María Amparo Casar: la corrupción no resuelve con exhortos

Por: Patricio Cortes

politico_feb_01Uno de los analistas políticos al que más recurren los medios masivos, sean electrónicos o impresos, es María Amparo Casar, quien a su vez ha sido Coordinadora de Asesores del Secretario de Gobernación (2001-2005), y actualmente es Presidente Ejecutivo de Mexicanos contra la corrupción y la impunidad.

La entrevista gira en torno al tema de la corrupción, uno de los grandes flagelos que sufre nuestro país y cuya tragedia vimos manifestada con casi un centenar de muertos tras un estallido mientras robaban gasolina de un ducto de PEMEX. Es un tema que está presente todo el tiempo y salimos muy mal parados en las estadísticas internacionales. En este sentido María Amparo Casar difiere con la visión gubernamental del combate a la corrupción y nos explica por qué.

La Doctora por la Universidad de Cambridge advierte: “Considerando que la voluntad política para atacar un problema es fundamental, si no hay voluntad de hacerlo nunca vamos a acabar porque ni siquiera lo vamos a concebir como problema, pues me parece una condición necesaria, pero de ninguna manera es una condición suficiente para poder atacar un problema, mucho menos de la complejidad de la corrupción y la impunidad que reina en este país”.

Diagnostica: “No solamente es lo sistemático, sino lo extendido que está vertical y horizontalmente, cuando te digo verticalmente es porque está en todos los estratos sociales y horizontalmente porque está en todos los sectores, en el sector privado, en la ciudadanía. Nos puede doler más la corrupción del sector público, pero no es un fenómeno circunscrito a ese sector, por eso lo llamamos sistémico. La voluntad no basta y como vimos en este fin de semana, donde un par de días antes López Obrador estuvo dando un tour de varias poblaciones con huachicoleros y exhortándolos a que no robaran gasolina. Entonces, pues con cartillas morales, con exhortos no vamos a acabar con la corrupción, ni con la sola voluntad, que sin duda la tiene López Obrador, él incluso peca, no de fuerza de voluntad, sino de voluntarismo”.

Expone que no se percibe una estrategia gubernamental clara en la materia: “A pesar de haber ganado en muy buena medida por la corrupción que imperó durante el sexenio pasado, de parte del nuevo gobierno, no hemos visto su equivalente de programas sociales, no hemos visto su programa nacional anticorrupción. Las cincuenta medidas que dio a conocer, todavía en transición, son básicamente de austeridad, solo hay tres o cuatro entre las cincuenta que son de corrupción como lo que puso del fuero. Con austeridad tampoco se combate la corrupción, los exhortos son absolutamente insuficientes”.

Sin embargo, acota: “No me parece adecuado lucrar con esta tragedia, por eso no he puesto ni un twitter, ni nada. Eso de llevar agua a mi molino, en favor o en contra de AMLO, a partir de una tragedia como la que acabamos de vivir, me parece ahí sí inmoral; pero, los exhortos no alcanzan, mandar el mensaje de que está justificado por las condiciones de pobreza tampoco alcanza. Según hemos visto con grabaciones, con entrevistas, no solamente la prensa nacional sino también del New York Times y de El país, ahí hay claramente testimonios de que ‘fuimos ese lugar por el desabasto de gasolina’, yo no digo que por culpa de la estrategia de López Obrador pasó esto, hay algunos que en efecto roban porque es una forma de vivir y no tienen condiciones de otra manera, pero uno no puede justificar la delincuencia y el robo por la pobreza, porque entonces tenemos 53 millones de personas con algún nivel de pobreza, patrimonial, alimentaria o de capacidades, entonces viviríamos en un país de ciudadanos rateros y no es el caso”.

Refiere: “Yo hice hace muchos años un estudio, luego lo repetí diez años después, sobre por qué no pagas impuesto y dice ‘si pago impuestos, pudiendo no pagar, mi vecino, mi hermano, mi marido me van a decir que soy tonto’. En efecto, lo que ocurre es uno no sabemos a dónde se van, no nos sentimos obligados a pagar, y dos, no hay castigo para esto, las probabilidades de que te denuncien son de casi cero”.

Yo siempre hago en mis conferencias lo que llamo el círculo de la ilegalidad, en vez del círculo virtuoso de la legalidad, es el círculo vicioso de la ilegalidad, tú cometes un delito y las posibilidades de que te denuncien tienden a cero; si te llegaran a denunciar, las posibilidades de que te abran una carpeta de investigación y que sea un expediente robusto tienden a cero; si te llegaran a hacer una carpeta de investigación robusta en tu contra, el chance de que un juez te meta al bote porque no lo pudiste sobornar tiende a cero; y ya si te llagaran a condenar y meterte a la cárcel, los chances de delinquir y seguir delinquiendo son muy altos. Entonces, claro, todos los incentivos están alineados para allá”, añade.

Siendo la impunidad uno de los grandes problemas, considera que las admitías mandan un mensaje dañino: “Me parece muy contradictorio lo que ha planteado el presidente de la República, respecto a la impunidad del pasado y mirar hacia adelante. Es cierto que dijo que las carpetas de investigación que ya estuviesen abiertas seguirían abiertas, pero no se investigarían nuevos casos, me parece una súper mala señal porque como en todas las admitías, como la fiscal, dices si ya se dio una, pues chance y se da otra, entonces alineas mal los incentivos. Hay que ver bien las causas de la corrupción y hacer un plan que no te digo que se puede acabar con la corrupción, pero se puede disminuir con medidas tanto preventivas como punitivas, No solamente el enfoque punitivo, pero si la impunidad prevaleciente en el país es del 98%, pues va a tender al fracaso”.

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Propone: “En primer lugar hay que empezar por el origen, nuestras elecciones están viciadas por dinero ilegal, el problema no solamente es la inequidad entre los competidores, el problema es que cuando tu autoridad llega ya al puesto, lo hace con una cantidad de deudas que, en términos de ejercicio del poder, ya llegas con tu gobierno empeñado”.

“Aparte de este problema electoral, que me parece que sí está de manera importante en el origen, primero la transparencia, como te dicen las experiencias internacionales, es importantísimo. Segundo, creo que hay medidas muy concretas chiquitas que luego son las que mejor sirven: uno, desde luego fortalecer las instituciones para el combate a la corrupción, cuando digo las instituciones es la procuraduría que hay que rehacerla toda, no es solamente la autonomía del fiscal, es los peritos, las policías de investigación, son los ministerios públicos; dos, donde hay que sentar bases muy importantes son las compras y contrataciones del gobierno y no lo vamos a resolver centralizando como se ha planteado ahora en la nueva Ley de la Administración Pública Federal, simplemente hay que tener sistemas de compras y contrataciones con muchas menos excepciones y con menor discrecionalidad, tenemos un padrón único de proveedores y contratistas, pero no se usa para la toma de decisiones y todavía está en pañales. Otro eje que yo te diría es el del gasto público y la reasignación del presupuesto, una cosa es lo que aprueban los diputados y otra lo que gasta el Ejecutivo, llega a gastar hasta 15% más de lo aprobado”.

También considera necesarias reformas administrativas: “A partir de los muy buenos trabajos que ha hecho el INEGI (Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática), te das cuenta que hacer trámite en ventanilla es una oportunidad de corrupción. Somos un país relativamente desarrollado, el número 16 de la economía, y sin embargo, solamente el 4% de todos los trámites los hacemos por vía electrónica, si ese 4% lo subiéramos ya no te digo al 50, al 30% veríamos disminuida la corrupción enormemente”.

“Ese tipo de cosas son las que debemos estar haciendo, en vez de exhortos, sí es importante la cultura de la legalidad, es importante la educación, sin duda alguna, hay relación entre los países más educados y menos corruptos, aunque no sabemos para dónde corre la línea causal; pero este tipo de medidas muy chiquitas que se pueden hacer, que tenemos la tecnología y la capacidad para hacerlas, poco a poco irían mermando las capacidades de corrupción”, concluye.