcal. Los demás ranchos cambian de lugar cuando ya han acabado con los magueyes de los contornos; son verdaderamente ambulantes y cosechan, término medio, más o menos treinta barricas al año.

 

El colapso de la industria mezcalera

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En Tamaulipas, y en especial en las regiones de la Sierra de San Carlos y las Sierras del Suroeste, la Revolución Mexicana fue un acontecimiento desastroso. En el primer caso, la minería industrial vinculada a la explotación de cobre se derrumbó, y con ello la sierra acabó por convertirse en una zona marginada de la entidad, una situación que se mantiene hasta nuestros días. En el caso de las Sierras del Suroeste, la floreciente agroindustria de la explotación del ixtle, tan apreciada por el mercado mundial, también se colapsó por efecto del mismo proceso económico. En ambos casos, el desmoronamiento de los sistemas económicos hasta entonces vigentes arrastró consigo a la industria del mezcal, especialmente en la Sierra de San Carlos, donde más prometía. Y por si no fuera suficiente, la doctrinaria política antialcohólica de los años 20s implantada en la entidad durante el gobierno del licenciado Emilio Portes Gil, arrojó a la clandestinidad a la empobrecida industria mezcalera, sin que en las décadas siguientes se le volviera a considerar de otra forma.

Quedó como un curioso arcaísmo, del cual ninguna autoridad valoró como un posible recurso de fomento económico, o cuando menos, como parte de un rescate de la cultura popular.

 

De San Carlos para el mundo

Sin embargo, hoy es una nueva época principalmente para esta nueva bonanza que está presentando el mezcal en nuestro país, Tamaulipas tiene una gran oportunidad al enriquecernos con su cultura líquida que proviene, como he mencionado, de la Sierra de San Carlos.

Mezcal Sierra Chiquita, un mezcal con tradición san carlense y la fórmula de la familia Morales desde 1903.

Elaborado y envasado en la destilería Sierra de San Carlos por su propietario Arnoldo Morales, quien por tradición familiar retoma el camino de su padre Don Raúl Morales. En la Sierra Chiquita, como orgullosamente la llaman sus pobladores, nace el agave silvestre de diferentes especies, sabor de generaciones que da su sabor único.

El mezcal hoy renace con fuerza en Tamaulipas y la historia se puede cambiar… Un producto 100% tamaulipeco que estaba destinado a extinguirse y renació para quitarle la sed al alma. ¡Salud!