Monte Urgull El narrador de la historia de San Sebastián

Por: María Fernanda Trinidad Hernández

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En la hermosa ciudad de San Sebastián existen diversos lugares que visitar, los cuales impactan con su estructura y su historia. Algunos más recientes, otros, más antiguos, pero todos tienen un lugar especial en la evolución de esta comunidad vasca. 

Uno de los sitios más emblemáticos de San Sebastián, es el Monte Urgull, que ha sido testigo de múltiples cambios en la ciudad y de numerosas batallas. Este impactante lugar es más bien una muralla que se sitúa entre la playa de La Concha y la playa Zurreola. 

El nombre Urgull, de origen gascón o bearnés, significa “orgullo”, palabra que describe el sentimiento de cada habitante originario de esta región guipuzcoana hacia el país vasco, y específicamente a esta divina ciudad de San Sebastián. 

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Al llegar al Monte Urgull y comenzar a adentrarse en sus caminos y laderas, el aire cambia y se puede sentir un ambiente militar cargado de energías pasadas. Impacta ver fragmentos de la antigua muralla y algunas partes, ahora restauradas, de la misma construcción. También se respira la naturaleza en todo su esplendor, ya que el monte está rodeado de los más hermosos y enormes árboles y vegetación. Conforme sube uno, llega un momento en el que la vista hacia el mar obliga a hacer un descanso para simplemente contemplarla, el oído se agudiza y comienza a enfocarse en ese sonido que el mar y el que las gaviotas emiten. 

El escenario es diverso y cambia de un momento, el cual podría describirse como mágico aunque también misterioso y oscuro.

Por un lado se disfruta de la naturaleza y de los sonidos que esta emite, y por otro, lleva al visitante a pensar en las diversas batallas y muertes que este monte vio y vivió durante años, lo que genera también un sentimiento de terror.

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Sus caminos, conformados por diversas construcciones, parecen haber sido zonas en donde se albergaban a presos capturados durante las batallas. Es fuerte intentar asomarse para ver al interior de estos enormes espacios, en lo personal, no pude dejar de pensar quienes estuvieron ahí y cuánto sufrimiento los envolvió. 

El Monte Urgull, testigo de la primera capitulación de la ciudad a manos de los franceses en el año de 1794, está compuesto por distintos lugares. En la parte más alta, el “Castillo de la Mota”, construido en el siglo XII, alberga tres capillas y contiene una estatua del Sagrado Corazón, de una altura aproximada de doce metros y medio, el cual fue construido en 1950.  

El “Baluarte del Mirador”, el cual es importante porque se considera un punto estratégico que funcionó como defensa principal, es también hoy el lugar perfecto para contemplar el mar, la Playa Zurriola y el Barrio de Gros.

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El “Cementerio de los ingleses”, un espacio dedicado al reconocimiento de los soldados que murieron en la batalla de 1813, año en el que la ciudad sufrió un masivo incendio, consecuencia de los ataques del ejército anglo-portugués.

La “Muralla de Spanocchi”, defensa inferior del castillo en el siglo XVI. La “Batería de las damas”, en donde las mujeres participaron recolectando agua de una fuente que brotaba en esa zona; también se dice era el sitio de encuentro entre soldados y mozas.

La “Plataforma de San Antonio”, conformado por un pasadizo que conduce a la torre de vigilancia. La “Batería de Santiago”, la cual se comunica con la “Batería de Napoleón”, y que fue uno de los espacios que sufrió más daños por haber sido casi destruido con dinamita.

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La “Batería del Gobernador”, construida en el siglo XVIII, sufrió una modificación para convertirse en el frente del mar. Terrazas que rodean todo el monte en donde se pueden apreciar los cañones que fueron utilizados durante las batallas. Y la “Casa de la Historia”, museo que cuenta toda la historia de la ciudad con fotografías, videos, escritos, maquetas, entre otras cosas. 

Sin duda, el Monte Urgull es un lugar que transporta a épocas en donde la ciudad no estaba libre de violencia y en la que sus pobladores lucharon incansablemente hasta derrotar a sus enemigos, para así poder hacer de San Sebastián, uno de los lugares más bellos del mundo.