FANTASIAS SEXUALES COMO COMPLEMENTO DE LAS FUERZAS QUE INTERVIENEN EN TU SEXUALIDAD

Por: Psic. Jaquelin Machado Garduño / e-mail: c-ha-p@hotmail.com

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Las fantasías sexuales son tan variadas como la imaginación del ser humano se lo permita. Sin embargo, también varían de hombres a mujeres. Generalmente las fantasías sexuales de las mujeres tienen un toque romántico al inicio y pueden o no concluir en arrebatos de pasión desenfrenada. En el caso de las fantasías de los hombres sucede que, por lo general, son muy genitalizadas.

Las fantasías sexuales varían de una cultura a otra y dependen de factores diversos como la edad, el sexo, el nivel cultural, la educación, la religión y la sociedad. Pero, ¿qué es una fantasía sexual? Bien, se puede decir que básicamente, es una representación imaginaria de los deseos conscientes o inconscientes que proyecta una persona por medio de su estado mental, mismo que puede ser sano o malsano.

Las fantasías sexuales activan emociones, sensaciones, pensamientos y acciones que excitan al individuo incitándolo al deseo y al placer. Pueden ser tan satisfactorias que generan plenitud y bienestar o, por el contrario, tan frustrantes que generen obsesiones y malestar.

El concepto de fantasía proviene del alemán “phantasie” y éste es un concepto que Freud (considerado el padre del psicoanálisis) utilizó para designar la imaginación. Las fantasías sexuales forman parte de la vida cotidiana de las personas y cómo generalmente se lleva dentro de cada uno de nosotros es verdaderamente difícil saber, a simple vista, quién está fantaseando sexualmente con alguien y quién no. Tanto los hombres como las mujeres tienen una gran diversidad de fantasías sexuales, el hecho es que culturalmente los hombres no tienen tanto pudor y se expresan de ellas con mucha más facilidad que las mujeres.

Sin embargo, más importante que cualquier cosa es que antes de cumplirle a otra persona una fantasía sexual solo por temor a perderlo(a) y/o por complacer sin sentirte plenamente seguro(a) de querer realizarla, tengas claro para ti mismo(a) que tu valía como ser humano no está sujeta a complacer por sentirte intimidado(a), comprometido(a), condicionado(a) ni nada por el estilo.

Por lo demás, las fantasías sexuales pueden estar impregnadas de erotismo, sensualidad, exotismo, aromas, lugares, situaciones, más de dos personas, etc… y pueden ir desde un breve, apresurado y vulgar acto genital hasta un duradero, erótico y sensual encuentro de seres. Y está todo perfectamente aceptable en tanto a la gran variedad de seres humanos habitando este Planeta estamos. Está perfectamente aceptable mientras haya consentimiento de las partes involucradas, mientras no se cometa ningún tipo de abuso, mientras no haya premeditación y ventajismo, mientras estemos claros en que los participantes tienen la edad, el criterio y la madurez para determinadas acciones.

Los aspectos “peligrosos” de ciertas fantasías sexuales son todos aquellos factores en los que realidad y fantasía se convierten en variables antagónicas ya que en el momento de realizar una fantasía sexual de determinadas características, se manifiestan, ya en una realidad activa, los celos, la rivalidad, la agresión, la culpabilidad, el chantaje, el insulto, la intimidación, la pérdida de la confianza, etc… y con ello se puede caer en estados depresivos, contra choques de identidad personal, ira y angustia, por ejemplo.

sexualidad_marzo_02Las fantasías sexuales son un fenómeno de la gama de la sexualidad y como todo aspecto que involucra la intimidad de una persona es inevitable experimentar sus efectos sean éstos satisfactorios, motivantes y plenos que quieras seguir expandiendo tu creatividad sexual a través de ellas o, sean insatisfactorios, desmotivadores y traumatizantes que lejos de provocarte gusto por seguir experimentando te provoquen un shock sexual.

La mayoría de las personas, en algún momento, han experimentado una fantasía sexual que resultó en un fracaso rotundo, no obstante, esa experiencia no los definió sexualmente y eso es algo que deben tenerlo muy claro para, siendo el caso, liberarse y seguir creciendo. Siempre evoca las fantasías sexuales que, realizadas o no, te provoquen bienestar, eleven tu autoestima y tu belleza de ser humano para que te sientas más integrado(a) hacia ti mismo(a). Para ello, puedes apoyarte en la energía que integra la fuerza y el impulso de tu sexualidad.

La sexualidad es integral porque en ella se encuentran fuerzas de energía que te exigen ir más allá del “yo”, pero al mismo tiempo vas más allá a través del “yo”. Por lo tanto, si quieres vivir el éxtasis de la sexualidad negando tu cuerpo, no lo lograrás, pero si te pierdes en los placeres de tu cuerpo por medio de tu “yo” limitado nunca alcanzarás el éxtasis que va más allá del orgasmo.

La fuerza briosa de la sexualidad requiere de un plan y un compromiso, pero sobre todo de consciencia porque de lo contrario, tu sexualidad permanecerá dirigida por tu personalidad basada en el ego, es decir, en tu yo. Si esto es así, significa que decisiones, fantasías, deseos, obsesiones y necesidades dirigidas desde paradigmas como: “si debo o no debo hacer esto…., creo que… o no creo… yo sé que esto es bueno y que aquello es malo… tengo que lograr tenerla/o… o no tengo suficiente para…”, sexualmente hablando. En pocas palabras, las fuerzas que rigen la sexualidad mueven una poderosa energía que si es usada de forma inadecuada se desborda causando conflictos en tu intimidad.

Es importante que comprendas que el adecuado uso de tu energía sexual genera en ti riqueza y la capacidad para plasmar en tu realidad aquellos propósitos que no tienen que ver únicamente con el placer.

Para usar adecuadamente tu energía sexual has de saber liberar las fuerzas que la rigen desde el Ser y no desde el ego. El Ser te conduce por un sendero natural que va de la pasión, al amor y llega al éxtasis expansivo de unidad, pero este Ser ha de acompañarse del ego, de tu yo y para ello, has de tener un plan ordenado que fije la dirección hacia la cual quieres dirigir tu energía sexual puesto que, en la intimidad, hay un momento en el que tienes que liberar la fuerzas para que la energía sexual fluya en libertad espontánea. Sin embargo, esas mismas fuerzas liberadas desde el ego, limitan la pasión y bloquean la energía sexual limitándola a niveles puramente genitales.

Si tu vida sexual es poco exitosa que sólo te mantiene en los planos del placer y, en muchas ocasiones ni en eso por tus prejuicios y creencias, es porque te mantienes en esquemas de ignorancia, flojera, rigidez y/o enfermedad. Esto quiere decir, entre otras cosas, que tu sexualidad la diriges desde tu ego y ello divide y distorsiona la realidad de la energía sexual, porque tu “yo” buscará sentir placer sin conducir adecuadamente la energía sexual.

Si manejas la energía sexual desde la excitación únicamente, limitas la expansión de tu Ser, aunque la misma excitación implique ya un encendido o activación de la energía sexual por el orgasmo durante la práctica genital. Si quieres ir más lejos en tu sexualidad has de conocer las fuerzas de impulso del sexo y aprender que la seducción es mucho más que un método para satisfacer tus deseos.

Comprender que la energía sexual se desperdicia si solo la dejas a nivel de la excitación genital que tiene su mayor pico en el orgasmo, si bien te va, no es sencillo puesto que cargamos un gran costal de limitaciones familiares, sociales, culturales, religiosas, políticas, económicas y científicas. Todas ellas forman una serie de bloqueos que te nublan la visión de una sexualidad plasmada de amor y éxtasis que, por supuesto, incluye la pasión, la excitación y el orgasmo solo que con propósitos dirigidos desde tu ser que le dan dirección a tu personalidad egótica, a tu “yo”, a esa persona con limitaciones que crees que eres.

Tu energía sexual está disponible para ti todo el tiempo y se mueve a través de tu sexo y tu placer, sin embargo, por una mala seducción ésta se desperdicia y se bloquea en el hombre por la entre pierna y en la mujer por la entre teta.

La energía sexual busca, fundamentalmente, unificar dos cuerpos para que entre ambos crezca esa energía y se expanda para que dé el nacimiento a una fuerza aún más poderosa, pero hace falta aprender a subir esa energía de la zona genital hacia el pecho y más allá de la cabeza.