Eric Mayoraz, embajador de Suiza en México

Por: Patricio Cortés

embajador_feb_01En este número hablamos con el representante de una de las naciones con mayor nivel de vida, estabilidad social, financiera y política, además de tener una de las democracias directas más desarrolladas de mundo, se trata de Eric Mayoraz embajador de Suiza en México.

En el imaginario popular, se suele hablar de “tener una cuenta en Suiza”, que por mucho tiempo fue el destino favorito de las fortunas, a lo que el diplomático acota: “Bueno, eso no sé, puede ser que antes, pero mira, nos hemos tenido que adaptar también al mundo de ahora, hace un año que hemos empezado el intercambio automático de información con todos los países del mundo, siguiendo las normas de la OCDE; así que sí se puede abrir una cuenta, pero hoy en día ya no hay ese secreto bancario, pero sí la solidez del sistema financiero se ha quedado más allá de eso y hoy en día Suiza queda como plaza financiera importante, también por el know-how que tienen los banqueros Suizos para satisfacer a los deseos de sus clientes”.

Explica la solidez: “Tenemos una larga experiencia y gente con muchas conexiones, también destaca la estabilidad política y social, en Suiza no tenemos muchas huelgas, la estabilidad atrae inversionistas”.

Nos recuerda que esa Suiza desarrollada y envidiable es producto de arduo trabajo: “No hay que olvidar que hace 100 años, Suiza era el país más pobre de Europa, al final del siglo XIX había muchas emigraciones. Es un país sin recursos naturales, pero nuestro sistema político y social, así como la neutralidad histórica han permitido que escapemos de los conflictos mundiales y desde entonces se ha fortalecido como un país estable, más y más rico; pero, la verdad es que nuestra riqueza viene de nuestra capacidad de innovar, de nuestra industria, de nuestra alta calidad, de nuestro alto nivel, también del nivel educativo que está muy alto y esta riqueza es debido a estos factores”.

La neutralidad de Suiza es legendaria, pero ¿cómo lograrla en un mundo tan convulso?, su representante expone: “Bueno depende de varios factores, también de nuestros vecinos; pero durante los conflictos mundiales, Suiza ha tenido la voluntad de defenderse con unas fuerzas armadas siempre neutrales, siempre defensivas, nunca tuvimos colonias, nunca tuvimos ambiciones de conquistar a los vecinos o a otros países del mundo, queremos vivir tranquilos y en paz”.

Entre los desafíos, destaca: “Nuestra relación con la Unión Europea, no somos miembros, pero somos socios en varios tratados bilaterales, participamos también en los tratados de Dublín sobre la migración; de Schengen sobre la seguridad y las fronteras. Hoy en día el tema principal es cuál va a ser nuestra relación futura con la Unión Europea”.

Ser una de las naciones con un sistema de seguridad robusto, también implica desafíos: “Tenemos un modelo de seguridad social de tres pilares el estatal, un privado semiestatal y uno de ahorro personal, donde uno que prepara su jubilación. Funciona bastante bien, porque, claro, el nivel de vida es caro, tenemos uno de los mejores sistemas médicos del mundo, todo esto tiene su precio, pero también está bajo vigilancia y reforma permanente”.

Las crisis económicas del orbe, que no han cesado en diez años, tampoco le han sido inocuas: “Suiza es un país pequeño que depende muchísimo de los otros países para sus importaciones y sus exportaciones, principalmente con la Unión Europea, pero con otros socios también, favorecemos el libre cambio. Por ejemplo, tenemos con México, a través de la Asociación Europea de Libre Cambio, un tratado de 2002 que estamos revisando, renegociando; para nosotros el libre comercio es importantísimo para mantener nuestra economía, nuestra industria y para poder exportar e importar mercancías del mundo entero”.

embajador_feb_02Desde el punto de vista de la organización política, la nación de nuestro entrevistado es considerada un ejemplo de democracia directa, la cual califica como: “El fundamento de la vida política suiza, el cimiento de su identidad como nación y de su estabilidad política durante décadas. En muchos países se vive, de manera cada vez más aguda, una crisis de la democracia representativa donde las poblaciones ponen en duda a sus elites y exigen más participación en la vida política. El sistema suizo combina modalidades de sistemas democracia representativa con los de democracia directa. Los ciudadanos elijen representantes para los diversos consejos en sus comunas, cantones y la federación, (local, estatal y federal es su equivalente en México), pero además tienen voz y voto a través del referéndum para aprobar o no los textos elaborados por el parlamento y pueden promover cambios constitucionales por medio de iniciativas populares, toda modificación de la constitución es sometida automáticamente al voto del pueblo”.

“Estos mecanismos no han existido siempre, ni nacieron de un día para otro, se basan de una cultura del diálogo, de la búsqueda del consenso, de la negociación política, de un compromiso muy fuerte y arraigado a la identidad de los ciudadanos, son frutos de una historia de siete siglos”, añade.

Sin embargo, se cuida de no dar recetas: “La democracia directa no es tan fácilmente exportable como el chocolate suizo, en el caso de mi país este modelo se basa en todo un andamiaje institucional complejo, no podría funcionar si no tuviéramos coaliciones amplias a nivel de gobierno que abarquen la mayor parte del espectro político-ideológico de la sociedad, que busquen siempre soluciones negociadas, es un modelo sumamente exigente para la ciudadanía, donde los ciudadanos votan cuatro veces al año sobre temas que pueden ser muy simples o muy complicados”.

Pasamos a las relaciones bilaterales: “Son muy buenas, tenemos una relación intensa en varios ámbitos, en lo económico, por supuesto, con muchas empresas suizas aquí que están presentes, unas grandes que están aquí desde hace muchos años, pymes también. Hay una comunidad Suiza de cinco mil 600 residentes permanentes en México. También tenemos consultas políticas anuales, económicas, de derechos humanos, así que globalmente la relación bilateral está muy bien”.

Sobre el nuevo gobierno, se mantiene cauto para opinar: “Tenemos primero que establecer relaciones con la nueva administración, que es una de mis prioridades, desarrollar con los nuevos secretarios una nueva relación, explicar cuál es la importancia de la relación entre México y Suiza, pero no tengo duda de que vamos a seguir adelante con ello”.

Al cuestionarlo sobre si a las empresas suizas les preocupa la política económica del nuevo régimen, comenta: “Eso tendría que preguntárselo a las empresas primero, tenemos una cámara de comercio suiza-mexicana, fundada hace dos años y yo creo que no. Suiza es el noveno inversor extranjero en México, tenemos empresas que emplean decenas de miles de mexicanos, produciendo para el mercado mexicano y para la exportación, veo que no hay problema en este ámbito. La renegociación del tratado entre Suiza y los otros miembros de la AELC (Noruega, Islandia, Suiza, Liechtenstein y nuestro país), es un una prioridad para nosotros, para seguir adelante en este intercambio positivo de mercancías”.

Habla del atractivo económico de la tierra azteca: “Hay un mercado importantísimo, hay una historia: Nestlé vino aquí en los años treinta, Roche desde hace 70 años, así que hay varias empresas desde hace mucho tiempo. Hay mucha gente calificada, estamos trabajando con la alianza Suiza de educación dual (teórica y práctica, en el aula y en la industria) para desarrollarla con el gobierno mexicano para que los jóvenes que no tengan posibilidad de encontrar empleo o de estudiar en las universidades encuentren puestos de trabajo, las empresas suizas están muy involucradas en este programa”, concluyó.