Álvaro Delgado, periodismo crítico

Por: Patricio Cortés / Fotografía: Mario Torres

periodista_feb_01Hoy por hoy, uno de los periodistas más reconocidos en el ámbito de la investigación es, sin duda, Álvaro Delgado, cuyo referente político ha quedado plasmado en sus libros sobre la organización de ultraderecha, como El Yunque y recientemente, El Amasiato

A pocos días de que el actual presidente tomase posesión, una portada del semanario Proceso llamó la atención de muchos, se tituló El fantasma de fracaso, nuestro entrevistado fue su autor y nos explica: “A muchos todavía no les queda claro que en esta nueva circunstancia del país los medios van a tener que adaptarse, sobre todo, aquellos que hacen un periodismo militante, que en México ha sido el oficialismo. Los medios que establecieron una relación perversa con el poder público, más allá de si se trata del PRI o del PAN, es natural que haya este reacomodo porque creo que no se han todavía establecido las nuevas reglas y las viejas no terminan todavía de romperse. En este contexto una revista como Proceso puede garantizar que seguirá haciendo lo que ha hecho durante 42 años, periodismo”.

“Estamos viviendo tiempos inéditos que han posibilitado la alternancia en la Presidencia de la República y en la constitución de una nueva hegemonía política en el país que ha implicado, a su vez, la destrucción de la antigua hegemonía en particular la que se construyó desde 1988 en México con el cogobierno PRI-PAN y poco antes con la instauración de un modelo económico que ya hizo crisis, no solamente en México sino en el mundo, que es el neoliberalismo”, explica.

Asegura que no es novedad que critiquen a López Obrador: “Lo hemos hecho, por lo menos desde que fue jefe de gobierno, los que han sido nuestros lectores durante muchos años saben que con Proceso no hay equívocos, es un medio periodístico que es absolutamente independiente de poderes políticos, económicos, facciosos y hay quien cree todavía que somos un medio a fin e incondicional de López Obrador, eso es absolutamente falso, lo prueba el hecho de que hemos sido críticos con él y las reacciones que ha tenido sobre nosotros”.

Asegura que hay medios más afines al nuevo régimen: “En 2006 él consideró un agravio una portada de Proceso que llevó como titular La estrategia soy yo y fue en medio de la campaña que Calderón y los grupos empresariales hicieron contra López Obrador cuando la campaña de peligro para México, desde entonces la relación con él ha ido difícil, López Obrador. Le irritó sobremanera la portada de noviembre sobre El fantasma del fracaso y nos tildó de amarillistas, sensacionalistas, solamente le respondimos, bueno vamos a hablar en una entrevista periodística.

“Ha sido más amoroso con medios oficialistas de toda la vida que con nosotros. Le ha dado entrevistas a Televisa, Televisión Azteca, Milenio, a todos menos a Proceso y eso dice mucho. No somos un medio a modo y él lo sabe y muchos lectores, porque seguimos haciendo el periodismo sin concesiones que hemos hecho durante 42 años”, expone.

Nos comenta que vivimos tiempos inéditos: “La hegemonía de Morena y López Obrador no es solamente porque ganó la presidencia, las dos cámaras del Congreso y 19 congresos locales, sino porque tiene a su favor una oposición debilitada dispersa castrada diría yo, débil desde el punto de vista constitucional, de su presencia legislativa, pero también desde el punto de vista de la autoridad política y moral. Esta nueva correlación de fuerzas le garantiza tomar decisiones que un sector de la sociedad no le gustan fundamentalmente a quienes han sido sus opositores”.

En el mismo tenor nos habla de un tema que conoce a fondo: “La derecha está hecha pedazos, no es solamente el PAN, él es una parte y es un partido… partido, confrontado y otra expresión de la derecha es la que se va convertir en partido que encabeza Felipe Calderón; otra parte está en el PRI, creo que la van a terminar de expulsar los pocos que quedaran; otra expresión son los organismos patronales que están haciendo lo que les corresponde, agrupándose, estableciendo estrategias para influir en la vida política del país, el nombramiento de Juan Pardinas como director editorial de Reforma , el activismo de Claudio X Gonzalez con Mexicanos contra la corrupción, tienen que ver con eso; la participación de intelectuales cada vez mayor en la política también.

“La derecha un sector minoritario desde el punto de vista cuantitativo, pero muy influyente desde el punto de vista cualitativo. Tiene hoy un problema que puede resolver si quiere, está dispersa y el reto es cohesionarse para estar en posiciones de influencia cada vez mayor; por eso hablo de Juan Pardinas que llega a la dirección editorial de Reforma, tiene que ver con un medio de comunicación en manos de la derecha empresarial, que no ve tampoco con buenos ojos al PAN, como está ahorita, y por eso apoya al partido de Calderón”, añade.

Sobre el blanquiazul, expone: “El PAN tiene el reto de cohesionarse internamente porque de ello depende la fuerza política que pueda tener para ser auténtico contrapeso ante el gobierno de López Obrador y articular la oposición en el Congreso, no sólo a los fueron aliados electorales como lo que queda del PRD sino también el PRI”.

Una investigación sobre una sociedad secreta ultraderecha le dio el Premio Nacional de Periodismo a nuestro entrevistado, por lo que pregunto sobre el tema hoy, nos responde: “El Yunque es una organización secreta que hoy tiene más fuerza en España que en México, sigue existiendo como organización secreta, tratando de fortalecerse después de su debilitamiento que implicó, primero que se conociera su existencia (un libro publicado por Álvaro Delgado tuvo mucho ver en ello), luego las propias contradicciones internas, en el PAN es una fuerza importante pero ya no es tan hegemónica, el secretario general es un dirigente, Héctor Larios, el coordinador en la cámara de diputados es miembro del Yunque, Juan Carlos Romero Hicks.

En el senado, sin embargo, hay un adversario del Yunque que es Moreno Valle (la entrevista se dio un par de días antes de su deceso), en la comisión permanente algunos hay miembros, pero en Guanajuato, el estado donde más fuerza ha tenido, en el nuevo gobierno perdió la Secretaria de Educación, que siempre exigía. Está en una situación de debilidad, por eso te digo tiene más fuerza en España con este partido emergente que se llama Vox que acaba de ganar en Andalucía, tiene presencia en el Partido Popular, en organizaciones sociales como Hazte oír, que es la próvida de España, tienen posiciones en medios.”.

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Sobre el “partido” en el poder, acota: “Para empezar Morena no es un partido político, fue un comité al servicio de la candidatura de López Obrador, conseguido el objetivo, debe convertirse en un partido político con una institucionalidad que hoy no tiene. Tampoco es el movimiento que llevó a la presidencia a López Obrador, hay mucha gente que participó y participa con el nuevo presidente que no quiere estar militando en Morena, como Alfonso Romo”.

Aunque reconoce que escasos por los contrapesos, los riesgos están presentes: “Que se convierta en un apéndice del gobierno, en una especie de PRI en el que la palabra del presidente de la República sea la que decida absolutamente todo y esto es, a todas luces, inaceptable.

Tras reconocer que el régimen gira en torno a López Obrador, comentamos que es lo que suele suceder con la izquierda latinoamericana y cuando el personaje central (Correa, Lula, Kirchner) deja el poder, el movimiento se desarticula y la derecha retorna al gobierno, nos explica: “Es parte de la tradición caudillista en América Latina y en México la figuras carismáticas son las que concitan la articulación y esto es parte de un atraso político. Es verdad que los liderazgos son relevantes en todo el mundo, por ejemplo en Francia con Charles De Gaulle y Mitterrand, pero en el caso de América Latina, por nuestra propia idiosincrasia, las figuras carismáticas son las que predominan sobre las instituciones políticas y gubernamentales”.

Pasando al tema de los debates “periodísticos”, que se han tornado viscerales, comenta: “Hay que entender que es un proceso de adaptación, hay mucha visceralidad, en efecto, en dos polos los pro y los anti, se deja un margen bastante estrecho para el discernimiento, para la valoración auténtica de casos específicos. Uno encuentra muy pocos casos de deliberación auténtica, porque lo que predomina es la descalificación mutua, uno tiene el deber también de tomar distancia y, en todo caso, asumir posiciones a partir de la información y ese es el deber que tenemos los medios de comunicación”.